La empatía y el perdón cumplen un papel fundamental en la convivencia escolar. Un estudio con adolescentes argentinos muestra que la toma de perspectiva favorece el perdón, mientras que ciertas dimensiones emocionales de la empatía pueden dificultar la reparación de los vínculos.
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El rol de la empatía en las aulas argentinas
Comprender las variables que promueven los estándares éticos, la conducta prosocial y el bienestar personal es fundamental para el estudio del desarrollo socio-moral. En la actualidad, e incluso entre jóvenes con una adecuada escolaridad, se observan con frecuencia conductas que afectan negativamente el bienestar ajeno. Frente a escenarios críticos en el sistema educativo actual, como el incremento del acoso escolar o bullying entre pares, investigar qué herramientas psicológicas facilitan la reparación de los vínculos y la convivencia armónica se ha vuelto una necesidad urgente. El perdón interpersonal aparece aquí como un recurso clave: un proceso de cambio interno donde se reemplazan progresivamente la ira, el resentimiento y la evitación por actitudes de buena voluntad hacia el ofensor.
Pero, ¿qué rol juega la empatía en este proceso durante una etapa evolutiva tan compleja como la adolescencia? Para responder a esto, un equipo de investigadores de la Universidad Austral, el CONICET y la Universidad del Salvador llevó a cabo un estudio cuantitativo con 272 adolescentes de entre 15 y 18 años de Entre Ríos. Los resultados revelan que la empatía no funciona como un bloque único, sino que sus dimensiones cognitivas y afectivas impactan de maneras muy distintas (y a veces contradictorias) en la capacidad de perdonar.
Ponernos en el lugar del otro: la llave cognitiva del perdón
El hallazgo más contundente del estudio demuestra que la toma de perspectiva —la capacidad puramente cognitiva de ponerse en el lugar de la otra persona e intentar comprender su punto de vista— es el mayor predictor del perdón. Los análisis estadísticos reflejaron que los y las adolescentes con mayor capacidad de toma de perspectiva no solo muestran una mayor probabilidad de perdonar situaciones hipotéticas de agravio (como la difusión de un rumor falso), sino que también logran desarrollar actitudes y sentimientos positivos hacia el ofensor tras recibir el daño. Ponerse en los zapatos del otro ayuda a generar atribuciones más benévolas, facilitando que el proceso del perdón se ponga en marcha.
El «lado B» de la sensibilidad emocional
La gran sorpresa del estudio surge al analizar los componentes afectivos o emocionales de la empatía: la preocupación empática (sentir compasión por el sufrimiento ajeno) y el malestar personal (la ansiedad o incomodidad ante las experiencias negativas de los demás). Contrario a lo que intuitivamente podría pensarse, el estudio halló que una mayor preocupación empática y un alto malestar personal predicen mayores niveles de actitudes negativas hacia el ofensor. ¿A qué se debe esto? Los investigadores señalan que estos jóvenes presentan una sensibilidad relacional muy alta hacia su entorno. Cuando se rompe la confianza mediante una ofensa, esa misma alta sensibilidad emocional hace que experimenten el daño de forma más intensa, volviendo mucho más dificultoso el camino para abandonar el enojo, el resentimiento o los pensamientos de rencor.
Espacios escolares: cultivar la mente tanto como el corazón
Estos hallazgos cobran una relevancia especial a la hora de diseñar estrategias de intervención frente a los desafíos actuales de convivencia escolar. Los programas tradicionales suelen enfocarse de manera genérica en «promover la empatía emocional». Sin embargo, la evidencia local sugiere que, si queremos utilizar el perdón como una herramienta efectiva para restituir los vínculos dañados en la escuela, debemos entrenar de forma dirigida la empatía cognitiva. Enseñar a los adolescentes a desmenuzar las situaciones, a analizar activamente los diferentes puntos de vista y a entender los contextos detrás de una ofensa, les brindará recursos fundamentales para superar el conflicto, disminuir los niveles de ira y construir entornos escolares notablemente más prosociales.
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Referencia:
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Rodriguez, L. M., Mesurado, B., & Moreno, J. E. (2026). Empatía como promotora del perdón interpersonal en adolescentes argentinos. Ciencias Psicológicas, 20(1), e-4806. https://doi.org/10.22235/cp.v20i1.4806
Cómo citar esta publicación: Rodriguez, Lucas Marcelo. (2026). Empatía y perdón en la adolescencia: claves para convivir mejor. Asociación Educar para el Desarrollo Humano. https://asociacioneducar.com/emociones-morales-y-salud-mental-el-impacto-en-el-bienestar/
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