Recobrar información y mantenerla en la conciencia nos permite manipularla. Esto nos posibilita analizar y obtener conclusiones que no se hicieron durante la vivencia del evento, incluso comparar hechos sin relación temporal.
  • 01 de Julio de 2019

Imaginería… O percibir con los ojos de la mente

Creo que la imaginación es un producto de la inteligencia
basado en el acervo que le proporcionan los sentidos.
Manuel Vicent1

Si bien imaginar nos resulta familiar e inherente a la vida cotidiana de cada uno de nosotros, definirlo no suele ser tan sencillo. Una manera de entenderlo es como aquella facultad de la conciencia para crear imágenes transformando las impresiones recibidas de la realidad, aunque también se utiliza como sinónimo de fantasear o intuir. En el marco de la neurobiología con este término se hace referencia a la presencia de una representación mental mientras el estímulo no está siendo percibido, teniendo presente que esta fue creada durante la fase de percepción, que tiene las características del estímulo original y da la experiencia subjetiva de dicha percepción (Stephen Kosslyn).

Para comprender mejor este concepto tengamos en cuenta que la información que procesa el sistema nervioso es recolectada por los sentidos, incluyendo la intero y propiocepción, y que la percepción implica reconocer y discriminar las modalidades sensitivas y sus variaciones, fenómeno que se lleva a cabo en la corteza sensorial secundaria. La sensopercepción es el primer paso en el proceso de formación de las memorias a largo plazo.

Por otra parte, la información percibida que ha sido codificada debe ser consolidada a largo plazo para luego ser evocada como recuerdo. En el proceso de almacenamiento, la imaginería permitiría guardar la información como memoria declarativa: mientras evocamos dicha información esta vuelve a la conciencia como memoria de trabajo (en el repaso de todo este circuito el mismo se fortalece). Por ende, imaginar facilita que se mantengan en el tiempo los almacenes de memoria y que operen los mecanismos de plasticidad de manera que lo aprendido se preserve e incluso sea el sustrato para nuevos aprendizajes.

Imaginar y simular van de la mano…

Recobrar información y mantenerla en la conciencia nos permite manipularla. Se puede trabajar con una o varias representaciones mentales simultáneamente y de diferente forma. Esto permite analizar y obtener conclusiones que no se hicieron durante la vivencia del evento, incluso comparar hechos sin relación temporal. La simulación está relacionada con la formulación de metas, la posibilidad de planificar los pasos para alcanzarlas, monitorear estos procesos y llevar a cabo esas actividades de una forma eficaz.

En conclusión, de manera consciente podemos dirigir el pensamiento repasando experiencias, facilitando su consolidación o, dicho de otro modo, evitando el olvido. Asimismo, imaginar se relaciona con las funciones ejecutivas respecto de la simulación, la posibilidad de comparar alternativas, crear nuevos escenarios, manipular tiempo y espacio.


1 Escritor, periodista, galerista y licenciado en Derecho español.

Bibliografía:

  • Tamayo Martínez, N. (2014). Imaginería mental: neurofisiología e implicaciones en psiquiatría. Revista Colombiana de Psiquiatría, 43(1), 40-46.
  • Tirapu Ustárroz, J., García Molina, A., Luna Lario, P., Roig Rovira, T., & Pelegrín Valero C. (2008). Modelos de funciones y control ejecutivo (II). Revista de Neurologia, 46(12), 742-750.

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