“Busqué incentivarme para proponer nuevas actividades y así lograr avances y cambios importantes en las unidades educativas en las que trabajo”.
  • 25 de Septiembre de 2013

Neurociencias en el aula: Entrevista a Haydeé Bucalo

Aplicación de la Neurosicoeducación en el aula.

Entrevista a Haydeé Bucalo

Haydeé Bucalo tiene dos hijos que ya le dieron dos nietos. Es una mujer amiga de sus amigas, aunque su grupo se cuenta con los dedos de las manos. Dice que se desempeña hace 30 años en estas comunidades pobres sobre las que eligió escribir y que siempre intentó darles distintos abordajes a los grupos con los trabajó: “Mi objetivo es que ellos sean tenidos cuenta, escuchados y, además, mostrarles que hay otras cosas que los pueden ayudar salir de las situaciones de vida que tienen”. Su lucha está enfocada en tratar de lograr cambios para que tengan un futuro diferente si es que se lo proponen. La mayor satisfacción de esta mujer emprendedora sería que la gente de clases bajas pudiera mejorar “su calidad de vida en los aspectos emocionales y físicos: cuerpo, casa y ambiente”.

¿Cómo te surgió la necesidad de buscar información distinta de la ya que tenías?

Hace 10 años que realizo en las escuelas un proyecto sobre la prevención en el aprendizaje, y este abarca tres ejes fundamentales; uno de ellos es el trabajo con alumnos. Casi sin darme cuenta, mi propuesta se vinculó a las neurociencias. Siempre fui informándome sobre el tema porque me apasiona; y realmente tenía deseos de tener una capacitación académica sobre el mismo.

¿Qué te sumaron estos nuevos conocimientos? 

Desde que inicié el curso tuve un proceso de fortalecimiento de conceptos aprendidos, de incorporar otros y de realizar un proceso de conocimiento sobre el cerebro: una máquina importante y misteriosa. También busqué incentivarme para proponer nuevas actividades y así lograr avances y cambios importantes en las unidades educativas en las que trabajo, contagiando al plantel con mis energías renovadas. Lo que aprendí en este curso me permitió animarme a preparar este taller ya que sentí que tenía un lindo e interesante material que me lo posibilitaba.

Con el fin de compartir los nuevos conceptos incorporados y tus experiencias, ¿nos podrías contar algunas de las actividades llevadas adelante con los chicos? 

Estoy a diario con niños que necesitan integrar conocimientos ―ellos están casi vacios de contenidos― ya que al no tener este proceso no pueden aprender nuevos conceptos. 

Trabajo en grupos de diferentes grados todo lo que es creatividad y vocabulario. Para ello usamos títeres, pintamos, dramatizamos cuentos y acciones cotidianas; esto favorece el proceso de Lecto - escritura ya que esta comunidad presenta muchas dificultades en lenguaje. En general, los chicos hablan mal y no tienen incorporado el sistema léxico.

¿Cuál fue la reacción que tuvieron los chicos cuando quisiste aplicar tu nueva metodología?

Antes de iniciar cualquier trabajo con ellos siempre tuve claro que marcar pautas ayudaba mucho. Se habla de respetarse, de no provocar peleas: nadie se ríe de nadie y todos pueden decir lo que sienten sin temor al ridículo. Nadie está obligado a entrar al aula; pero si lo hace es con la condición de respetar las pautas antes mencionadas.

Les costó iniciar el trabajo por timidez, por temor a dejar en descubierto muchos aspectos de su vida que son sólo de ellos. El mayor miedo era que se rieran de ellos y sentirse ridículos.

¿Qué cambios observaste en el comportamiento de los chicos?

Se engancharon mucho en representar situaciones ya sea de peleas, de momentos tristes o de momentos alegres; lograron descubrir por sí solos que no es tan difícil. En este espacio, principalmente, se sienten escuchados, contenidos y aceptados. De hecho, fueron aceptando que para lograr un bienestar individual y grupal había que realizar ciertos cambios y fundamentalmente desarrollar la convivencia a través del respeto y de acuerdos.

¿Qué sintió usted frente a las primeras reacciones? 

Tengo que decir que soy terapista guestáltica y esto me ayuda mucho a emprender talleres de este tipo. A pesar de que los niños están  acostumbrados a mi presencia, -ya que visito las aulas, comparto recreos y realizo las charlas de educación sexual, un tema que los atrae y sirve de nexo para trabajar otras cuestiones- yo diría que tienen cierta “precaución” para expresarse y, por sobre todo, para dejar al descubierto sus sentimientos que, como manifesté en mi trabajo final, son defensas propias y una manera de resguardo emocional como respuesta a lo que les acontece en su vivir diario. Este es un trabajo con mucha satisfacción personal al  ayudar emocionalmente a los alumnos.

Le pedimos que nos cuente alguna anécdota que le haya llamado la atención durante la experiencia que tuvo con los chicos. 

Por ejemplo, hay un alumno que es líder y presenta serios problemas de conducta; al principio le costó participar; se mantenía reservado hasta que uno de sus compañeros elogió ciertas actitudes de él sobre ayudar a algunos compañeros en resolver tareas de matemáticas. Eso fue el puntapié para que sea más participativo y pudiera manifestar sus sentimientos.

Una vez superado lo anterior, fue muy lindo observar el entusiasmo de trabajar situaciones ya que ellos daban ideas de cómo una situación conflictiva podía resolverla sin agredirse. Principalmente pudieron escucharse, participar todos y valorarse a través de las cosas positivas que cada uno ve en sus compañeros.

¿Cuál fue la relación que se creó entre los chicos y los docentes? 

Los docentes acompañan y ayudan para fortalecer los vínculos en los demás días. En el taller estoy sola con los chicos porque considero que la presencia de la docente puede impedir, en algunos casos, la espontaneidad.

En mi proyecto incluyo charlas y capacitaciones con los docentes, cuyo objetivo es que se interesen por saber quiénes son estos niños, qué esperan y qué necesitan.

Este tipo de trabajo ayuda a fortalecer los vínculos entre maestros y alumnos ya que logran mejorar en parte la comunicación. Les permite a los docentes descubrir virtudes, maneras de expresarse y manifestar sus emociones de sus alumnos que ellas realmente no indagan.

¿Cuál fue la reacción de los padres de los chicos?

No participan todos los padres, pero los pocos que están tienen muchos deseos de escuchar y ayudar a sus hijos. Permanentemente trabajo con ellos por lo que están preparados para que sus hijos tengan actividades extras.