Los Homo sapiens sapiens disfrutamos de la compañía y el contacto con los demás. De hecho, según investigaciones realizadas recientemente, si nos toca enfrentar una situación dolorosa, podríamos atenuar las sensaciones si estamos acompañados por nuestra pareja o un ser querido.
  • 18 de Abril de 2018

Tomarnos de la mano puede aliviar una experiencia dolorosa

Los Homo sapiens sapiens somos una especie altamente social: nos gustan las caricias, los abrazos y el contacto con los demás. Cuando esto sucede nuestro cerebro nos premia liberando ciertos neurotransmisores que nos hacen sentir bien.

Nuevas investigaciones realizadas en el Laboratorio de Neurociencia Cognitiva y Afectiva de la Universidad de Colorado, en Boulder, Estados Unidos, presentan que el contacto piel a piel con un ser querido alivia el dolor.

El dolor crónico afecta a un gran número de personas y por ello algunos científicos comienzan a preguntarse si no hay algo más que los analgésicos que pueda ayudarnos. Aquí es donde suben las acciones de un remedio natural que todos podemos ofrecer sin la necesidad de obtener una receta: nuestras caricias.

Para estudiar el efecto del contacto a la hora de atenuar el dolor, el investigador Pavel Goldstein y su equipo reclutaron a 23 parejas románticas heterosexuales. A las mujeres les informaron que recibirían estímulos de bajo dolor en diferentes condiciones. Primero, estando solas; luego con sus parejas, pero sin contacto físico; tercero pudiendo tomarse las manos y, por último, tomadas de la mano de un extraño. Este primer trabajo demostró que la tercera condición dio como resultado una notable reducción del dolor en comparación con las otras.

Posteriormente, los investigadores sumaron a la experiencia anterior una adicional de “sincronización interpersonal”. En este caso contaron con 22 parejas que habían estado juntas durante al menos un año y las expusieron a varios escenarios mientras realizaban electroencefalografías (EEG) en ambos para medir la actividad de ondas cerebrales, además de otros parámetros como la respiración y la frecuencia cardiaca.

Las situaciones incluidas dentro de la experiencia fueron: sentarse juntos sin tocarse; sentados juntos tomados de la mano y sentados en habitaciones separadas. Luego se repitieron los escenarios mientras la mujer recibía un estímulo de calor que le producía un leve dolor.

El simple hecho de estar al lado de la pareja llevaba a una sincronía tanto en la frecuencia cardíaca como en la respiración. Esto también se asoció con una concordancia de ondas cerebrales en la banda alfa mu, una longitud de onda asociada con la atención enfocada. Lo llamativo del caso fue que cuando se tomaron de las manos la sincronía se incrementó aún más, ya que si no podían tocarse ante la situación dolorosa, el acoplamiento de ondas disminuía.

Para completar el estudio, se midió el nivel de empatía del integrante masculino, lo que permitió observar que a mayor empatía más se sincronizaban los cerebros y más disminuía su dolor.

Si bien restan más trabajos para probar el resultado del contacto en el alivio del dolor, lo realizado por estos investigadores es sumamente interesante para reflexionar sobre el valor del afecto en nosotros. De hecho, el equipo de Goldstein expresó que el contacto empático puede hacer que una persona se sienta comprendida, lo que a su vez, de acuerdo con estudios previos, podría activar los mecanismos de recompensa del cerebro que producirían disminución del dolor.

Entre los trabajos que presentan los efectos del contacto se encuentra el llevado a cabo por la Universidad Carnegie Mellon, la Universidad de Virginia y la Universidad de Pittsburgh, que se unieron para estudiar los efectos del apoyo social y los abrazos en más de 400 adultos.

Los resultados les demostraron a los investigadores que sentirse cuidados y apoyados por otras personas genera una respuesta de protección contra el riesgo de infección, mientras que los conflictos lo aumentan. También como parte de las conclusiones encontraron que los abrazos disminuyen marcadamente las hormonas del estrés y esto contribuye a un mejor funcionamiento del sistema inmunológico.

Características del contacto y de los abrazos:

  • Liberan neurotransmisores como la oxitocina que nos hacen sentir queridos y protegidos.
  • Transmiten fuerza y seguridad.
  • Liberan endorfinas y dopamina (dan sensación de bienestar).
  • Reducen la presión arterial.
  • Ayudan al sistema inmunológico a cumplir con su correcto funcionamiento.
  • Disminuyen las hormonas del estrés.
  • Disminuyen el dolor.
  • No tienen costo.
  • Pueden darse en todo contexto.

Los seres humanos hemos desarrollado tecnologías que nos permite estar comunicados de diversas maneras en el mundo moderno y, pese a las distancias, estar conversando y viendo a amigos, familiares y compañeros de trabajo a través de nuestros teléfonos celulares, algo que es maravilloso. Sin embargo, las investigaciones mencionadas muestran que esto no reemplaza el contacto directo.

Todos nos sentiríamos mejor si con frecuencia nos dejáramos un tiempo para los afectos y el contacto con el otro. Si bien hacerlo es algo natural, muchas veces no está dentro de nuestros actos cotidianos. Tal vez sea debido al estilo de vida actual lleno de "urgencias u otras prioridades" o porque desconocemos el inmenso valor que tiene dar y recibir afecto para toda nuestra Unidad Cuerpo Cerebro Mente (UCCM).

Piense en estos trabajos, reflexione un rato y tal vez encuentre un buen momento para un abrazo o una caricia. No se olvide de hacerlo ni bien pueda… Y mañana… Y ¡todos los días!


Bibliografía:

  • Goldstein, P., Weissman-Fogel, I., Dumas, G., & Shamay-Tsoory, S. G. (2018). Brain-to-brain coupling during handholding is associated with pain reduction. Proc Natl Acad Sci U S A, 115(11), E2528-E2537. doi: 10.1073/pnas.1703643115
  • Cohen, S., Janicki-Deverts, D., Turner, R. B., & Doyle, W. J. (2015). Does hugging provide stress-buffering social support? A study of susceptibility to upper respiratory infection and illness. Psychol Sci, 26(2), 135-47. doi: 10.1177/0956797614559284
  • Robinson, K. J., Hoplock, L. B., & Cameron, J. J. (2015). When in Doubt, Reach Out: Touch Is a Covert but Effective Mode of Soliciting and Providing Social Support. Social Psychological and Personality Science, 6(7), 831-839. doi: 10.1177/1948550615584197

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