El área motora es imprescindible y decisiva porque es la zona cerebral que nos permite y nos permitirá seguir alcanzando el más alto grado de sofisticación en el desarrollo de distintos ámbitos.
  • 16 de Junio de 2017

Ilustración neurociencias: Área motora primaria


Ilustración de uso libre, sólo se pide citar la fuente (Asociación Educar para el Desarrollo Humano).


El área motora primaria, también denominada como área 4 (de acuerdo a la neuroanatomía) o como área motora de Rolando, se encuentra ubicada en el giro precentral y abarca hasta los límites de los surcos centrales y precentrales. Es un sistema aferente que transmite información procedente desde los núcleos ventrales anteriores y desde los núcleos ventrales laterales, junto con el tálamo y con la formación reticular. Lo interesante de todas estas zonas (las cuales trabajan en forma conjunta) es que sus neuronas realizan proyecciones a estructuras subcorticales en lo más profundo del cerebro. Esta conjunción de elementos producen las complejas actividades motoras que generamos como especie, que pueden ir desde tomarnos un café, hasta jugar al fútbol o simplemente guiñar un ojo.

Una de las principales características de nuestra especie es que cuenta con una motricidad fina sumamente desarrollada, la cual es producto de millones de años de evolución y recién ha comenzado a mostrar de qué es capaz el área motora primaria al evidenciarse hallazgos arqueológicos como el arte rupestre de los primeros homo sapiens sapiens hace apenas 15.000 o 20.000 años. Esto indica que las expresiones contextuales del increíble refinamiento del área motora primaria, reflejadas en la construcción de artefactos de cocina (vasijas, por ejemplo), en la moda (brazaletes, gargantillas y aretes, etc.) y estrategias militares tan sólo se evidencien hace muy poco tiempo en términos evolutivos.

Cabe remarcar que el área motora primaria no es inmune a lesiones o accidentes, sino que cualquier tipo de daño cerebral o accidente cerebrovascular que la afecte -ya sea en forma leve, moderada o severa- generaría alteraciones sobre nuestros movimientos finos de las manos o de los pies (esto se ve claramente con enfermedades neurodegenerativas que inciden sobre el movimiento). No obstante, es válido destacar que la coordinación que poseemos a nivel de ojo-mano (generada a partir de los complejos sistemas del área motora primaria) nos constituye, gracias a ésa pequeña porción encefálica, en la especie con mayor capacidad cognitiva sobre la Tierra.

Finalmente, el área motora primaria está involucrada en la iniciación de todos nuestros movimientos voluntarios, lo que quiere decir que para que exista movimiento dirigido hacia un objetivo debe ser capaz de controlar los sistemas musculoesqueléticos. Si no lo hiciera, nuestro cuerpo sería incapaz de focalizar sus extremidades para manipular herramientas o alcanzar objetos. Esto demuestra que en materia de nuestra evolución más reciente (la neocorteza), el área motora primaria juega un papel decisivo porque es la zona cerebral que nos permite y nos permitirá seguir alcanzando el más alto grado de sofisticación en el desarrollo de las ciencias, las tecnologías, las artes, los deportes y en toda actividad que requiera aumentos graduales de complejidad en la construcción de esquemas o modelos para modificar nuestro mundo.

Bibliografía:

  • Chen, T., Li, N., Daie, K., & Svoboda, K. (2017). A Map of Anticipatory Activity in Mouse Motor Cortex. Neuron, 94(4):866-879.e4. doi: 10.1016/j.neuron.2017.05.005.
  • Fassihi, A., Akrami, A., Pulecchi, F., Schönfelder, V., & Diamond, M. (2017). Transformation of Perception from Sensory to Motor Cortex. Current Biology, 27(11):1585-1596.e6. doi: 10.1016/j.cub.2017.05.011.
  • Lehner, R., Meesen, R., & Wenderoth, N. (2017). Observing back pain provoking lifting actions modulates corticomotor excitability of the observer's primary motor cortex. Neuropsychologia, 101:1-9. doi: 10.1016/j.neuropsychologia.2017.05.003.
  • Schönfeld, L., et al. (2017). Motor cortex stimulation does not lead to functional recovery after experimental cortical injury in rats. Restorative Neurology and Neuroscience, 35(3):295-305. doi: 10.3233/RNN-160703. 

Autor: Dr. Nicolás Parra Bolaños

  • Clasificado como Investigador Junior (IJ) de Colciencias (Colombia).
  • Neurosicoeducador Certificado por la Asociación Educar para el Desarrollo Humano (Argentina).
  • Doctor en Ciencias de la Educación, Universidad Cuauhtémoc (México).
  • Máster en Neuropsicología, Universidad Internacional de la Rioja (España).
  • Licenciado en Psicología, Universidad Católica Luís Amigó (Colombia).
  • Co-Director Grupo de Investigación GRIESO de la Institución Universitaria Marco Fidel Suárez (Colombia).
  • Coordinador a Nivel Internacional del Laboratorio de Neurociencias y Educación de la Asociación Educar para el Desarrollo Humano (Argentina).
  • Director Grupo de Investigación GRINSES de la Fundación Pampuri – ONG Internacional (Colombia).
  • Revisor para artículos científicos de las siguientes publicaciones: Revista de Ciencias de la Salud, Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, Revista Praxis, Revista Internacional de Psicología, Revista de Psicología de la Universidad de Antioquia, Revista Perspectivas en Psicología, entre otras.
  • Publicó artículos científicos en las prestigiosas revistas: Revista de Neurología, Panamerican Journal of Neuropsychology, Revista Chilena de Neuropsicología, Revista Educación y Futuro Digital, Revista Electrónica de Investigación y Docencia Creativa, Revista Mexicana de Neurociencia, entre otras.