El uso prolongado del teléfono celular puede favorecer cambios estructurales en la columna cervical, la región torácica, la cintura escapular, la pelvis, la mano y la muñeca, incrementando el riesgo de dolor musculoesquelético y limitaciones funcionales tanto en niños como en adultos.
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Introducción
Vivimos en una era donde el teléfono celular se ha convertido en una extensión de nuestro cuerpo. Desde que despertamos hasta que finaliza el día, millones de personas utilizan dispositivos móviles para trabajar, estudiar, comunicarse, entretenerse e incluso descansar.
La facilidad de acceso a la información y la conectividad permanente han transformado profundamente la forma en que interactuamos con el mundo; sin embargo, esta revolución tecnológica también ha traído consigo importantes desafíos para la salud física.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2024), el sedentarismo y el incremento del tiempo frente a pantallas constituyen actualmente uno de los principales factores de riesgo modificables para múltiples enfermedades crónicas. Aunque inicialmente la preocupación se centró en las consecuencias visuales o psicológicas del uso excesivo de dispositivos electrónicos, en los últimos años la evidencia científica ha demostrado que la utilización prolongada del teléfono celular también:
- modifica la biomecánica corporal,
- altera la postura,
- incrementa las cargas sobre la columna vertebral
- y favorece el desarrollo de trastornos musculoesqueléticos.
Estos cambios resultan especialmente preocupantes durante la infancia y la adolescencia, etapas en las que el sistema musculoesquelético continúa en desarrollo. El crecimiento óseo, la maduración muscular y la consolidación de los patrones posturales pueden verse influenciados por hábitos mantenidos durante largos periodos, como permanecer con la cabeza inclinada hacia adelante mientras se utiliza un teléfono inteligente (Straker et al., 2018).
Diversas investigaciones sugieren que los niños presentan cada vez con mayor frecuencia alteraciones posturales que anteriormente eran características de la población adulta, incluyendo la protracción cervical, la hipercifosis torácica y la debilidad de la musculatura estabilizadora del tronco (Xie et al., 2016).
En los adultos, el uso intensivo del teléfono móvil se ha asociado con dolor cervical, cefaleas tensionales, alteraciones de la articulación temporomandibular, síndrome de hombro doloroso, tendinopatías de muñeca y mano, así como modificaciones en la marcha y el equilibrio cuando el dispositivo se utiliza durante la deambulación (Eitivipart, Viriyarojanakul y Redhead, 2018). Estas condiciones no solo afectan la calidad de vida, sino que también incrementan el ausentismo laboral y los costos asociados a la atención en salud.
Desde la fisioterapia, comprender estos cambios va mucho más allá de identificar una mala postura. Implica analizar cómo las cargas mecánicas repetitivas producen adaptaciones en músculos, ligamentos, discos intervertebrales, articulaciones y tejido conectivo. Asimismo, permite diseñar estrategias preventivas dirigidas a modificar hábitos cotidianos antes de que aparezcan lesiones permanentes.
El propósito de este artículo es analizar, desde la evidencia científica más reciente, los principales cambios estructurales que el uso prolongado del teléfono celular produce en niños y adultos, describiendo sus mecanismos biomecánicos, las diferencias según la etapa del desarrollo y las recomendaciones basadas en evidencia para promover una utilización más saludable de estos dispositivos.
¿Por qué el teléfono celular está modificando nuestro cuerpo?
El cuerpo humano fue diseñado para moverse constantemente y alternar diferentes posiciones durante el día. La evolución del sistema musculoesquelético ocurrió en respuesta a actividades dinámicas como caminar, correr, cargar objetos, trepar y explorar el entorno.
A diferencia de otras actividades sedentarias, el uso del teléfono celular implica una combinación particular de movimientos repetitivos y posiciones estáticas que incrementan considerablemente las cargas biomecánicas sobre diferentes segmentos corporales.
La mayoría de las personas sostiene el dispositivo por debajo del nivel de los ojos, lo que obliga a flexionar la cabeza entre 30° y 60°. Esta inclinación modifica el centro de gravedad del cráneo y aumenta progresivamente la fuerza que deben soportar las estructuras cervicales.
Desde una perspectiva biomecánica, la cabeza de un adulto pesa aproximadamente entre 4,5 y 5,5 kilogramos cuando se encuentra alineada sobre la columna cervical. No obstante, al inclinarla hacia adelante, la carga efectiva aumenta exponencialmente.
En la población infantil esta situación adquiere una relevancia aún mayor. Los niños presentan estructuras musculares menos desarrolladas, un sistema óseo en crecimiento y patrones posturales que todavía se encuentran en proceso de maduración.
La exposición repetida a estas cargas durante etapas críticas del desarrollo puede favorecer adaptaciones posturales persistentes que, con el paso del tiempo, incrementan el riesgo de dolor musculoesquelético y alteraciones funcionales (Straker et al., 2018).
Además de la postura, el uso continuo del teléfono implica movimientos repetitivos de los dedos, especialmente del pulgar, la muñeca y la mano dominante. Estas acciones generan microcargas acumulativas sobre tendones, músculos y articulaciones, favoreciendo procesos inflamatorios, fatiga muscular y lesiones por sobreuso, particularmente cuando el dispositivo se utiliza durante varias horas consecutivas sin pausas (Eitivipart, Viriyarojanakul y Redhead, 2018).
En consecuencia, el problema no radica únicamente en el tiempo frente al celular, sino también en la combinación entre duración, postura, frecuencia de uso, ergonomía y ausencia de movimiento compensatorio.
Desde la fisioterapia contemporánea, estos factores constituyen elementos fundamentales para comprender cómo un hábito cotidiano puede transformar progresivamente la estructura y función del sistema musculoesquelético.
La cabeza adelantada: una nueva postura de la era digital
La alteración postural más frecuente asociada al uso excesivo del teléfono celular es la cabeza adelantada (Kang et al., 2012), caracterizada por el desplazamiento anterior de la cabeza respecto al eje normal de la columna cervical.
En una postura adecuada, la cabeza se encuentra alineada sobre los hombros, permitiendo una distribución equilibrada de las cargas mecánicas. Sin embargo, cuando la cabeza se inclina hacia adelante para mirar el celular, aumenta significativamente la tensión sobre las estructuras cervicales.
Diversas investigaciones han encontrado asociaciones entre el uso prolongado del smartphone y la presencia de cabeza adelantada, dolor cervical y disminución de la movilidad del cuello tanto en adolescentes como en adultos (Damasceno et al., 2018; Xie et al., 2016).
Cambios musculares asociados al uso prolongado del celular
La postura mantenida no afecta únicamente los huesos o las articulaciones; también modifica el funcionamiento muscular.
De acuerdo con la literatura científica, las personas que utilizan dispositivos móviles durante varias horas al día presentan alteraciones en el equilibrio entre músculos profundos y superficiales del cuello (Park, Kang y Jeon, 2013).
Músculos que tienden a acortarse:
- Trapecio superior.
- Elevador de la escápula.
- Esternocleidomastoideo.
- Músculos suboccipitales.
- Pectoral menor.
Músculos que tienden a debilitarse:
- Flexores profundos del cuello.
- Trapecio inferior.
- Serrato anterior.
- Estabilizadores escapulares.
Este desequilibrio genera compensaciones posturales que pueden favorecer:
- Dolor cervical.
- Rigidez muscular.
- Fatiga.
- Cefaleas tensionales.
- Limitación del movimiento.
En niños y adolescentes, estas alteraciones son particularmente relevantes debido a que el sistema musculoesquelético se encuentra en proceso de crecimiento y maduración (Straker et al., 2018).
Cambios en los discos intervertebrales y las articulaciones cervicales
Los discos intervertebrales cumplen una función amortiguadora y permiten distribuir las cargas mecánicas entre las vértebras.
Cuando la flexión cervical se mantiene durante periodos prolongados, aumenta la presión sobre la región anterior del disco, generando un desplazamiento de las fuerzas hacia la parte posterior de estas estructuras (Kang et al., 2012).
Aunque el uso del celular no puede considerarse por sí solo una causa directa de degeneración discal, la exposición repetida a posturas inadecuadas puede contribuir a procesos degenerativos cuando se combina con otros factores como:
- Sedentarismo.
- Debilidad muscular.
- Estrés mecánico acumulado.
- Envejecimiento.
- Factores genéticos.
Asimismo, se ha observado un incremento de la tensión sobre las articulaciones facetarias cervicales, estructuras importantes para la movilidad y estabilidad del cuello (Shan et al., 2013).
Alteraciones en la cintura escapular y los hombros
La posición de la cabeza influye directamente sobre la postura de los hombros.
Cuando la cabeza se adelanta, los hombros tienden a desplazarse hacia adelante, apareciendo un patrón conocido como:
- Protracción escapular
- Esta alteración se caracteriza por:
- Hombros adelantados.
- Disminución de la estabilidad escapular.
- Menor eficiencia muscular.
- Incremento de la tensión en trapecios y cuello.
La protracción escapular se asocia con mayor riesgo de:
- Dolor de hombro.
- Tendinopatías.
- Fatiga muscular.
- Alteraciones del movimiento del brazo.
Park, Kang y Jeon (2013) encontraron que el uso prolongado de teléfonos inteligentes modifica la actividad muscular del trapecio y del serrato anterior, afectando la biomecánica de la cintura escapular.
¿Qué ocurre en niños y adolescentes?
La infancia representa un periodo crítico para el desarrollo postural.
Durante el crecimiento, los huesos, músculos y tejidos conectivos se encuentran en constante adaptación. Los hábitos repetidos pueden influir en la consolidación de patrones motores y posturales que perdurarán durante la vida adulta.
Straker et al. (2018) describen que el uso excesivo de dispositivos digitales puede asociarse con:
- Incremento de la flexión cervical.
- Menor resistencia muscular.
- Disminución de la actividad física.
- Alteraciones del control postural.
- Mayor frecuencia de dolor cervical.
Algunos estudios reportan que entre el 20% y el 60% de los adolescentes manifiestan dolor cervical asociado al uso prolongado de dispositivos electrónicos (Xie et al., 2016).
Desde la fisioterapia pediátrica, resulta fundamental comprender que las posturas mantenidas durante la infancia no representan únicamente una posición temporal, sino experiencias repetidas que pueden influir sobre el desarrollo del sistema musculoesquelético.
Cambios fasciales: una mirada integradora
Las investigaciones actuales sugieren que las adaptaciones posturales no solo involucran músculos y huesos, sino también el sistema fascial.
La fascia corresponde a una red continua de tejido conectivo que envuelve músculos, órganos y articulaciones. Las posturas mantenidas pueden modificar la tensión fascial y alterar la transmisión de fuerzas entre diferentes regiones corporales (Schleip et al., 2021).
Esto podría explicar por qué algunas personas presentan dolor en regiones alejadas del cuello, incluyendo:
- Región lumbar.
- Mandíbula.
- Hombros.
- Zona interescapular.
Consecuencias funcionales a corto y largo plazo
Los cambios estructurales producidos por el uso excesivo del teléfono celular no aparecen de manera inmediata. Generalmente comienzan con molestias leves que progresan conforme aumenta la exposición y disminuye el movimiento compensatorio.
Consecuencias a corto plazo:
- Dolor cervical.
- Rigidez muscular.
- Cefaleas tensionales.
- Fatiga.
- Disminución del rango de movimiento.
- Dolor de hombros.
- Dolor lumbar.
- Fatiga visual.
Consecuencias a largo plazo:
- Alteraciones posturales persistentes.
- Degeneración precoz de estructuras articulares.
- Dolor musculoesquelético crónico.
- Disminución del rendimiento físico.
- Menor calidad de vida.
- Limitaciones funcionales.
- Incremento del sedentarismo.
En la población infantil estas consecuencias pueden influir sobre la participación en actividades físicas, el desempeño escolar y la adquisición de patrones motores saludables.
¿Por qué la fisioterapia debe intervenir tempranamente?
Desde la fisioterapia contemporánea, el objetivo no consiste únicamente en tratar el dolor cuando ya está presente.
La evidencia actual respalda un enfoque preventivo basado en:
- Educación postural.
- Promoción del movimiento.
- Fortalecimiento de la musculatura estabilizadora.
- Ergonomía.
- Pausas activas.
- Actividad física regular.
- Entrenamiento del control motor.
En niños, estas intervenciones deben realizarse mediante estrategias lúdicas que favorezcan la participación activa de la familia y del entorno escolar, promoviendo hábitos saludables desde las primeras etapas del desarrollo.
Recomendaciones basadas en evidencia para prevenir los cambios estructurales asociados al uso del teléfono celular
El uso del teléfono celular forma parte de la vida cotidiana y resulta poco realista plantear su eliminación completa. En cambio, la evidencia científica respalda la adopción de estrategias preventivas que disminuyan la carga biomecánica sobre el sistema musculoesquelético y favorezcan hábitos saludables desde la infancia.
Desde la fisioterapia, la ergonomía y la promoción de la salud, estas recomendaciones deben orientarse no solo a reducir el dolor, sino también a prevenir alteraciones estructurales durante el crecimiento y el envejecimiento.
Recomendaciones para niños
La infancia constituye una etapa crítica para la adquisición de hábitos posturales. Las experiencias repetidas durante los primeros años pueden influir en el desarrollo del sistema musculoesquelético y en la consolidación de patrones motores que perdurarán durante la vida adulta.
Por ello se recomienda:
- Limitar el tiempo recreativo frente a pantallas de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (2019) y de la Academia Americana de Pediatría (2026).
- Favorecer el juego activo como principal forma de aprendizaje.
- Evitar el uso del celular durante las comidas.
- Promover actividades al aire libre diariamente.
- Incentivar deportes, danza y juegos motores.
- Enseñar a sostener el celular a la altura de los ojos cuando sea necesario utilizarlo.
- Evitar el uso continuo durante periodos prolongados.
- Diversos estudios han demostrado que la actividad física frecuente constituye uno de los principales factores protectores frente al desarrollo de dolor musculoesquelético asociado al uso de dispositivos electrónicos (WHO, 2024; Straker et al., 2018).
Recomendaciones para adolescentes
Durante la adolescencia aumenta considerablemente el tiempo dedicado al uso del teléfono celular por motivos académicos y sociales.
En esta población resulta recomendable:
- Realizar pausas activas cada 30 a 45 minutos.
- Alternar entre actividades digitales y movimiento corporal.
- Fortalecer la musculatura del tronco y la cintura escapular.
- Reducir el tiempo de uso nocturno.
- Evitar utilizar el celular mientras caminan por espacios públicos.
- Favorecer actividades deportivas que mejoren el control postural.
Recomendaciones para adultos
En la población adulta, gran parte del uso del teléfono celular ocurre en el contexto laboral.
Las siguientes estrategias han demostrado disminuir la carga biomecánica sobre la columna cervical:
- Mantener el teléfono a la altura de los ojos.
- Evitar inclinar la cabeza durante largos periodos.
- Alternar las manos para sostener el dispositivo.
- Utilizar soportes cuando sea posible.
- Evitar escribir durante tiempos prolongados.
- Cambiar frecuentemente de postura.
- Incorporar pausas activas cada 30 minutos.
- Realizar ejercicios de movilidad cervical y escapular.
- Fortalecer la musculatura profunda del cuello.
Reflexionando
El teléfono celular representa uno de los mayores avances tecnológicos de las últimas décadas y ha transformado profundamente la manera en que aprendemos, trabajamos y nos relacionamos. No obstante, su uso prolongado también ha modificado la forma en que nuestro cuerpo responde a las demandas del entorno.
La evidencia científica disponible demuestra que la exposición mantenida a posturas inadecuadas durante el uso del smartphone puede favorecer cambios estructurales en la columna cervical, la región torácica, la cintura escapular, la pelvis, la mano y la muñeca, incrementando el riesgo de dolor musculoesquelético y limitaciones funcionales tanto en niños como en adultos.
En la población infantil, estos hallazgos adquieren una relevancia aún mayor, ya que el sistema musculoesquelético se encuentra en desarrollo y los hábitos adquiridos durante esta etapa pueden influir en la salud futura. Más que prohibir el uso de la tecnología, el desafío consiste en promover una utilización consciente, equilibrada y acompañada de oportunidades permanentes para el movimiento.
Desde la fisioterapia contemporánea, el movimiento debe entenderse no solo como una herramienta terapéutica, sino como un elemento esencial para el crecimiento, el aprendizaje y la salud integral. Promover una adecuada higiene postural, fomentar la actividad física y educar sobre el uso responsable de los dispositivos móviles son acciones que pueden contribuir significativamente a prevenir alteraciones estructurales y mejorar la calidad de vida de la población.
En una sociedad cada vez más conectada digitalmente, recordar que el cuerpo necesita moverse con la misma frecuencia con la que interactuamos con una pantalla constituye una de las estrategias más efectivas para proteger nuestra salud presente y futura.
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Cómo citar esta publicación: Amaya Cordoba, A. C. (2026). Uso del celular y salud postural: cambios en niños y adultos. Asociación Educar para el Desarrollo Humano. https://asociacioneducar.com/uso-del-celular-y-salud-postural-cambios-en-ninos-y-adultos/
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