Todos disfrutamos de reírnos y de una buena carcajada. Sin embargo, no conocemos qué alcance tiene nuestra risa ni sus puntos favorables. ¿En qué nos beneficia?
  • 16 de Junio de 2015

La risa es beneficiosa para todo nuestro organismo y fundamental en nuestra vida social


Artículo de uso libre, sólo se pide citar autor y fuente (Asociación Educar).


Si alguien nos preguntara qué cosas nos hacen reír, diríamos que escuchar chistes, ver humoristas, una película, una serie, un video de YouTube, etc. Todo esto sería cierto, ya que existe una variada y amplia industria dedicada a que disfrutemos de reírnos. Sin embargo, Robert Provine, profesor de psicología y ayudante de dirección del programa de neurociencias de la Universidad de Maryland, EE.UU., encontró que en una reunión con amigos nos reímos un 30% más, sin necesitar de otros estímulos.

Esta expresión no se limita a los humanos, ya que los primates y las ratas también se ríen. Asimismo, parece estar relacionada con sentirnos y demostrar que somos parte de un grupo y con revelarles a los otros cuánto nos agradan.

Entre los investigadores que le dan un alto valor social a la risa se encuentra la neurocientífica Sophie Scott, del University College de Londres, quien en sus trabajos observó no solo los cerebros de los voluntarios, sino también los movimientos de la caja torácica y la vocalización que genera una carcajada.

Todos sabemos que una risotada es sumamente contagiosa. Por ello, al estudiar su vocalización, Scott encontró que hay dos tipos de risas: una es la involuntaria ―surge y no la podemos evitar― y otra social ―nos permite demostrar nuestro agrado hacia otra persona―. La primera de ellas es más larga y aguda, ya que se expulsa con fuerza el aire de los pulmones, además de hacer sonidos muy especiales y característicos, mientras que no sucede lo mismo con la de tipo social.

Si bien la risa social puede considerarse como falsa, en realidad no lo es ya que forma parte de nuestras habilidades sociales. Imaginemos que un amigo nos cuenta un chiste que no nos resulta muy gracioso o ya conocemos. Pese a ello sonreímos como gesto de “me agradas” y de integración, pero no por el chiste.

Para pasar por la vivencia de lo pegadiza que es la risa, y también escuchar sus sonidos, puedes ver el siguiente video: www.youtube.com/watch?v=7bN8aD5J7g8

En los trabajos del University College de Londres para poder observar qué generan ambos tipos de risas se escanearon los cerebros de los voluntarios a través de una resonancia magnética funcional (IRMf). Los participantes solo debían escuchar los sonidos emitidos, provenientes de risas reales y sociales, u otros ruidos distractores.

A partir de esto, los investigadores pudieron advertir que el cerebro respondía de maneras distintas. En la risa real o involuntaria se observaba una mayor actividad en las áreas de proceso auditivo, mientras que en la risa social se encendían zonas relacionadas con la mentalización, tales como la corteza prefrontal medial y las áreas sensoriomotoras. Esto sugiere un intento por determinar los estados mentales de las personas, buscando descubrir por qué se ríen e intentando ubicarlo dentro de un contexto, lo que demuestra el valor social que la misma tiene.

Otro investigador que suma un interesante estudio sobre este tema es el psicólogo Bob Levenson, de la Universidad de Berkeley, en California, quien presenta cómo la risa es un factor que une a las parejas. En sus investigaciones llevó a las personas a cierto nivel de estrés al preguntarle al marido qué cosas lo irritaban de su esposa, y pudo observar que las parejas que manejaban la tensión nerviosa con risa no solo estaban menos tensas en la situación de estudio, sino que se encontraban mejor físicamente en sus vidas. Además, en sus relatos expresaban una mayor satisfacción en su vida de relación y permanecían más tiempo unidas.

Eric Bressler, investigador de la Universidad de McMaster, estudió el papel del humor en la atracción personal, y pudo observar también lo importante que es en la vida y duración de una pareja reír juntos.

Otros trabajos como los realizados en el Centro de Neurociencias Cognitivas de la Universidad de Duke, EE.UU., muestran que recordamos más a las personas sonrientes, ya que esto genera en nuestro cerebro sensaciones de confianza y seguridad. Cuando se observan rostros alegres, la corteza orbitofrontal (relacionada con el circuito de placer cerebral) y el hipocampo (vinculado con la memoria) muestran mayor actividad.

Esta respuesta se debe a que nuestro cerebro es sensible a las señales sociales positivas. Detectar rápidamente a los amigos o personas amigables fue una excelente estrategia de supervivencia para nuestros antepasados, por lo que sonrisa aún se mantiene como un signo de amistad.

Una investigación dirigida por Alan Gray, investigador de la University College de Londres, presentó que las personas que comparten un momento de risas están más predispuestas a comunicarse y contar cosas de sus vidas. Reír no solo contribuye a la construcción de nuevas relaciones, sino que también intensifica los lazos sociales existentes entre dos personas o un grupo.

Para su trabajo, Gray y sus colaboradores dividieron en cuatro grupos a 112 estudiantes de la Universidad, a quienes se les presentaron diferentes videos. Uno de stand-up del comediante Michael McIntyre; otro de clases de golf y el tercero era una parte del documental Planeta Tierra de la BBC. Los jóvenes no se conocían y debían verlos juntos, con la consigna de no hablar entre sí.

Luego de las proyecciones, los científicos midieron los niveles de risa y el estado emocional de todos los estudiantes de cada grupo, quienes también debían escribir un mensaje a otro participante con el objetivo de que se conocieran mejor unos a otros. Los que habían compartido el video que los hizo reír contaron información significativamente más íntima que los que vieron los otros dos. Para Gray, el resultado sugiere que la risa debe ser un tema relevante para los interesados en el desarrollo de las relaciones sociales ya que genera confianza y unión.

Asimismo, investigadores de la Universidad de Oxford publicaron en la prestigiosa Royal Society B: Biological Sciences los resultados de una investigación qué presenta cómo el reír a carcajadas libera endorfinas. Estos neurotransmisores son secretados por la glándula hipófisis, y tienen un efecto de tipo opiáceo similar a la morfina. Por ello se los conoce como opiáceos naturales, generadores de un estado de euforia, que a su vez alivian el dolor. Además, la risa libera dopamina, un neurotransmisor relacionado con los estados de bienestar y alegría. 

Sin dudarlo, reírnos nos hace muy bien porque:

  • Aumenta la activación pulmonar, oxigenando el cerebro y el cuerpo en general.
  • Regula el pulso cardíaco y disminuye la tensión arterial.
  • Relaja los músculos tensos y reduce la producción de hormonas del estrés.
  • Refuerza los vínculos de pareja, amistad y grupales.
  • Contribuye a integrarnos socialmente, fomenta la generosidad y un mejor trabajo en equipo.
  • Permite manejar mejor las tensiones. Los grupos que ríen juntos se conducen mejor bajo estrés, ya que esta respuesta biológica no solo es una señal de aceptación, sino un medio para sentirnos mejor.

Y tal como dijo Charles Chaplin: “No hay día más perdido que aquel en que no hemos reído”. Por lo cual, es bueno reflexionar si éste no es un buen momento para decidir dedicar tiempo cada día a soltar unas carcajadas, y a contribuir para que en todos los ámbitos en donde actuamos demos espacios para que las personas disfruten de reír juntas.


Bibliografía:

  • McGettigan, C., Walsh, E., Jessop, R., Agnew, Z. K., Sauter, D. A., Warren, J. E., & Scott, S. K. (2015). Individual differences in laughter perception reveal roles for mentalizing and sensorimotor systems in the evaluation of emotional authenticity. Cereb Cortex, 25(1):246-57. doi: 10.1093/cercor/bht227
  • Yuan, J. W., McCarthy, M., Holley, S. R., & Levenson, R. W. (2010). Physiological down-regulation and positive emotion in marital interaction. Emotion, 10(4):467-74. doi: 10.1037/a0018699
  • Alves, N. T., Aznar-Casanova, J. A., & Fukusima, S. S. (2008). Patterns of brain asymmetry in the perception of positive and negative facial expressions. Laterality, 14(3):256-72. doi: 10.1080/13576500802362927
  • Dunbar, R. I., Baron, R., Frangou, A., Pearce, E., van Leeuwen, E. J., Stow, J., Partridge, G., MacDonald, I., Barra, V., & van Vugt, M. (2012). Social laughter is correlated with an elevated pain threshold. Proc Biol Sci, 279(1731):1161-7. doi: 10.1098/rspb.2011.1373
  • Gray, A. W., Parkinson, B., & Dunbar, R. I. (2015). Laughter’s Influence on the Intimacy of Self-Disclosure. Hum Nat, 26(1):28-43. doi: 10.1007/s12110-015-9225-8