La corteza motora y la corteza sensitiva son regiones del cerebro fundamentales para el movimiento voluntario y el procesamiento de la información corporal.
Resumen en audio
La corteza cerebral presenta regiones especializadas en la recepción de información sensitiva y en el control de los movimientos voluntarios. Entre ellas, las áreas motora y sensitiva ocupan una posición anatómica estrechamente relacionada, separadas por el surco central y organizadas de manera complementaria.
Ambas se encuentran en la superficie lateral de los hemisferios cerebrales, formando parte de una región fundamental para la interacción del organismo con el medio y para el control de sus propios movimientos. La proximidad anatómica entre estas áreas no es casual: para ejecutar un movimiento es necesario recibir, procesar e integrar continuamente información proveniente de:
- los músculos,
- las articulaciones,
- la piel
- y otros receptores sensoriales.
Área motora primaria
El área motora primaria se localiza principalmente en la circunvolución precentral, situada inmediatamente por delante del surco central o de Rolando. Esta región pertenece al lóbulo frontal y constituye una de las principales áreas corticales encargadas de la ejecución de los movimientos voluntarios.
Las neuronas de la corteza motora primaria envían señales hacia estructuras inferiores del sistema nervioso, entre ellas las neuronas motoras de la médula espinal, a través de vías descendentes como el tracto corticoespinal. De esta manera, la actividad de esta corteza participa en la generación y regulación de los movimientos de diferentes partes del cuerpo.
La organización de la corteza motora no es uniforme. Existe una representación relativamente ordenada del cuerpo, conocida como organización somatotópica. Algunas regiones corticales controlan movimientos de la cara y la cabeza, mientras que otras se relacionan con el miembro superior, el tronco o el miembro inferior.
Una característica importante es que el tamaño de la representación cortical no guarda una relación directa con el tamaño de la estructura corporal. Las regiones que requieren movimientos más precisos y complejos, como las manos y la cara, poseen una representación cortical particularmente extensa.
Área sensitiva primaria
El área sensitiva primaria, también denominada corteza somatosensorial primaria, se encuentra inmediatamente por detrás del surco central, en la circunvolución poscentral, perteneciente al lóbulo parietal.
Esta región recibe y procesa información procedente de diferentes receptores distribuidos por el organismo. Entre las modalidades sensitivas que llegan a la corteza somatosensorial se encuentran:
- Tacto.
- Presión.
- Temperatura.
- Dolor.
- Propiocepción (información que permite conocer la posición y el movimiento de las distintas partes del cuerpo).
Al igual que la corteza motora, la corteza somatosensorial presenta una organización somatotópica. Las distintas partes del cuerpo poseen representaciones determinadas dentro de esta región cortical, aunque, nuevamente, el espacio destinado a cada una no depende de su tamaño físico, sino de la cantidad y precisión de información sensitiva que requiere ser procesada.
El surco central como límite anatómico
El surco central de Rolando constituye una referencia anatómica fundamental para comprender la relación entre ambas áreas. Este surco establece, de manera general, el límite entre el lóbulo frontal, situado por delante, y el lóbulo parietal, ubicado por detrás.
A ambos lados del surco se encuentran estructuras corticales funcionalmente relacionadas:
- Por delante: circunvolución precentral y corteza motora primaria.
- Por detrás: circunvolución poscentral y corteza somatosensorial primaria.
Esta disposición permite establecer una relación anatómica sencilla: la corteza motora se encuentra anterior al surco central, mientras que la corteza sensitiva primaria se encuentra posterior a él.
Una relación constante entre sensación y movimiento
El movimiento voluntario no puede comprenderse como una función exclusivamente motora. Para realizar una acción con precisión, el sistema nervioso necesita recibir información constante acerca de la posición de las articulaciones, el grado de contracción muscular y el contacto de las distintas partes del cuerpo con el entorno.
Por ejemplo, para tomar un objeto con la mano no alcanza con activar los músculos responsables del movimiento. El sistema nervioso necesita conocer dónde se encuentra la mano, qué posición tienen los dedos, qué resistencia ofrece el objeto y cuánta fuerza debe emplearse para sujetarlo. La información sensitiva permite ajustar continuamente la actividad motora.
Por este motivo, las áreas motora y sensitiva forman parte de una red cortical integrada, en la que la información sensorial contribuye a:
- planificar,
- ejecutar
- y modificar los movimientos.
Organización contralateral
Tanto la representación motora como la sensitiva presentan una marcada relación con el lado contrario del cuerpo. En términos generales, el hemisferio cerebral derecho se relaciona principalmente con el lado izquierdo del organismo, mientras que el hemisferio izquierdo se relaciona con el lado derecho.
Esta organización se encuentra vinculada con el recorrido de las principales vías motoras y sensitivas, muchas de las cuales cruzan la línea media en algún punto de su trayecto.
La disposición contralateral constituye, por lo tanto, una característica fundamental de la organización funcional de la corteza cerebral y permite comprender por qué una lesión localizada en un hemisferio puede producir alteraciones motoras o sensitivas en el lado opuesto del cuerpo.
Para seguir profundizando en el funcionamiento del cerebro
El Programa Universitario en Neuropsicoeducación, fundamentado en los descubrimientos científicos más recientes, te brinda herramientas para desarrollar —y enseñar a desarrollar— habilidades emocionales, sociales y cognitivas, con aplicaciones concretas en tu vida profesional y personal.
Una formación académica de excelencia, certificada por la Universidad Católica Argentina (UCA), con un plantel docente liderado por el Dr. Roberto Rosler e integrado por investigadores y profesores universitarios de prestigio internacional.
Bibliografía:
- Hatsopoulos, N. G., & Suminski, A. J. (2011). Sensing with the motor cortex. Neuron, 72(3), 477–487. https://doi.org/10.1016/j.neuron.2011.10.020
- Lamorie-Foote, K., Kramer, D. R., Sundaram, S., Cavaleri, J., Gilbert, Z. D., Tang, A. M., Bashford, L., Liu, C. Y., Kellis, S., & Lee, B. (2024). Primary somatosensory cortex organization for engineering artificial somatosensation. Neuroscience Research, 204, 1–13. https://doi.org/10.1016/j.neures.2024.01.005
- Lemon, R. N. (2008). Descending pathways in motor control. Annual Review of Neuroscience, 31, 195–218. https://doi.org/10.1146/annurev.neuro.31.060407.125547
Cómo citar esta publicación:
Descripción: Banti, N. (2026). Corteza motora y sensitiva: ubicación, funciones y diferencias. Asociación Educar para el Desarrollo Humano. https://asociacioneducar.com/corteza-motora-y-sensitiva-ubicacion-funciones-y-diferencias/
Imagen: Kalhofer, P. (2025). Corteza motora y sensitiva. Asociación Educar para el Desarrollo Humano. https://asociacioneducar.com/wp-content/uploads/AE-area-motora-area-sensitiva.png
Artículos relacionados

