La neurodiversidad debe ser considerada como un factor positivo para el aula con chicos con TDAH. Para favorecer esta postura conveniente utilizar y tener al alcance diversos recursos para que las clases sean más acogedoras.
  • 23 de Diciembre de 2019

Herramientas y tips para el aula inclusiva

Para trabajar con niños con TDAH es importante conocer cuáles son sus intereses y qué les gusta. De esta manera será posible apoyarse en sus fortalezas y atenuar sus debilidades, para así potenciar su aprendizaje.

Es importante tener en cuenta distintos aspectos relevantes para su mayor comodidad y bienestar en el aula. La adaptación del ambiente es clave para los chicos con TDAH. Ubicarlos en las primeras filas, cerca del docente, pero incluidos dentro del grupo. Así se favorecerá el proceso atencional y el trabajo individualizado con el profesor. Al tenerlos más cerca en cuanto a ubicación espacial, el docente puede notar si presentan alguna dificultad con la actividad planteada o si necesitan otro tipo de apoyo. La cercanía es una de las formas de conectarse más con los chicos con TDAH, evitando que sus compañeros generen etiquetas. También es una forma de hacer que estos alumnos se conecten con el "aquí y ahora" si se distraen. Es conveniente que estén alejados de distractores, sin caer en un ambiente aburrido.

Por otro lado, tener a los niños con TDAH cerca favorece a que se los ayude a organizarse. De este modo, es posible repetirles lo que deben hacer, recordándoles lo que necesitan para realizar una actividad. Se sugiere el empleo de calendarios o agendas para facilitarles la organización. Por ejemplo, utilizar un almanaque mensual y anotarles lo que deben hacer en la semana los días lunes. Una opción es ubicar el almanaque en la primera hoja de la carpeta de forma tal que cuando la abran lo vean. Se recomienda la anticipación de lo que deben hacer.

Igualmente es positivo permitir que el chico con TDAH se siente cerca de un compañero que sea considerado un modelo positivo, de forma que, si se pierde durante la toma de apuntes, por ejemplo, lo ayude a ubicarse en el tema. En este caso, el “alumno monitor” lo auxiliará en las tareas cuando sea necesario y a completar las actividades si lo requiere.

Los contextos son otro eje de gran relevancia para los chicos TDAH. Para evitar los ambientes tediosos, será clave utilizar el factor sorpresa; esta herramienta será una buena forma de captar su atención al iniciar la clase y, asimismo, una alternativa esencial para evitar que pierdan la curiosidad, a través del planteo de propuestas variadas y que generen desafíos (siempre y cuando sean posibles de lograr, porque, de otro modo, estaríamos corriendo el riesgo de que el alumno se frustre).

La organización de la clase es otro pilar importante a considerarse debido a que la atención de los alumnos con TDAH varía. Por esto, es trascendental emplear módulos cortos de trabajo, abordando los contenidos más importantes al principio. Es conveniente que las actividades planificadas sean grupales; creativas; entretenidas y dinámicas a mitad de la clase, para retomar los conceptos al finalizar la misma como cierre. Se recomienda que la forma de trabajo varíe durante la hora, que haya un intercambio entre docentes y alumnos realizando, por ejemplo, observaciones de videos, juegos, exposiciones orales de alumnos, docentes, debates, etc. Esto facilitará que los alumnos mantengan la atención.

Un aula inclusiva necesita de mucho del trabajo en el vínculo entre el docente y el alumno, a quien siempre hay que comunicarle lo que se espera que realice o se necesita con lenguaje claro y concreto. Se sugiere solicitarle que luego de recibir la consigna, la repita, la escriba y la lea en voz alta. De esta forma, el docente podrá asegurarse de que la comprendió. No se debe posicionarse en el "no puede", sino en lo que sí tiene posibilidades de lograr y hacer.

El alumno con TDAH precisa de actividades de corta duración. Por este motivo es conveniente que se implementen diversas formas de trabajo durante la clase. Es posible dividir las actividades planificadas entre los distintos compañeros y que realicen una o dos por vez; así se conservará la atención del alumno en forma regular.

La implementación de estímulos visuales, auditivos o audiovisuales es beneficiosa porque llevará a que el estudiante mantenga la atención por más tiempo, al igual que favorecerá la mejor comprensión de la temática. Es aconsejable evitar la utilización de textos largos con vocabulario complejo, ya que se fomentará que el chico se aburra, se pierda y no mantenga la atención en lo que está haciendo. Por su parte, las evaluaciones deben englobar aquello más importante, evitando caer en exámenes largos y aburridos. Estos deben estar confeccionados a partir de las mismas herramientas empleadas en la clase.

Dentro de las propuestas a implementar en el aula está la actividad física, para utilizarla desde el baile o alguna cuestión vinculada al movimiento. Esto es más sencillo de llevar a cabo con chicos que estén en la escuela primaria; en la secundaria los alumnos son más grandes en edad y es más difícil encontrar alternativas de su agrado. Es viable utilizar canciones vinculadas al tema que se está trabajando. Dentro de esta idea es válida la generación de pausas activas y de pequeños descansos entre actividades para permitirles volver a concentrarse. Aquí es incluible el movimiento o ejercicio físico o inicios de las actividades con preguntas abiertas, lluvias de ideas, juegos, etc.

Por último, es fundamental valorar las opiniones sin dejarlas de lado. Todos los alumnos tienen algo que aportar a la clase para ser utilizado como puntapié para investigar un tema o para realizar alguna contribución. Hay que darles lugar a que opinen desde sus posibilidades, haciendo aportes que consideren importantes para ellos, concientizando al grupo de clase para evitar burlas o risas de pares.

Es importante tener en cuenta que la neurodiversidad debe ser tomada en forma positiva para la clase y no como un problema. Por ejemplo, el alumno con TDAH puede ayudar al docente a juntar los materiales al finalizar la clase, buscar algo en algún sector del colegio, que vaya al quiosco de la institución a comprar algo o hacer un mandado, etc. De esta manera se trabajarán distintas habilidades del alumno, además de ser una buena herramienta para que el alumno con TDAH se encuentre activo con un fin específico.


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