Los niños con necesidades especiales exigen padres pacientes, que logren comprender sus reacciones y respondan con calma. Esto requiere de práctica, ya que las primeras respuestas son sobredimensionadas. No obstante, con el hábito, la paz interior se consigue.
  • 08 de Abril de 2014

Niños excepcionales y padres resilientes


Artículo de uso libre, sólo se pide citar autor y fuente (Asociación Educar).


Muchos niños con necesidades especiales no se adaptan rápidamente a los cambios en su rutina diaria: son rígidos en sus deseos.

Un día un niño fue despertado por su hermana en vez de quien siempre lo hacía que era su madre. Él, enojado, se sacó el pantalón y orinó sobre su hermana. En ocasiones previas, su padre, siendo humano y estando exasperado, gritó su desesperación y el niño se tranquilizó, por lo que su reacción pareció funcionar. Pero un día después, el chico repitió todo lo que el padre le dijo el día anterior sólo que más fuerte y más enojado. Como estrategia de “gestión”, gritar resulta contraproducente.

Además, en general, los padres sienten que sus espíritus están agotados cuando responden con rabia. Muchos se dan cuenta que para proteger sus espíritus, necesitan practicar la paciencia. Se focalizan menos en modelar a sus hijos y más en modelarse a ellos mismos.

Esto requiere de práctica. Así como tocar el piano es un arte, los padres debemos aprender a no reaccionar en forma sobredimensionada. Esto, al principio, puede no ser sencillo. Puede ser que necesitemos obligarnos a respirar hondo, muy hondo, pero nuestro rol en la familia es demostrar algo de “Zen”.

Así cuando su hijo orine sobre su hermana recuerde su “Zen” y calmadamente acompáñelo durante la limpieza de su hermana, el piso, etc.

Puede tomarle horas para superar todo esto, pero mantenga su calma y verá que su niño excepcional probablemente no vuelva intentar esta estrategia.

¿Cuáles son los momentos en que se siente más calmado?

¿Qué es lo que normalmente le invita a comenzar este sosiego en su ser?

¿Es una canción, una taza de café, una inspiración profunda o caminar descalzo en el pasto?

¿Puede encontrar oportunidades para hacer estas pequeñas cosas durante el día?

¿Si estar calmo es un arte que debe ser practicado, en qué momento de su rutina diaria necesita más practicar la calma?

Ríndase ante el deseo de una casa impecable

Los niños excepcionales pueden llegar a ser maestros cuando se trata de crear un caos instantáneo en nuestras casas. La mayoría de los padres tratan de mantener sus casas limpias y ordenadas para lo cual están constantemente vigilando a sus niños excepcionales: tratan de impedir sus juegos “demasiado” activos y tratando de anticipar la destrucción. Esto puede dejar exhausto a cualquiera.

Si uno se pone a observar, en general, la mayoría de las veces el daño es mínimo y la reacción de los padres va consumiendo sus espíritus, una consecuencia mucho peor que cualquier daño que pueda sufrir la casa.

Por ejemplo, una vez observé que una niña decidió que su aceitoso espray para el pelo era un excelente limpiador para vidrios y lo roció por encima de todo el espejo del baño. Cuando la madre estaba a punto de sufrir una explosión cerebral, se dio cuenta de que para su hija ésta era una manera de ayudarla con sus quehaceres de la casa.

Este es un motivo por lo que se necesita un poco más de Zen al juzgar muchas de sus acciones. Cuando la mamá terminó de limpiar el espejo estaba más calma y ya estaba lista para limpiar, arreglar y ordenar cualquier cosa que ella hubiera “explotado” en otro lugar de la casa.

¿Reacciona exageradamente ante el desorden que generan sus hijos?

¿Siente como que ellos en forma instantánea deshacen cada esfuerzo que usted hace para mantener la casa bajo control?

¿Lo siente como algo personal?

¿Puede ser más Zen acerca de esto y ver las cosas a través de los ojos de sus hijos?

¿Qué significaría para su salud mental dejar ir o soltar la fantasía de una casa impecable?

Yo soy mi propio suplente por lo que, ¿qué necesita cambiar?

En general, el padre o madre que se queda en casa a cuidar a sus hijos excepcionales comienza a “apagarse” alrededor de las 17 horas. A esa hora ya está esperando a su esposo u esposa trabajador/a que vuelva a casa y que le ayude. ¡Quiere que alguien la/lo releve del cargo!

Se sienten cansados como esos jugadores de fútbol que a fines del segundo tiempo comienzan a acalambrarse y empiezan a hacer gestos al banco de suplentes pidiendo un cambio.

Pero en muchas familias el/la esposo u esposa trabajador/a pueden llegar del trabajo muy tarde. No es infrecuente que la madre o el padre que está a cargo de los niños pase, después de las 17 hs, sus momentos de tranquilidad en frente de la televisión, para distraer a sus hijos, con la cabeza en otra parte y acostándose tarde, sintiéndose cansado al otro día.

Pruebe un cambio: desenchufe la televisión y simbólicamente muévala a otro lugar de la casa. Lo que está haciendo es eliminar a su suplente que está en el banco. La primera sensación es de pánico: ¡Mis hijos se volverán locos! ¡Nunca podré hacer nada!

Para su sorpresa verá que los niños lo tomarán bien. Durante el tiempo que antes ellos miraban la televisión siéntese con ellos y leales un libro, juegue a diferentes juegos, etc.

Luego de acostarlos verá que no se sentirá tan cansada. Acuéstese más temprano, verá cuánta diferencia hace una hora más de sueño, ya que al otro día tendrá mucha más energía. Poco a poco, cada día, organícese más y agótese menos.

¿Qué sucedería si le diera unas vacaciones a su televisión o a su play?

¿Qué pasaría si en cada estación se despegara un mes de las pantallas?

¿Qué necesitaría cambiar para llevar esto a cabo?

“No tengo suficiente tiempo” es menos exacto que “no tengo suficiente energía”

La gran mentira que nos contamos a nosotros mismos es que no tenemos suficiente tiempo. Si una madre soltera como J.K. Rowling pudo escribir la saga de Harry Potter, entonces tenemos suficiente tiempo.

Lo sé, lo sé. Tiene hijos con necesidades especiales, parece como que el mundo entero estuviera cediendo a su alrededor y usted realmente tiene menos tiempo.

Pero cuando uno llega al atardecer y cae estrepitosamente cada día, y este patrón empeora, uno puede darse cuenta de una verdad más exacta: el tiempo estaba disponible. Es la energía la que se escapa de nosotros.

Ponerse en movimiento al comienzo del día, sobreponerse a la inercia, es un verdadero agotador de energía. Por ejemplo. si la ropa limpia no ha sido doblada y ordenada la noche anterior toda la mañana puede volverse caótica mientras uno trata de encontrar un par de medias que combinen y ropa interior para todos.

Cavar entre la pila de platos que quedaron de la noche anterior para encontrar cucharas para que los niños puedan comer el cereal lo deja a uno exhausto. Uno se da cuenta que el decaimiento de energía es el problema, o la falta de tiempo.

¿Cómo puedo generar y sostener la energía?

Antes que agarrar una lata de una bebida energizante, que en el largo plazo tiende a dejarnos más irritados, se necesita un mejor sistema.

Una opción es dejar la ropa y la comida para la mañana lista la noche anterior. Lo que no es una tarea fácil ya que uno queda tan cansado de ayudar a los niños para llevar a cabo la rutina de acostarse, que luego uno tan sólo “vegeta” un rato en frente del televisor diciendo que uno podrá hacer el trabajo de la ropa y la comida a la mañana siguiente.

Pero la realidad es que la realización de “multitareas” con niños con necesidades especiales nunca es fácil y requiere de mucha energía. Ésta, mientras los niños están durmiendo, es INVALUABLE.

¿Qué puede uno hacer durante la noche que le dará impulso en la mañana?

Otra causa de una enorme pérdida de fuerzas entre los padres es preocuparse. Cada vez que la escuela llama por un nuevo problema de conducta o los niños están en un patrón regresivo, podemos ir hacia el modo de resolución de problemas. Cuando este es constructivo es un mecanismo saludable para salir adelante.

La mayor parte del tiempo, sin embargo, utilizamos la preocupación para perseverar sobre nuestra propia falta de control. Deberíamos mandar una media docena de emails o sentarnos en el sofá y cocinar el problema a fuego lento. ¡No desperdicie su energía!

Cuando comience a pensar en que su energía es finita, se dará cuenta de que la preocupación debe ser compartimentalizada. Deje la preocupación para más tarde. Decida ser positivo hasta la próxima reunión mensual del grupo de apoyo y luego deje que su ansiedad haga lo que debe hacer. Hasta ese momento no malgaste sus fuerzas.

Sorprendentemente estos dos cambios, preparándose a la noche para el próximo día y compartimentalizando su preocupación, le cambiarán en forma completa su reserva de ganas. Se encontrará riendo y haciendo bromas más a menudo. Su aparente fatiga sinfín comenzará mejorar y comenzará sentirse lleno de vida nuevamente. Cuando empiece a ser más consciente no sólo de su tiempo sino también de su energía, las cosas comenzarán a funcionar mejor.

¿Qué cosas puede preparar para la mañana próxima la noche anterior?

¿Qué persona o grupo puede poner en su calendario para programar su preocupación para otro día?

Últimamente el “trabajo” es acerca de estar presente

El desafío de algunos niños excepcionales es dormir. Algunos pueden dormir bien durante semanas y de pronto pueden despertarse gritando cada hora. Durante todas esas noches puede escuchar las voces de otros padres que le aconsejan que la deje llorar hasta que se duerma.

Pero, como habrá comprobado, muchos niños tienen una necesidad que les otorga una capacidad pulmonar como para gritar durante horas, como si alguna ansiedad oculta apagara la necesidad interna de descansar.

Aún dormir en sus camas con ellos crea demasiada estimulación para ellos. Trate algo diferente, cuando se despierte “a repetición” una noche, no lo lleve a dormir a su cama. Háblele con suavidad y asegúrele que está a salvo y que es amada. Piense que la calma es un estado contagioso.

Póngase a su lado y escuche su dolor sin pensar cuán cansada estará mañana o cuán difícil es hacer esto. En vez de esto, focalícese en convertirse en una presencia tranquila para su hijo.

Por ejemplo, acuéstese en el piso al lado de él, dígale que debe quedarse en la cama pero que usted sabe que está pasando por un momento difícil y por eso usted estará al lado de él en el piso para recordarle que está seguro.

Verá que en unos días la ansiedad del niño se resolverá y cada uno volverá a dormir en su habitación pero el aprendizaje acerca de la importancia de la presencia ayudará cuando la ansiedad vuelva a aparecer.