09 de Agosto de 2018

¿Cómo diseñar una clase para simples mortales? (segunda parte)

El aprendizaje requiere de tiempo y dedicación. Sin embargo, en un nivel biológico básico, es vital porque nos ayuda a sobrevivir en el mundo. Para que suceda, debe contemplarse el error como camino intermedio hacia la “sabiduría” y las soluciones.

Leer primera parte


Uno de los problemas con el aprendizaje es que requiere de mucho tiempo, que es algo que no todos (alumnos y docentes) estamos dispuestos a invertir o que no lo disponemos por las presiones del programa. Nuestro sistema nervioso necesita experimentar el error antes de que la solución se pegue a nuestras sinapsis. Y solamente podemos aprender una determinada cantidad de conocimientos en un período de tiempo dado.

El aprendizaje del sistema nervioso NO es eficiente y no es un problema que se pueda resolver, es un proceso que se debe experimentar.

¿Por qué aprendemos?

Lo primero sobre lo que debemos reflexionar es porqué el cerebro humano aprende. Muchas criaturas de este planeta no aprenden, sólo responden de forma instintiva ante estímulos específicos y no hay nada que se pueda hacer para modificar este tipo de conducta.

Pero para las criaturas que pueden aprender y cambiar sus conductas basadas en lo que aprenden existe solamente una razón: las ayuda a aumentar sus posibilidades de supervivencia.

Si los humanos alimentan a los cocodrilos, estos aprenden que las personas son proveedores de alimentos. Sin embargo, estos reptiles no siempre pueden diferenciar entre quienes les traen comida y los que son comida… Pero bueno, entendámoslos, son cocodrilos.

El sistema nervioso desarrolla la habilidad de recordar cosas y de conectar esas memorias a diferentes escenarios, y a procesar estos escenarios porque hacerlo nos ayuda a prolongar nuestras vidas.

Este es el motivo por el cual el diseño de nuestras clases debería estimular el instinto de supervivencia humano. Es una causa importante por la cual la estrategia de resolución de problemas funciona bastante bien.

Si podemos hacer comprender a nuestro cerebro que existe un problema, entonces buscará una solución para ese incoveninete. Si existe una solución, se concentrará en ella más fácilmente. 

Referencia bibliográfica:

  • Schwartz, M. & Juliana Paré-Blagoev, J., (2017). Research in Mind, Brain, and Education. New York: Routledge.

Imagen: Designed by Freepik

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