¿Es normal que deseemos ver el celular o la computadora apenas nos llega una notificación o un mensaje? La hiperconectividad es una actividad habitual producto de esta nueva era, pero si no la regulamos seremos rehenes de los dispositivos móviles, y afectaremos diferentes ámbitos de la vida cotidiana.
  • 12 de Agosto de 2015

Hiperconexión: un problema de los tiempos de internet

Algunas personas se preguntan si es correcto o no sentir tantos deseos de estar conectados a las distintas redes sociales que atrapan día a día cada vez a más individuos.

Un estudio publicado en la revista Psychological Science presentó que el interés de estar interactuando en los distintos medios sociales de internet es más difícil de resistir que el generado por los cigarrillos, el alcohol y el sexo.

Wilhelm Hofmann, un reconocido investigador de la capacidad de autocontrol y de la importancia que ésta tiene para nuestra calidad de vida, llevó a cabo un experimento junto a su equipo de la Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago y a Kathleen Vohs, de la Universidad de Minnesota, para comprobar este impulso en 205 personas con edades entre los 18 y 85 años en la ciudad alemana de Wurtzburg.

Los participantes vivían estilos de vida muy similares a individuos típicos de los Estados Unidos. Todos ellos recibieron Blackberrys y debieron durante una semana identificar y notificar los deseos que experimentaban y la fuerza de los mismos, incluidos aquellos generados por el aviso de un correo electrónico o de información de alguna red social.

En general, cigarrillos, comida, sueño y sexo fueron los anhelos más fuertes que se experimentaron, pero, cuando se trataba de la resistirse a los mismos, los medios sociales se convirtieron en  el eslabón más débil.

La diferencia radica en que en las estructuras virtuales el placer inmediato otorgado no presenta esfuerzo, no tiene costo y, en general, ninguna exhibe desventajas en el corto plazo. Sin embargo, a largo plazo, no poder dominar su uso creará que las personas no consigan manejar sus tiempos y con ello sufran serios problemas desde personales y familiares hasta laborales.

Además, esta investigación permitió observar otros hallazgos. De hecho, se pudo vislumbrar que a medida que el día avanza la posibilidad de autocontrolarse disminuye, ya que el cansancio influye en su reducción y cuando alguien pudo resistirse a su voluntad, posteriormente le resultó más complejo no caer en tentaciones posteriores.

Los puntos anteriores ya habían sido percibidos en otras investigaciones, como por ejemplo la de William Hedgcock, de la Universidad de Iowa, quien presentó que el autocontrol es un recurso limitado debido al alto consumo energético que significa para el cerebro. Por ello si durante el día tenemos muchas situaciones exigentes de su aplicación, es común que nos cueste ejercerlo e incluso no logremos resistirnos a tentaciones. También tenderemos a actuar menos calmos en circunstancias que lo requieran.

El aumento de la hiperconexión no solo capta la atención de los científicos, sino también la de los altos ejecutivos de empresas tecnológicas, quienes expresaron al periódico New York Times su preocupación por las consecuencias negativas de esta tendencia.

Stuart Crabb, uno de los directores ejecutivos de Facebook, aconsejó desconectarse y dejar de usar ―de vez en cuando― los ordenadores y smartphones. Consideró que las personas deben estar atentas al efecto que el uso excesivo ocasiona en su rendimiento y sus relaciones.

Por su parte, Scott Kriens, presidente de Juniper Networks, una de las mayores empresas de infraestructura de Internet, aseguró que el poderoso atractivo de los dispositivos refleja principalmente anhelos humanos primitivos para conectarse e interactuar, pero que estos necesitan ser administrados para que quienes los usan no vean abrumadas sus vidas.

Asimismo, Richard Fernández, ejecutivo de Google, señaló que los riesgos de estar demasiado “enganchado” a los dispositivos electrónicos son grandes. Según él, “los consumidores necesitan de una brújula interna para saber equilibrar las capacidades que la tecnología les ofrece para trabajar y conectarse, y la calidad de la vida que viven offline”.

En todos los casos estar conectados en exceso se debe a que resulta difícil "desconectarse" por el placer inmediato que esto genera y también porque apagar los equipos despierta en el cerebro una sensación de alarma, ya que puede estar perdiendo información importante.

Nuestro cerebro está preparado para evaluar rápidamente los estímulos del mundo exterior, considerando cuál puede ser la consecuencia de los mismos en el corto plazo, algo fundamental para garantizar nuestra supervivencia en los inicios de nuestra especie. Sentarnos a evaluar si un león tenía buenas o malas intenciones no era una opción viable, al igual que a sopesar si deseábamos comer un alimento o no un mundo en donde la hambruna era moneda corriente. 

Desde nuestros primeros días los bancos de memorias emocionales evaluarán de forma casi instantánea si una acción tiene beneficios en el corto plazo, haciendo que en muchos casos no sean tenidas en cuenta las posibles consecuencias en el largo plazo. Esto para nuestro cerebro implica un camino mucho más largo y de mayor consumo energético al deber activarse áreas de la corteza prefrontal dentro de las que se pueden destacar las cortezas dorsolateral y cingular anterior.

Debido a ello es que cuando una respuesta emocional rápida hace sentir placer inmediato sin ninguna consecuencia en el aquí y ahora resulta muy difícil evaluar si esta acción nos traerá problemas.

En momentos en los cuales no estemos comprometidos emocionalmente con el estímulo será cuando tendremos la capacidad de valorar las posibles consecuencias a futuro y, en el caso de las redes sociales, también distinguiremos la cantidad de tiempo real que le otorgaremos a esta actividad.

Te invito a hacer una autoevaluación, registrando durante dos semanas la cantidad de horas que destinas a los diferentes medios de internet:

Planilla tipo:

Reflexiona sobre qué otras cosas se pudieron haber hecho en ese tiempo:............................................................................................................

Evalúa las consecuencias en el mediano y largo plazo de dejar de lado ciertas cosas o no realizarlas:...............................................................

Piensa si es necesario hacer ajustes o cambios:.........................................................

La tarea de autoevaluación y efectos en el largo plazo debe ser registrada y  trabajada varias veces para lograr que lo que se reflexionó y consideró quede consolidado en la memoria y en próximas ocasiones pueda ser evaluado.

La capacidad reflexiva contribuye al autocontrol y a que logremos ciertos enfoques que nos permitirán discernir mejor y entender los pros y contras de estar hiperconectados. La tecnología es maravillosa y nos provee de muchas posibilidades, pero debemos darle un sano equilibrio con nuestra vida: esto es fundamental para convertirla en una herramienta que contribuya de forma positiva. Parte de nuestra educación necesita contemplar la capacidad de autorregulación para que nuestras vidas se desarrollen en armonía.


Bibliografía:

  • Hofmann, W., Vohs, K. D., & Baumeister, R. F.  (2012). What people desire, feel conflicted about, and try to resist in everyday life. Psychol Sci, 23(6):582-8. doi: 10.1177/0956797612437426
  • Hofmann, W., Baumeister, R. F., Förster, G., & Vohs, K. D. (2012). Everyday temptations: an experience sampling study of desire, conflict, and self-control. J Pers Soc Psychol, 102(6):1318-35. doi: 10.1037/a0026545
  • Hedgcocka, W. M., Vohsb, K. D., & Raoc, A. R. (2012). Reducing self-control depletion effects through enhanced sensitivity to implementation: Evidence from fMRI and behavioral studies. Journal of Consumer Psychology, 22(4):486–495. doi:10.1016/j.jcps.2012.05.008