Una nueva investigación demostró que las experiencias reales (por ejemplo, un campamento de verano) aumentan el aprendizaje y la organización de lo aprendido en solo días.
  • 03 de Enero de 2019

¿Experiencias reales o salón de clases? ¿En dónde aprendemos más?

Un grupo de investigadores encontró que niños de 4 a 9 años sabían más acerca de la clasificación de los animales luego de pasar 4 días en un campamento de verano en un zoológico. Esta actividad experimental no solo hizo que los chicos aprendieran acerca de los animales sino que también mejoraran en cómo organizaban lo que sabían, un componente clave para el aprendizaje.

Un estudio de la Universidad Estatal de Ohio, llevado a cabo por la investigadora Layla Unger, sugirió que “la organización del conocimiento no requiere de años, sino que puede ocurrir dentro de una experiencia corta y en un ambiente enriquecido por la naturaleza”.

Unger remarcó la importancia de los programas reales como campamentos de verano y destacó que no son solamente actividades recreativas sino que, por el contrario, demuestran la rapidez con la que los niños experimentan cambios en el aprendizaje.

El estudio se llevó a cabo con 28 niños participantes de un campamento de verano en un zoológico en Pittsburgh, que posteriormente fueron comparados con otros 32 niños que estaban en otro campamento de verano que no incluía animales ni tampoco un entorno natural. El primer grupo recibió lecciones específicas, interacciones con animales, tours alrededor del zoológico, juegos y sesiones de armado de proyectos, mientras que el segundo grupo fue un poco más tradicional en cuanto a los contenidos y temáticas trabajados.

Al principio y al final de los campamentos todos los asistentes fueron evaluados sobre si entendían las diferencias entre mamíferos, pájaros y reptiles. Si bien antes de experiencia ambos grupos tenían los mismos conceptos y nociones sobre el tema, luego del campamento el grupo que estuvo en el zoológico aprendió muchísimo más tras los 4 días en comparación con el otro.

Este estudio reciente muestra que la clase tradicional no tiene el mismo efecto positivo sobre el aprendizaje porque no atrapa a los alumnos tanto como en las experiencias vivenciales y al aire libre.

Entonces, si nos ponemos a pensar en nuestra propia educación, ¿qué recordamos más? ¿La clase en la cual nuestro docente solo hablaba y nosotros escuchábamos o copiábamos información del pizarrón? ¿O la clase en el laboratorio en la que manipulábamos sustancias químicas, realizábamos experimentos, los campamentos con fogones, las salidas a los parques, los viajes educativos y la lectura de una hermosa novela en el patio del colegio?

Promover experiencias vivenciales y reales aumenta el aprendizaje y la organización de los contenidos aprendidos en solo cuestión de días. Además, ayuda a los estudiantes a recuperar lo que aprendieron de memoria, a razonar sobre los contenidos y a integrar la nueva información. Es parte del aprendizaje a largo plazo.

Nuestra responsabilidad como educadores es darle un cambio a la enseñanza tradicional y promover un aprendizaje más real, integrado con las vivencias diarias, saliendo de las aulas, promoviendo actividades más significativas para nuestros alumnos y siempre enseñando para la vida.

Algunas ideas prácticas para aplicar en el aula:

  • Proponer experiencias reales para nuestros alumnos, salidas al supermercado, al parque, un campamento, ir al laboratorio, salir del aula y generar situaciones diferentes que llamen la atención de chicos.
  • Invitar a personas especiales (por ejemplo, bomberos, médicos, veterinarios, guardaparques, personas que realicen labores sociales e importantes para nuestra comunidad, etc.) para aprender de ellos y de su contexto real.
  • Aprender de nuestra fauna y flora: planear salidas al aire libre de manera interdisciplinar en las cuales todas las materias sean desarrolladas.
  • Planificar las clases con actividades variadas y diferentes para estimular los sentidos sensoriales y potenciar el aprendizaje a largo plazo.

Referencia bibliográfica:

  • Unger, L., & Fisher, A. V. (2018). Rapid, experience-related changes in the organization of children's semantic knowledge. J Exp Child Psychol, 179, 1-22. doi: 10.1016/j.jecp.2018.10.007

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