En la gran mayoría de los casos, los docentes buscan ayudar a sus alumnos. Por esto, es importante conseguir que los estudiantes escuchen los consejos y herramientas que se les brindan para lograr una mejor cursada y posterior acopio de los conocimientos.
  • 02 de Octubre de 2018

Estrategias para estudiar eficientemente (segunda parte)


Leer: primera parte; tercera parte.


Preste más atención durante la clase

Vaya preparado

Cada docente que ha tenido seguramente le haya dicho que vaya preparado a la clase. Por lo tanto, no voy a pretender que le estoy dando un consejo nuevo. 

Lo que le quiero mencionar es que puede mejorar en este rubro porque ninguno de nosotros es perfecto.

¿Escuchó hablar de la ciencia ficción? Yo le voy a hablar de la ciencia fricción. Todos olvidamos cosas, y cuando lo hacemos generamos una fricción que impide que nuestra voluntad se involucre totalmente con lo que dice el docente.

Por todo esto, para asegurarse de que va todo lo preparado que puede a clase, construya un hábito de atención plena. Para mí, tener una atención plena significa considerar en forma regular las cosas de mi vida y mis objetivos.

Por ejemplo, un alumno sin atención plena comenzará a prepararse para un examen final el día anterior. Por el contrario, un alumno con atención plena comenzará a prepararse para el examen final desde el primer día de la cursada.

De la misma forma, un alumno con atención plena planifica para el día siguiente la noche anterior, y piensa qué necesita poner en su mochila para ese día. Se asegura de que los libros y cuadernos que necesitará estén en su mochila.

Si piensa que no tiene la suficiente atención plena que quisiera, una solución fácil es crear recordatorios:

  • Una nota en su escritorio o en la puerta de su habitación.
  • Una nota en su cuaderno o agenda.
  • Una alarma en su celular.

Cualquier cosa que gatille su atención plena servirá. Con el tiempo ya no necesitará de estos recordatorios. 

Pida ayuda a su docente (en la forma correcta)

Sus docentes (en la mayoría de los casos) quieren ayudarlo, por lo que debe aprovechar de este deseo si tiene problemas para entender lo que están explicando en clase.

No solamente obtendrá la ayuda que necesita sino que también comenzará a construir una relación con su docente. ¡Esta relación puede ser muy útil!

Pero antes de pedirle ayuda al docente debe preguntarse: ¿qué es lo que no comprendo?

Lo que esta pregunta significa es que nunca debe acercarse a su docente con el libro o cuaderno abierto y con un “barrido de su mano” decir que no comprende lo que está leyendo.

En vez de esto, cuando va hacia el docente en búsqueda de ayuda, debe ser capaz de mostrarle todo lo que comprende hasta cierto punto. Al hacer esto le muestra que realmente ha intentado entender el problema.

Esto tiene varias ventajas:

  • Le ahorra tiempo al docente y le ayuda a comprender el contexto de su problema.
  • El docente comprende que a usted le importa el problema y tendrá una mejor impresión de usted.

Es importante recordar una ley no escrita llamada “la regla de los 15 minutos” que nos ayuda y orienta cuando estamos atorados en un problema:

  • Cuando está atorado en un problema, oblíguese a intentar resolverlo durante 15 minutos más.
  • Durante estos 15 minutos, documente todo lo que hace, teniendo en mente que alguien más necesitará estos detalles si va a tener que ayudarlo.
  • Después de estos 15 minutos, si continúa sin poder resolver el problema, debe pedir ayuda.

Esta regla se resume en el mantra: “Primero debe intentar, después debe preguntar”. 

Mantenga esas manos en movimiento

Una observación muy importante es que ser un participante activo es siempre mucho mejor que ser un observador pasivo.

Es más fácil recordar cosas cuando hemos participado en forma activa que cuando meramente hemos sido expuestos a dichas cosas.

Durante una clase tradicional en la que el docente explica los contenidos unidireccionalmente, la mejor manera de participar en forma activa es hablar durante las discusiones que se plantean durante la clase y tomar MUCHOS apuntes.

Volviendo a mi clase de Estadística debido a que estuve constantemente tomando apuntes, mi atención estuvo siempre focalizada en el docente y en sus contenidos.

Esforzarse para tomar apuntes puede ser difícil, pero debe volverlo un hábito. Para lograrlo usted puede:

  • Formar un grupo de estudio y comparar los apuntes.
  • Aumentar la importancia de sus apuntes.

Y eso fue lo que hice en mis clases de Historia Latinoamericana en la secundaria (aclaración: esto sucedió durante el Paleolítico). En estas clases el docente vomitaba toneladas de contenidos, detalles y fechas sobre la Historia Latinoamericana. Tomé apuntes de toda la información que dio el docente y la compartí con los compañeros de mi división y de las otras divisiones que tenían al mismo profesor haciendo fotocopias de mis apuntes. 

No sé en forma exacta cuántos compañeros usaron mis apuntes, pero en mi mente elevé mi importancia en la clase más allá del alumno aislado que era. A partir de ese momento, y a lo largo de todo el año, mis compañeros me pedían que por favor les diera mis apuntes. Como resultado le agregué importancia a la calidad con la que los hacía.

Usted tiene que encontrar una forma de construir un hábito que mantenga a sus manos en movimientos cuando está en clase.


Referencia bibliográfica:

  • Muchnick, C. (2011). The Everything Guide to Study Skills: Strategies, tips, and tools you need to succeed in school! Avon, U.S.A.: Everything.

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