El desayuno es fundamental para que nuestros alumnos consigan un mejor rendimiento cognitivo tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo. Cuando niños y adolescentes lo saltean, privan a su cerebro del combustible que lo activa.

Investigación sobre cómo desayunan nuestros alumnos

Autor Asociación Educar
Fecha 16 de Febrero de 2016

Las gráficas que acompañan esta publicación provienen de un trabajo de investigación realizado por el laboratorio de Neurociencias y Educación de Asociación Educar junto a la colaboración de más de 150 docentes de 45 instituciones educativas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, España, Italia, México, Uruguay y Venezuela, que nos ayudaron a encuestar durante 5 días a 4132 alumnos cuya edad osciló entre 6 y 20 años.

Te invitamos a conocer los detalles de este estudio: clic aquí.


En este gráfico observamos que casi una quinta parte de la muestra no desayuna.

Los niños y los adolescentes son particularmente vulnerables a los efectos nutricionales del desayuno sobre la actividad cerebral, el rendimiento cognitivo y académico.

Nuestros hijos y alumnos presentan una alta tasa metabólica de utilización de la glucosa (el combustible de nuestro cerebro), y un flujo sanguíneo y consumo de oxígeno por parte del cerebro más significativo al de los adultos.

Además, la mayor cantidad de horas de sueño que requieren los niños y los adolescentes genera un ayuno más prolongado entre la cena y el desayuno que puede generar el agotamiento de los depósitos de glucosa hepáticos. 

Por lo tanto, la primera comida del día les provee un suministro de energía (y de nutrientes seleccionados) para modular las respuestas metabólicas ante la situación de ayuno en el corto plazo.

También tiene gran influencia en el largo plazo, incluyendo una mejoría en el balance y en la distribución de nutrientes, que puede influenciar de forma positiva en el rendimiento cognitivo.

Asimismo, otros mecanismos, como el alivio de la sensación de hambre y modificaciones en las concentraciones de neurotransmisores, pueden jugar un rol importante en el desempeño académico.

En este gráfico observamos que casi la mitad de los alumnos desayunan en forma inapropiada.

La hipótesis predominante en la actualidad es que el desayuno, para lograr un mejor rendimiento mental tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo, debe proveer por lo menos un 20% de la ingesta diaria de energía (aunque esta cifra todavía debe terminar de demostrarse con más trabajos científicos). 

Próximamente publicaremos nuevos resultados y estadísticas referidos a investigaciones complementarias.

Laboratorio de Neurociencias y Educación de Asociación Educar
www.asociacioneducar.com


Bibliografía:

  • Alaimo, K., Olson, C. M., & Frongillo, E. A. Jr. (2001). Food insufficiency and American school-aged children’s cognitive, academic, and psychosocial development. Pediatrics, 108:44–53.
  • le Coutre, J., & Schmitt, J. A. Food ingredients and cognitive performance. Curr Opin Clin Nutr Metab Care, 11:706–10.
  • Edefonti, V., Rosato, V., Parpinel, M, et al. (2014). The effect of breakfast composition and energy contribution on cognitive and academic performance: a systematic review. Am J Clin Nutr, 100:626–56.