VIH, salud mental y dolor: alta prevalencia en personas de Perú

 

Este estudio aborda una realidad que a menudo permanece oculta en la atención del VIH: la alta prevalencia de problemas de salud mental y dolor físico, incluso entre personas con la infección bien controlada. El VIH bien controlado no es sinónimo de bienestar integral y el sufrimiento puede pasar desapercibido.

 

El contexto y la motivación para realizar este estudio

Este estudio, publicado en AIDS Care en enero de 2026, aborda una realidad que a menudo permanece oculta en la atención del VIH: la alta prevalencia de problemas de salud mental y dolor físico, incluso entre personas con la infección bien controlada.

Liderado por el científico Patrick Lasowski, de la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí, en la ciudad de Nueva York, el equipo de investigación incluyó a Luis Menacho, de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. El estudio se realizó en Lima, Perú, y arroja luz sobre una población que, aunque logra mantener su carga viral suprimida, enfrenta un sufrimiento significativo que no siempre es reconocido ni tratado.

A pesar de los avances en el tratamiento antirretroviral, que han convertido el VIH en una enfermedad crónica manejable, las personas que viven con el virus siguen siendo vulnerables a trastornos mentales y al dolor crónico. Sin embargo, en países de ingresos medios y bajos como Perú, el alcance real de este problema permanecía en gran medida inexplorado. Esta investigación nace precisamente para cuantificar esa carga invisible y entender si existe una relación entre estas condiciones y el éxito del tratamiento.

 

Metodología del estudio

Entre febrero y octubre de 2023, los investigadores realizaron una encuesta transversal en una gran clínica de atención al VIH en Lima. Invitaron a personas con VIH ya establecidas en el sistema de salud a completar cuestionarios validados para evaluar depresión, trastorno por estrés postraumático (TEPT), trastorno por consumo de alcohol y dolor. Para ello, utilizaron instrumentos reconocidos como:
● el PHQ-8,
● el PCL-5,
● el AUDIT-C
● y el BPISF.
Además, revisaron las historias clínicas para obtener datos objetivos sobre el tratamiento y la supresión viral.

 

Participantes y perfil de la muestra

Un total de 397 personas participaron en el estudio, proporcionando una ventana representativa a la realidad de quienes viven con VIH en Lima. La muestra incluyó a hombres y mujeres, con puntos de corte específicos para el diagnóstico de trastorno por consumo de alcohol según el sexo. Este enfoque permitió a los investigadores capturar con precisión la prevalencia de cada condición.

 

Resultados: la prevalencia del dolor y los trastornos mentales

Los hallazgos fueron contundentes:
● El 32% de los participantes reportó un trastorno por consumo de alcohol, una cifra que supera ampliamente lo que podría esperarse en la población general.
● La depresión afectó al 21%, mientras que el 13% cumplía criterios para TEPT.

Estas cifras revelan que una parte sustancial de las personas con VIH bien establecidas en el sistema de salud conviven a diario con una carga emocional y psicológica significativa.

 

La dimensión del dolor físico

El dolor físico también emergió como un problema relevante:
● El 14% de los participantes reportó una intensidad de dolor moderada o severa,
● y el 12% experimentó una interferencia significativa del dolor en sus actividades diarias.

Esto significa que una de cada ocho personas veía su vida cotidiana limitada por el dolor, un aspecto que con frecuencia pasa desapercibido en las consultas rutinarias centradas exclusivamente en el control viral.

 

La sorprendente ausencia de asociación con la supresión viral

Quizás el hallazgo más inesperado fue que no se encontró ninguna asociación entre estos trastornos de salud mental, el dolor y la supresión viral. Es decir, las personas con depresión, TEPT, consumo problemático de alcohol o dolor lograban mantener su carga viral suprimida con la misma eficacia que aquellas sin estas condiciones.

Este resultado desafía la noción de que el malestar emocional o físico necesariamente conduce a un peor control de la infección.

 

Implicaciones de este hallazgo

La falta de asociación con la supresión viral no debe interpretarse como una buena noticia. Por el contrario, subraya que incluso en pacientes considerados «exitosos» desde una perspectiva biomédica, el sufrimiento psicológico y físico puede estar presente y pasar desapercibido. El VIH bien controlado no es sinónimo de bienestar integral. Muchas personas viven con un malestar silencioso que no se refleja en los análisis de laboratorio.

 

La necesidad de un enfoque centrado en la persona

Los autores enfatizan que estos resultados exigen un cambio en la práctica clínica. La atención al VIH no puede limitarse a recetar antirretrovirales y medir la carga viral. Es fundamental implementar tamizajes sistemáticos para detectar problemas de salud mental y dolor en todos los pacientes, independientemente de su estado de supresión viral. Solo así se podrá ofrecer una atención verdaderamente centrada en la persona.

 

El contexto de América Latina

Este estudio es particularmente relevante para América Latina, una región donde los recursos para la salud mental son escasos y el estigma asociado al VIH sigue siendo un obstáculo importante. Los hallazgos en Lima probablemente reflejan una realidad compartida por otros países de la región, donde la atención integral sigue siendo un desafío pendiente.

 

Limitaciones y fortalezas del estudio

Como toda investigación, este estudio tiene limitaciones. Al ser transversal, no puede establecer relaciones causales. Además, los datos son auto-reportados, lo que puede introducir sesgos. Sin embargo, su fortaleza radica en el uso de instrumentos validados y en haber incluido a una población clínica real, lo que aumenta la validez externa de los hallazgos.

 

Un llamado a la acción

Las conclusiones del estudio son claras y contundentes: es necesario tamizar a todas las personas con VIH para detectar trastornos mentales y dolor, incluso a aquellas con VIH bien controlado.

No podemos asumir que un paciente está bien solo porque su carga viral es indetectable. El bienestar emocional y físico son dimensiones igualmente importantes de la salud.

 

Reflexión final

Este artículo nos recuerda que detrás de cada cifra de laboratorio hay una persona con una historia, emociones y dolores que merecen ser atendidos. La lucha contra el VIH no termina con la supresión viral; continúa en el esfuerzo por garantizar una vida plena y digna para todas las personas que viven con el virus. Investigaciones como esta nos invitan a mirar más allá de los números y a construir un sistema de salud más humano y comprensivo.

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Referencia:

  • Lasowski, P., Tollefson, D., Menacho, L., DePierro, J., & Duerr, A. (2026). High prevalence of pain and mental health conditions amongst people well-established in HIV care: results of a cross-sectional survey in Lima, Peru. AIDS Care, 38(1), 162–171. https://doi.org/10.1080/09540121.2025.2562242

Cómo citar esta publicación: Parra Bolaños, N. (2026). VIH, salud mental y dolor: alta prevalencia en personas de Perú. Asociación Educar para el Desarrollo Humano. https://asociacioneducar.com/vih-salud-mental-y-dolor-alta-prevalencia-en-personas-de-peru/
https://orcid.org/0000-0002-0935-9496
Investigador Senior de Asociación Educar para el Desarrollo Humano e Investigador Senior para el Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación de Colombia | Psicólogo, Universidad Católica Luis Amigó | Máster en Neuropsicología y Educación, Universidad Internacional de La Rioja | Doctor en Ciencias de la Educación, Universidad Cuauhtémoc | Codirector del Grupo de Investigación MESH-COINDEXA, ubicado en Categoría B para Minciencias de Colombia | Autor y coautor de más de 150 publicaciones científicas, entre artículos, capítulos de libros, libros completos, eBooks, notas de divulgación, columnas y working papers | Ha sido profesor en más de una docena de universidades y par evaluador para más de 30 revistas indexadas.