Ser padres implica poder marcarles a nuestros hijos los límites y normas sociales a partir del propio ejemplo. Aquí verás algunos consejos sobre cómo manejarte a la hora de establecer pautas de comportamiento.
  • 16 de Abril de 2015

Parentalidad, límites y disciplina


Artículo de uso libre, sólo se pide citar autor y fuente (Asociación Educar).


Los niños aprenden de cinco formas:

1. Observación: Los niños incorporan de lo que ven en el mundo que los rodea. Todo lo que los padres decimos o hacemos provee de ejemplos a seguir por nuestros hijos.

2. Resultados de sus conductas: El impacto de su propia conducta es una lección valiosa en un niño. Puede guiarlo a reconocer lo que puede y/o debe repetir y lo que no. Más importante aún, la reacción de los padres y maestros ante la conducta puede ayudar a los chicos a ver la lección que representa su conducta.

3. Instrucción: Los niños necesitan saber desesperadamente cuáles son las conductas aceptables. No llegan a este mundo con ese tipo de conocimiento, denominado habilidades sociales. Por esto, necesitan de una buena instrucción para aprender reglas y límites.

4. Reforzamiento positivo: Cuando los chicos se comportan de forma adecuada es importante agradecerles y reforzarles esa conducta.

Cuanto más se refuercen los modos positivos más probable será que los repitan.

5. Proceso de pensamiento: Es la reacción luego de un incidente. Durante estos momentos de pensamiento el niño procesa qué pasó durante el incidente y reflexiona sobre lo sucedido. Si su autoestima es positiva, y con un buen asesoramiento de sus padres, el niño puede tomar decisiones remarcablemente buenas.

Los padres enseñamos de diez formas:

1. Reprimendas y/o sermones: Usados en forma inapropiada son una manera de comunicación parental unidireccional con un tono y un lenguaje condescendiente. Empleando la manera correcta se puede instruir al niño/a, pero se requiere de creatividad para asegurarse que él-ella nos están escuchando.

2. Retroalimentación: Consiste en comentarios ofrecidos a un niño/a por el padre o la madre luego de un incidente. Estos pueden ser sugerencias de cómo manejar de una forma diferente la situación en el futuro.

3. Consecuencias: Son los resultados directos de la conducta de un niño cuando un adulto no interviene. El niño se enfrenta con las derivaciones de su conducta y aprende de ellas.

4. Reglas: Establecerlas facilita cumplir las responsabilidades parentales (asegurar la seguridad de su hijo, enseñar responsabilidad y respetar los derechos de los otros).

5. Acuerdos - convenios: Muchas veces el secreto para lograr la cooperación del niño es explicarle qué es lo que el adulto necesita, para luego llegar a un acuerdo sobre los detalles (ordenar los juguetes, ayudar con las tareas de la casa y un laaaaaargo etc.).

6. Ejemplo viviente: Los padres somos ejemplos vivientes para nuestros hijos. Por lo tanto, asegúrese de que está mostrando el modelo de lo que quiere que sus hijos hagan.

7. Hacer preguntas: Esto permite que desarrollen la capacidad de resolver problemas y fortalece su confianza (¿Qué pensás sobre...? ¿Qué harías…?).

8. Entrenador: Esto le agrega a la pregunta dos cosas: decirle a su hijo qué es lo que usted ve y ofrecerle ayuda. Esta triada es un poderoso elemento de parentalidad.

9. Viviendo en voz alta: Aquí usted busca oportunidades de dar ejemplos narrando lo que está haciendo. Por ejemplo, está viendo televisión y su hijo está jugando en la misma habitación. Quiere que él comprenda que la tele no es lo único en la vida y que debe ser limitada. Por lo tanto, cuando la apaga dice en voz alta: “Es suficiente televisión para mí por hoy”.

10. Logros: La última forma de enseñar es a través del ejemplo de nuestras acciones y logros individuales que les hablarán a los chicos durante años. Es más que vivir por el ejemplo. Es acerca de lo que los padres creamos para influenciar a otras personas sobre cómo hacer para que el mundo sea un lugar mejor.

Seis reglas irrefutables sobre los niños

1. Viven sólo el momento: Lo que están haciendo en ese instante es su mundo entero.

Lo que los adultos podemos hacer:

- Establecer reglas antes de comenzar cada actividad.

- Explicarle qué hay para el niño/a en la próxima actividad.

2. No les importa absolutamente nada el orden y la limpieza: A los padres nos vuelve locos cuando nuestros hijos no ordenan sus juguetes al terminar de jugar.

Lo que los adultos podemos hacer:

- Establecer reglas y convenios antes de comenzar cada actividad.

3. Se frustran MUY fácilmente: Las causas de rabietas suelen ser copias de las conductas de sus padres.

Lo que los adultos podemos hacer:

- Ayudarlos a identificar cuál es la causa de su frustración.

- Responder con tranquilidad.

- Evitar aceptar sus demandas rompiendo un límite.

4. Aprenden probando nuestros límites:

Lo que los adultos podemos hacer:

- Poner límites claros y consistentes para luego mantenerlos.

- Crear consecuencias que estén relacionadas con la infracción.

- Reaccionar racionalmente y en silencio (Nada de “¡No usás más la Play por seis semanas!”).

5. Necesitan sentirse poderosos:

Lo que los adultos podemos hacer:

- Proveerles formas adecuadas para que se sientan poderosos.

6. No siempre les gusta su amigo o su hermano/a: Cuando un niño comienza a pelear con su amigo es un mensaje claro de que ya ha tenido suficiente tiempo con él.

Lo que los adultos podemos hacer:

- Enseñar a compartir por el ejemplo.

- Asegurarse de que las relaciones que rodean al niño demuestran bondad.

- Regular los tiempos.

Enseñando límites

Los límites son herramientas de aprendizaje críticas para los niños. Aquí van tres sugerencias simples para implementar de forma inmediata.

1. Reglas de la casa: TODOS los niños necesitan límites como modelos para aprender. Un buen comienzo involucra implementar reglas generales en la casa: saludarse, normas para el uso de aparatos electrónicos y teléfonos, hora de acostarse, etc.

Escríbalas en una lista y todos deben firmarla. Se debe colocar en un lugar visible de la casa como, por ejemplo, la heladera.

2. Quehaceres de la casa: Se les puede asignar a los niños trabajos para ayudar en la casa. ¡Nada grave les sucederá! No hay descripta ninguna enfermedad pediátrica relacionada con esta actividad. Les enseña responsabilidad y conductas aceptables.

Hacer la cama, poner la mesa, ordenar la ropa, descartar la ropa sucia, doblar las toallas, darle de comer al perro, etc., etc., etc.

3. Limitar el entretenimiento digital: Hay que ponerle límites a la exposición de los niños a la televisión, la computadora, los videojuegos, el celular, etc. Un consejo: una hora de lunes a viernes y dos horas el fin de semana. Esto les enseñará moderación en el entretenimiento.

El uso de aparatos digitales no es un derecho sino un privilegio.