Cuando rechazamos una actividad que nos enfrenta a nuevos caminos o desafíos, estamos experimentando la resistencia al cambio. Este proceso tiene sus bases neurobiológicas en los ganglios basales.
  • 01 de Abril de 2019

La guerra del arte: Cómo combatir la resistencia al cambio (parte uno)


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La mayoría de nosotros tenemos dos vidas. La vida que vivimos y la existencia aún no vivida que está dentro de nosotros. Entre ambas está la resistencia al cambio.

¿Alguna vez ha experimentado la visión de un cambio que nunca inició? Entonces usted conoce qué es la resistencia al cambio. Este proceso tiene sus bases neurobiológicas en los ganglios basales.

En estos núcleos se deposita la memoria motora de tareas rutinarias automáticas (por ejemplo, tipear sin prestar atención consciente al movimiento de las dedos) que ahorra energía porque evita usar la memoria de trabajo.

Este ahorro energético explica la renuencia a aceptar modificaciones. Un ejemplo de estas memorias rutinarias automáticas puede verse cuando un día debo variar mí recorrido con el auto y “solito” el vehículo va a su recorrido habitual.

Los ganglios de la base tienen neofobia, o sea tienen miedo (o pánico) al cambio. Por lo tanto, no son proclives a ningún tipo de innovación y son una de las causas de nuestra resistencia al cambio.

La resistencia al cambio aparece en forma inmediata cuando rechazamos cualquier actividad que nos permita un crecimiento a largo plazo por una acción que apunte a una gratificación inmediata. Es más rápida que una bala, más poderosa que una locomotora y más adictiva que las papas fritas. Es invisible porque no puede ser vista, olida, oída o tocada. Sin embargo, puede sentirse como una especie de campo de energía negativo que nos impide cumplir con nuestro objetivo. Asimismo, es interna. Aunque parece provenir desde afuera (trabajo, jefes, esposas, hijos, etc., etc., etc.), es un comportamiento no un oponente periférico: nace desde nuestro interior.

Es autogenerada y autoperpetuada. La resistencia al cambio es nuestro enemigo interior.Hará cualquier cosa para evitar que continúe con su trabajo. Mentirá, falsificará, seducirá, halagará e intimidará.

Además, es implacable, es como Alien o Terminator, no se puede razonar con ella. Lo único que entiende es el poder. Es una máquina de destrucción programada con un único objetivo: evitar que mejoremos.

La resistencia al cambio es universal. Estamos muy equivocados si pensamos que somos los únicos que estamos luchando contra ella.Todos los que tienen un cuerpo y un cerebro la experimentan.Además, es incansable. Henry Fonda seguía vomitando antes de cada actuación cuando tenía 75 años de edad. En otras palabras, nunca nos abandona.

La resistencia al cambio es alimentada por el miedo, porque no tiene fuerza en sí misma. Toda la fuerza que posee proviene de nosotros. La alimentamos de poder con nuestro propio miedo. ¡Dominemos al miedo y conquistaremos a la resistencia al cambio!

Continúa en una segunda parte...


Referencia bibliográfica:

  • Harvey, T. R. (2010). Resistance to Change: A Guide to Harnessing Its Positive Power. Maryland: R&L Education.

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