¿Cómo utilizamos el término “Genero”?

El sexo asignado al nacer hace referencia a las características biológicamente invariables desde el punto de vista anatómico y fisiológico del hombre y de la mujer. Es una categoría binaria. Esta diversidad de los dos sexos reconocidos socialmente surge a partir de la observación de los genitales por parte del equipo médico, que luego es ratificada en el registro civil por los progenitores o tutores legales y se entiende como permanente.

A mediados del siglo pasado, la psicología en su corriente médica introduce el concepto género para dar respuesta a los comportamientos femeninos o masculinos que no se correspondían con lo esperado por las normas sociales. A partir de la categoría género, los significados de hombre y mujer no son fijos, sino cambiantes. Conforme cambian los factores socio-culturales, se reelaboran las concepciones de lo masculino y lo femenino en el imaginario de cada sociedad. Cabe destacar que la diferenciación entre hombres y mujeres, lejos está de ser neutra; implica valoraciones que atribuyen mayor importancia y valía a las características asociadas con el hombre.

En 2006 se desarrolló una legislación internacional de los derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género.

De acuerdo con estos principios, se define la identidad de género como la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento.

Con el paso del tiempo, se observa un uso conceptual distinto de los términos sexo y género.

Dificultades en la definición del “Género”

El género se utiliza para señalar el conjunto de características diferenciadas que son generadas a partir de una construcción social: formas de actuar, sentimientos, valores, conductas, actividades, etc., que cada sociedad asigna a las mujeres y a los hombres. Conforme cambian los factores socio-culturales, se reelaboran las concepciones de lo masculino y lo femenino en el imaginario de cada sociedad. Por tanto, los significados de hombre y mujer no son fijos, sino cambiantes, y atraviesan disputas en las que participan todos los actores sociales. Con el tiempo, las personas realizan actividades que en períodos anteriores podrían haber estado prohibidas para su género. Algunas actuaciones corporales dejan de ser aceptadas o pasan a ser cuestionadas por la sociedad. Cabe destacar que quienes sean cuestionados se someterán a la marginación, la violencia y la desacreditación.

Se critica desde varias teorías la distinción binaria hombres-mujeres que domina las clasificaciones sociales, relacionada con las prácticas reguladoras que imponen la heterosexualidad y que ocultan las discontinuidades en las identidades heterosexuales, bisexuales, gay, lésbicas, etc. Desde el punto de vista de la teoría performativa, el género se convierte en algo que se hace en vez de ser algo que se es.

El uso del término “Género” en el sentido común

Muchos países se encuentran suscritos a resoluciones de Naciones Unidas que se posicionan en contra de la discriminación por motivos de identidad de género y orientación sexual. En buena parte de la población, aún persiste la tendencia a considerar el género como sinónimo de mujeres, valorando el concepto mujer como una categoría universal y naturalizando la existencia de cierta esencia femenina.

Las personas que no se identifican con el sexo que les fue asignado al nacer utilizan diferentes maneras de denominar su identidad de género. Las palabras que más se usan son transexual, transgénero, travesti, entre otros términos de autoidentificación con lo no binario. Si bien deben respetarse estas distintas acepciones, se suele usar el término “personas trans” cuando existe discrepancia entre el género asignado y el género autopercibido o construido.

Los organismos de estadísticas públicas para llevar adelante la medición de la identidad de género se enfrentan a la dificultad de no contar aún con un marco internacional de referencia que oriente sobre la metodología y operacionalización de esta variable. Debido a que se trata de un concepto complejo, como hemos mencionado, las categorías que lo conforman se encuentran en constante transformación.

Conclusiones

Hasta la actualidad, el paradigma biomédico sigue siendo el discurso hegemónico que atraviesa a las prácticas y los discursos sociales e institucionales. La diferenciación macho/hembra, el paradigma cisnormativo ha justificado actos de patologización, discriminación y represión a la población que no se ajustaba a lo normal o deseable.

La cuestión central no reside en el género sino en cómo las personas eligen y ejercen su sexualidad y cómo viven su identidad sexual.

La identidad de género constituye un concepto variable y construido históricamente por las sociedades a través del tiempo. Como mencionamos antes, desde la teoría performativa, el género es siempre un hacer.

La pregunta de identidad de género da lugar a la visibilización de una multiplicidad de identidades. Por tanto, las categorías se van transformando y surgiendo nuevas categorías que reflejan nuevas formas y modos de pensar los cuerpos e identidades. Como hemos visto, la identidad de género es una temática compleja para la sociedad en general, que se incrementa debido al desconocimiento o prejuicios relacionados con la temática. Es por estos motivos que se demanda la implementación de estrategias de sensibilización dirigidas a toda la población.

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Cómo citar esta publicación:

F. A. Manzano (2023). ¿Cómo utilizamos el término “Genero”? Asociación Educar para el Desarrollo Humano. www.asociacioneducar.com/articulo-como-utilizamos-el-termino-genero
Investigador del CONICET. Doctor en Demografía (UNC). Licenciado en Economía (UBA) y Licenciado en Sociología (UBA). Ha sido autor y coautor de más de 50 artículos científicos en revistas indexadas, 3 libros y más de 15 capítulos en libros. Realiza divulgación en el canal de YouTube: “Datos y Ciencias Sociales”.