Los hábitos de sueño inadecuados en los niños son moneda corriente en los tiempos que corren y esto es nocivo para el crecimiento y el aprendizaje. Por esta razón, es importante que los padres promuevan en los pequeños una buena higiene del sueño y crearles hábitos que hagan atractivo el momento de ir a dormir.
  • 04 de Febrero de 2019

Qué podemos hacer para mejorar el sueño de los niños

Los buenos hábitos que hacen al cuidado de nuestro cerebro son uno de los objetivos que perseguimos los que formamos parte del Laboratorio de Neurociencias y Educación de Asociación Educar para el Desarrollo Humano. Por eso, hace algunos años venimos tratando de estudiar cómo el sueño afecta nuestras capacidades cognitivas. Debido a los resultados hallados en nuestras investigaciones nos pareció importante compartir algunas pautas que nos ayuden a mejorar el sueño.

Los hábitos de sueño inadecuados y sueño insuficiente han alcanzado a la edad infantil, lo que genera gran preocupación por las importantes funciones que el sueño tiene en el desarrollo físico (Lee, Hale, Chang, Nahmod, Master, Berger & Buxton, 2018) y en el aprendizaje (Curcio, Ferrara & De Gennaro, 2006).

La recomendación de la bibliografía especializada es promover una buena higiene del sueño y crear hábitos de sueño que hagan atractivo el momento de ir a dormir.

Estas rutinas son tan sencillas como mantener un horario fijo a la hora de acostarse. También es importante establecer una sucesión de actividades que precedan sistemáticamente al hecho de irse a la cama: baño, cena, cuento… Así sabrán que después de una cosa viene la otra y, por tanto, el sueño vendrá a continuación de la última rutina que tengamos establecida.

Para los más pequeños una opción es hacer tablas de rutinas gráficas, en las cuales se pueda poner el momento del día o incluso horarios y las actividades a realizar. Para que los niños se involucren en las rutinas es recomendable que participen en su confección junto a sus padres o cuidadores: esto favorece la motivación y facilita la comprensión de las acciones concretas brindando seguridad y autonomía en los niños.

Las recomendaciones generales para un buen descanso están dirigidas a preparar el ambiente para el sueño que incluye desde las ingestas, la temperatura ambiente, hasta la planificación de las horas de descanso, en base a las actividades diurnas.

Pero la que ocupa el primer lugar en las recomendaciones es evitar el uso de aparatos tecnológicos que emitan luz, como el celular, entre una y dos horas previas a la hora del descanso. Esta recomendación se fundamenta en que eluso de dispositivos electrónicos emisores de luz para lectura, comunicación o el entretenimiento ha aumentado mucho en los últimos tiempos. De hecho, en recientes estudios se halló que el uso de estos dispositivos antes de acostarse prolonga el tiempo que lleva dormirse, retrasa el reloj circadiano, suprime los niveles de la hormona promotora del sueño (melatonina), reduce la cantidad, retrasa el tiempo de sueño reparador y reduce el estado de alerta a la mañana siguiente (Chang, Aeschbach, Duffy, & Czeisler, 2015).

Todos poseemos un reloj biológico que nos dice cuándo es hora de levantarse y cuándo es hora de dormir. Este está controlado por la melatonina, una hormona que se encarga de avisarle al organismo el momento del día en que se encuentra, generando los ritmos circadianos que indican cuándo es necesario dormir y cuándo estar despierto.

Todo esto está regulado a través de una región cerebral que se conecta directamente con la retina, que detectará cuándo llega luz al ojo y cuándo no.

De ese modo, la luminosidad de los aparatos tecnológicos inhibirá la melatonina, indicándole erróneamente a nuestro sistema que es de día y, por lo tanto, no es hora de dormir. Si esta luz no se recibe, la oscuridad elevará los niveles de la hormona, desencadenando los mecanismos cerebrales necesarios para el sueño.

Debido a la importancia que la bibliografía describe que el sueño cumple en nuestras vidas y los aportes de las investigaciones realizadas es que esperamos poder promover y educar en aquellos hábitos que nos ayuden a vivir más plenamente.


Referencias:

  • Lee, S., Hale, L., Chang, A. M., Nahmod, N. G., Master, L., Berger L. M., & Buxton, O. M. (2018). Longitudinal associations of childhood bedtime and sleep routines with adolescent body mass index. Sleep, Volume 42, Issue 1. DOI: 10.1093/sleep/zsy202.
  • Curcio, G., Ferrara, M., & De Gennaro, L. (2006). Sleep loss, learning capacity and academic performance. Sleep medicine Reviews, 10(5), 323-337.DOI: 10.1016/j.smrv.2005.11.001.
  • Chang, A. M., Aeschbach, D., Duffy, J. F., & Czeisler, C. A. (2015). Evening use of light-emitting eReaders negatively affects sleep, circadian timing, and next-morning alertness. PNAS, 112(4):1232-7. DOI: 10.1073/pnas.1418490112.

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