El concepto de seguridad psicológica marca un estado colectivo caracterizado por la confianza y comodidad de una persona dentro de un grupo. Por esta razón, generar ámbitos de trabajo o aulas en donde se manifieste es fundamental para potenciar el rendimiento de los alumnos o el personal.
  • 03 de Diciembre de 2018

La insoportable levedad de la seguridad psicológica: el aula como un espacio de protección psicológica (primera parte)


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El lector ideal para esta nota debe tener el siguiente perfil:

Amar el cambio y los desafíos, y progresar cuando es empujado fuera de su zona de confort (o seguridad).

Debe ser obediente y entusiasmarse por aprender nuevas reglas para implementar en su trabajo diario.

Muy inteligente, con un título universitario y capaz de comprender y aplicar conceptos neurocientíficos complejos.

Hombre, entre los 25 y los 50 años, o mujer sin hijos, entre los 30 y los 45 años.

Atentamente.

Roberto Rosler.


¿Ofendido? ¿Indignado? ¿Furioso?

Bueno, ahora respire profundo y, por favor, siga leyendo.

Probablemente después de leer el perfil experimentó sensaciones físicas (aumento de la frecuencia cardíaca, el estómago revuelto, etc.) y/o respuestas emocionales como enojo, rechazo o resignación.

Lo que acaba de experimentar es un ataque a su seguridad psicológica.

Esta descripción de un lector o lectora ideal es falsa. Solamente tiene la intención de introducirlo al concepto de seguridad psicológica y a qué es lo que se siente cuando esta es amenazada.

Existe solamente un criterio para leer esta nota: ser un ser humano.

¿Qué es la seguridad psicológica?

La mayoría de nosotros entendemos la importancia de la seguridad física. Nos protegemos a nosotros mismos y a los que nos rodean.

De hecho, aprendemos desde pequeños que pegarle a alguien cuando estamos enojados es socialmente inaceptable y no contribuye a mantener una relación saludable.

La seguridad psicológica, sin embargo, es una nueva frontera. Recién ahora estamos comenzando a comprender su impacto y su importancia en parte gracias a los avances de la neurociencia. En efecto, actualmente sabemos que un “golpe” a nuestra seguridad psicológica puede tener un impacto más profundo y más prolongado que un golpe a nuestro cuerpo.

De hecho, el rechazo social genera la misma respuesta neurofisiológica en nuestro cerebro que un golpe en nuestra cara. Con el paso del tiempo el dolor asociado a un ataque físico es difícil, o imposible, de recordar. Sin embargo, la memoria del rechazo social, aun muchos años después de que haya sucedido el evento, puede desencadenar la misma respuesta emocional que se generó en el momento del rechazo.

Cuando experimentamos un ataque a nuestra seguridad psicológica, como en el ejemplo dado en la introducción de esta nota, nuestro sistema nervioso activa la respuesta de estrés. Debido a esta contestación nuestra corteza cerebral lógica, la responsable del pensamiento, la creatividad, la toma de decisiones y el autocontrol, queda desconectada (como cuando se nos cae Internet, ¿vio?).

Durante la respuesta de estrés puede ser difícil concentrarnos, tomar decisiones o controlar nuestras emociones.

Prestar atención a la seguridad psicológica tiene beneficios tangibles, no sólo para el bienestar y la salud personal, sino también para el rendimiento y la productividad. Por lo tanto, la seguridad psicológica es importante, entre otros ámbitos, en la escuela y el trabajo.

Amy Edmonson, de la Universidad de Harvard (1), define a la seguridad psicológica como “la convicción que uno no será castigado o humillado por decir lo que uno piensa acerca de ideas, preguntas, preocupaciones o errores”.

¿Qué conclusiones puede sacar sobre esta definición de seguridad psicológica y cómo puede aplicarlas en la relación docente – alumnos y directivos – docentes o en su trabajo?

La seguridad psicológica obtuvo mayor atención con los hallazgos de una investigación realizada por Google (el proyecto Aristóteles). Durante este trabajo se evaluó qué caracterizaba a los grupos de trabajo de alto rendimiento. Los investigadores se sorprendieron al encontrar que no eran los antecedentes, la experiencia o la educación de los miembros del grupo lo que determinaba su éxito, sino si existía seguridad psicológica en dicho equipo de trabajo (2).

En un clima de seguridad psicológica, las personas no tienen miedo de expresarse: se sienten aceptados y respetados. Esto genera un ambiente fértil para pensar, crear, innovar y crecer.

Si lastimar la seguridad psicológica es tan dañino y los beneficios de proteger la seguridad psicológica son tan grandes, ¿por qué no le prestamos la misma atención en la escuela o en el trabajo como lo hacemos con la seguridad física?

Continúa en una segunda parte...


Referencias bibliográficas:

  1. Edmondson, A. (1999). Psychological safety and learning behavior in work teams. Administrative Science Quarterly, 44(2), 350-383.
  2. Duhigg C. (2016). What Google learned from its quest to build the perfect team. New York Times, Feb 25, 2016. <www.nytimes.com/2016/02/28/magazine/what-google-learned-from-its-quest-to-build-the-perfect-team.html>

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