A través de los límites, los chicos aprenden a distinguir lo que está bien y lo que está mal. De este modo, los niños serán más maduros y seguros de sí mismos.
  • 06 de Septiembre de 2018

Normas de convivencia y límites en el aula

Enseñar normas para la vida es fundamental para que los niños encuentren contención, seguridad y se sientan amados.

Las normas de convivencia se trabajan desde el primer día de clase y a lo largo de todo el año… PARA CONVERTIRLAS EN HÁBITOS.

Las normas de convivencia DEBEN SER CLARAS Y BREVES:

  1. Trabajamos con pocas normas.
  2. Damos las instrucciones en forma específica.
  3. Las acordamos con el grupo.

La ausencia de límites puede ser uno de los orígenes de los problemas áulicos. 

Cuando se trabajan las normas en el aula, estamos dejando en claro:

  • qué se espera de los alumnos;
  • qué pueden esperar ellos del docente y de sus pares.

El límite es un derecho del niño y una obligación del adulto, ya que con su incorporación, aprenderá a distinguir lo que está bien y lo que está mal.

Establecerlos desde la primera infancia fomenta la seguridad en los niños.

¿Para qué sirven los límites?

  • Cuando los niños son pequeños pueden no entender lo que es correcto e incorrecto.
  • Son los adultos quienes actúan, ponen límites y permiten ir incorporando la tolerancia a la frustración, evitando futuros problemas.
  • Cuando esto no se hace, el niño puede tener dificultades para aceptar cualquier límite.

Las consecuencias de no poner límites las encontramos en niños inmaduros, dependientes de sus padres, caprichosos, que no toleran la frustración.


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