El cerebro no se desgasta como una máquina ni se arruga como una manzana. Con la edad, nuestro sistema nervioso experimenta cambios. Por un lado, perdemos cierta velocidad de procesamiento y disminuye la producción de neurotransmisores clave, como la dopamina, que nos dan motivación y agilidad. Pero también ganamos: las neuronas se reorganizan y el cerebro desarrolla una increíble capacidad llamada plasticidad neuronal, que le permite crear nuevos caminos y rutas para seguir funcionando. Envejecer no es solo perder: es también reorganizar y priorizar.
Cuando hablamos de pensar, nos referimos a memoria, atención y rapidez mental. Aquí la ciencia es clara: el envejecimiento normal no es igual al deterioro patológico (como el Alzheimer). En un envejecimiento saludable, la memoria de trabajo (esa que usamos para recordar un número de teléfono mientras lo marcamos) se vuelve un poco más lenta, y la memoria episódica (recordar qué hicimos ayer) puede fallar más que la memoria semántica (el conocimiento general, que suele mantenerse e incluso aumentar). Lo fascinante es que el cerebro mayor tiene una ventaja: la capacidad de resolver problemas a partir de la experiencia y de ver el panorama completo. Por eso, un adulto mayor puede tardar más en hacer un cálculo, pero es mucho mejor tomando decisiones complejas que implican emociones y consecuencias a largo plazo.
El envejecimiento cognitivo no es un destino fijo; es un proceso que podemos modular. Las estrategias para mantener la función normal y mejorar las condiciones del envejecimiento se dividen en tres pilares: físico, cognitivo y social. El ejercicio aeróbico, el entrenamiento mental y la vida social activa pueden hacer mucha diferencia en nuestro cerebro. Dormir bien y manejar el estrés también nos ayudarán en el mantenimiento que permite limpiar las toxinas acumuladas.
Tratando de entender qué quiere decir envejecer y cómo afecta a nuestro cerebro, intentaremos ver qué estrategias tienen evidencia a la hora de mantener y mejorar nuestras habilidades.
A profesionales de la salud, equipos de gerontología y geriatría, terapistas ocupacionales, psicólogos, kinesiólogos, enfermeros, cuidadores y acompañantes terapéuticos, y a toda persona que acompañe a adultos mayores en su vida cotidiana y quiera hacerlo con base científica.

• Investigador de la Universidad de Buenos Aires.
• Doctor en Neurociencias, Universidad de Buenos Aires.
• Doctor en Medicina, Universidad de Buenos Aires.
• Investigador postdoctoral en la Universidad de California (2019-2021).
• Durante su labor profesional ha trabajado en el desarrollo de estrategias terapéuticas contra enfermedades degenerativas.
100% a distancia, mediante Zoom.
La actividad incluye certificado para quienes participan en vivo.
Sábado 12 de septiembre.
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UTC-5 (08:00 horas):
UTC-6 (07:00 horas):
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