“La sociedad debe comprender que la vejez no es sinónimo de enfermedad, decrepitud, o negación: es una etapa de la vida digna de ser disfrutada y para realizar nuevos aprendizajes”.

Neurociencias en la tercera edad: Entrevista a María Angélica Rossi

Autor Asociación Educar
Fecha 06 de Octubre de 2013

Aplicación de la Neurosicoeducación

Entrevista a María Angélica Rossi

Su relación con el ámbito académico se dio cuando la mayor de sus hijas entró en la universidad. “Decidí hacerlo yo también y fue en ese momento que comencé a estudiar para ser terapista”, relata María Angélica Rossi. Este comienzo tardío le sumó mayor entusiasmo a su carrera y Mar del Plata es el lugar que ella eligió para plasmar todo su conocimiento. Los pergaminos que adornan su curriculum vitae son varios: es licenciada en Terapia Ocupacional, Especialista en Bioética, especialista en Docencia Universitaria y, también, docente en varias universidades (una de ellas es la Mar del Plata). Asimismo, trabaja en la Universidad Atlántida Argentina, en donde presentó un proyecto para trabajar adultos mayores desde la Universidad. En paralelo, y de forma privada, desde hace más de 10 años coordina un taller de multiestimulación para gente mayor. Desde un primer momento, su objetivo fue brindarles actividades de Expresión Corporal a los mayores. Claro que María Angélica no sólo vive para su trabajo, sino que también tiene sus hobbies y momentos de esparcimiento: le encanta caminar por la playa y dedicarse a la jardinería. “Es un hermoso pasatiempo”, cuenta feliz. En cuanto a su familia, nos dijo que está compuesta por “un esposo, dos hijas casadas, y tres nietas”. El rápido recuento familiar es efímero y el trabajo aparece en escena una vez más. “la actividad que me brinda grandes satisfacciones a nivel humano, me permite poner en juego un paradigma de prevención en salud y calidad de vida que creo que es indispensable”, concluye.

¿Cómo te surgió la necesidad de buscar información distinta de la que ya tenías?

En realidad, como Terapista Ocupacional, mi tarea la apoyo teóricamente en el Modelo de Ocupación Humana, que apunta al desempeño ocupacional y sus conceptos se asocian a la motivación, la capacidad de desempeño, la participación y la importancia del ambiente. Sin embargo, me faltaba una base teórica que sustentara un trabajo de prevención para adultos mayores, poniendo de manifiesto la capacidad de los mismos para nuevos aprendizajes, la posibilidad de explicar porqué la edad no era directamente proporcional a la pérdida de la atención, concentración y, por ende, a los olvidos y fallas mnésicas. Comenzó a dar vueltas en mi cabeza el término NEUROPLASTICIDAD y surgió de esta forma la necesidad de información diferente.

Hice un curso de Posgrado de Neuropsicología cognitiva, llegó a mis manos el libro “El cerebro Ejecutivo de Goldberg y luego la invitación a realizar los cursos que ofrecían desde la Asociación Educar. Primero realicé el de Capacitación Docente en Neurociencias y luego el de Inteligencias Múltiples.

¿Qué te sumó la neurosicoeducación?

La posibilidad de adentrarme en el funcionamiento del sistema nervioso de forma muy pedagógica, de manera de poder transmitir estos conocimientos a las demás personas, ya sea alumnos de la universidad, como adultos mayores, algunos de ellos con poca formación académica.

Descubrir un mundo nuevo; pude poner nombre a muchas cosas que estaba segura de que “podían ser” pero que me falta una base teórica en la cual apoyarme. Soy docente de metodología de la investigación en la universidad y evidentemente necesito de la Teoría y de la fase empírica para poder razones de lo que estoy haciendo.

¿Cómo se le ocurrió aplicar lo aprendido en gente mayor?

Son los grupos con los cuales trabajo desde hace años. La tecnología y la medicalización han hecho posible alargar la cantidad de años, pero mi pregunta siempre fue ¿y la calidad? Trabajé muchos años en Clínica Psiquiátrica (Prevención secundaria), y mi pregunta permanente era ¿qué puedo hacer para llegar a ser añoso disfrutando de la vejez, manteniendo activamente aquello que se puede mantener? Mejorando aquello que se pueda… Buscando información se fue concretando mi proyecto.

¿Cómo ideaste las actividades que les propusiste a los mayores? ¿Te costó que las comprendieran?

Algunas ya las tenía armadas; en Terapia Ocupacional trabajamos en base a la actividad significativa, enfocadas a la prevención primaria, secundaria o terciaria. Hacemos una evaluación de la actividad y en base a los intereses de los grupos o personas las implementamos. Pero realmente el curso me ayudó a recrear muchas de las que me proporcionaron como trabajos prácticos. La comprensión de las consignas quizá es una de los mayores problemas, pero una vez que uno las ejemplifica, se comprenden. Es decir, no sólo basta la lectura de la consigna: hay que unirla a la explicación verbal y gráfica.

¿Nos podrías contar algunas de las actividades llevadas adelante con el grupo?

Con respecto a las actividades en nuestros encuentros, tenemos un primer momento de lo que llamamos “movilización corporal” en donde realizamos todo tipo de actividades corporales, expresión, reconocimiento de espacios llenos y vacíos, ejercicios de respiración, movimientos lentos y rápidos, esquemas grupales, trabajo con elementos pañuelos, cañas, pelotas, relajación, etc. Luego, hacemos algún ejercicio que llamamos “calienta neuronas”. Por ejemplo, uno dice una palabra y el que sigue toma la ultima sílaba y genera otra y así sucesivamente. También hay días en los que armamos un cuento con una frase de cada uno, teniendo en cuenta que siempre se debe repetir la frase que pronunció el compañero anterior. Trabajamos, asimismo, en este segundo momento haciendo lecturas cortas, explicando entre todos a qué se refieren y qué ideas se pueden agregar a la lectura. A veces los hacemos escribir con su mano inhábil. Cada ejercicio luego tiene una explicación de qué objetivos buscan a través de los mismos. También completamos oraciones con anagramas, o en grupo realizamos abecegramas. Pintamos mandalas y creamos. También realizamos actividades intergeneracionales con grupos de jóvenes de escuela secundaria. Siempre intentamos mostrarles que es muy importante dejar los años de lado y festejar la vida. Trato de que hagan ejercicios variados aunque apunten a los mismos objetivos. Disfruto que cada encuentro sorprenda y motive: busco siempre que no sean propuestas aniñadas.

¿Cuál fue la reacción que tuvieron las personas mayores cuando aplicaste tu metodología?

Este comentario lo hago de entrecasa: “parecen esponjas”. La avidez que tienen para “aprender” es inimaginable; a veces me da la impresión de que a medida que se ofrecen las distintas actividades van tomando conciencia de las posibilidades que se abren en su ejecución y demuestran gozo y manifiestan mucho placer al realizarlas porque se hacen “actividades significativas” para cada uno.

¿Qué cambios observaste en ellos con el devenir de las tareas?

Una mayor agilidad en la consecución de las actividades; una actitud abierta ante el error cometido, disposición ante los nuevos ofrecimientos, flexibilidad ante los cambios. Mejoraron la comunicación tanto verbal como gestual y, sobre todo, la alegría de compartir grupalmente lo realizado.

¿Qué sintió usted frente a las primeras reacciones?

Sentí que estaba haciendo lo correcto y, a medida que transcurre el tiempo, también siento mucho placer, no sólo cuando organizo las actividades, sino cuando las implemento. Aun ante las dificultades que puedan generarse, son un desafío que me motiva para profundizar mis aprendizajes y a poner en juego mi creatividad.

¿Cuánto tiempo necesitó para que ellos aceptaran la propuesta?

En base a la explicación de por qué se realizaba la propuesta y cuál era el objetivo que nos proponíamos con la misma, fue aceptada sin problemas. No hubo deserciones. 

¿A qué conclusión llegaste luego del trabajo que realizaste? 

Concluí que cuando sustentamos nuestras actividades teóricamente, damos y nos damos fundamentos para realizarlas; cuando tienen un significado para quienes la realizan se pueden observar resultados positivos. El ambiente tanto físico como humano es un factor muy importante. Las emociones positivas desde el coordinador, alientan y generan un clima de trabajo placentero. El trabajo individual/grupal es muy importante para generar cambios, posibilita el desarrollo de la inteligencia interpersonal y la creación de “redes sociales” tan necesarias en la etapa de la vejez. Esto mejora la calidad de vida en general y uno lo puede observar, sobre todo, en el arreglo personal y la realización de actividades sociales fuera del grupo.

Le pedimos que nos cuente alguna anécdota que le haya llamado la atención durante la experiencia que tuvo con la gente mayor. 

En general creo que lo importante de la actividad es observar el proceso. Cuando estábamos haciendo el “dibujo a ciegas”, una de las integrantes se reía con alegría; no podía contener su emoción. Cuando abrieron los ojos y observaron el dibujo, le pregunté por qué se había reído tanto durante el proceso y, con una alegría que no creo que pueda olvidar ―su rostro estaba iluminado―, me dijo “sentí que era una niña” (tiene 83 años). En otro ejercicio debían contar un cuento corto en base a una lámina. Una de las integrantes (78) no puede escribir por dificultades motrices y algunas tareas no las realiza, pero verbalmente contó una historia jocosa que el grupo disfrutó y aplaudió: ella fue la más creativa. Muchas veces no podemos realizar algunas consignas pero, si somos buenos observadores, podemos proveer actividades que puedan desarrollarse a pesar de alguna problemática en particular.

¿Qué resultados esperás a largo plazo con este proyecto? 

Que se multiplique. Que haya una preparación permanente para poder enfrentar con herramientas físicas, espirituales y emocionales esta etapa de la vida. Que la sociedad en general comprenda que vejez no es sinónimo de enfermedad, decrepitud, o negación. Que es una etapa de la vida digna de ser disfrutada, de realizar nuevas aprendizajes y de “darnos cuenta” cuantas posibilidades tenemos a nuestro alcance.