Podemos generar felicidad en nuestra vida a partir del cuidado personal (darnos un mimo) y también con la ayuda a las demás personas.
  • 05 de Noviembre de 2019

¿Debemos cuidar a los otros o a nosotros para ser felices?



La felicidad ha sido un tema que generó interés desde tiempos inmemoriales y las investigaciones en este plano arrojaron luz sobre muchos de los interrogantes que nos hacemos.

¿Somos más felices si nos centramos en nosotros o cuando ayudamos y damos a los demás? Si bien diversos estudios presentan el valor de los actos trascendentes para nuestra felicidad, una nueva investigación sugiere que podemos aumentar nuestro bienestar combinando ambas posibilidades.

Para trabajar sobre este tema, los profesionales del Kellogg School of Management de la Northwestern University y de la Universidad de Colonia contaron con 263 voluntarios activos durante 10 días.

Los participantes fueron divididos en tres grupos y los primeros cinco días recibieron instrucciones para llevar a cabo una práctica diaria asignada. Los integrantes del grupo A debieron realizar lo que llamaron actos morales: dar a la caridad o ayudar a otra persona; los integrantes del grupo B les dedicaron tiempo a los pensamientos morales (pensar algo bueno sobre otra persona o desearle el éxito a otro) y los del grupo el C hicieron algo amable para sí mismos, como relajarse o disfrutar de una buena comida. Los últimos cinco días no hubo instrucciones a seguir.

Durante los días que duró la experiencia todos completaron una encuesta sobre: satisfacción y sentido en la vida, qué tan conectados se sentían con las demás personas y respecto de su nivel de felicidad. También registraron sus emociones, su gratitud y elevación.

El término elevación también es conocido como elevación moral. Se refiere al conjunto de sentimientos que las personas pueden experimentar al presenciar un ejemplo de acción pro-social. Se puede describir como un estado de emoción positiva que incluye sentimientos edificantes, puntos de vista positivos de la humanidad y el deseo de ser una mejor persona.

Pasado el tiempo establecido, los investigadores compararon las respuestas de los participantes en los días con actividades a realizar con aquellos en que no debían hacerlas. Los resultaron arrojaron que los tres tipos de prácticas presentaban amplios beneficios: mayor felicidad, satisfacción y cercanía con las demás personas.

Sin embargo, cada de ellas tuvo beneficios particulares. Los actos morales hicieron que las personas se sintieran menos enojadas, con mayor sensación de control y más decididas; los actos y pensamientos morales, los llevaron a sentirse más empáticos y agradecidos y, curiosamente, las acciones de darse un mimo o un capricho para ellos mismo tuvieron un beneficio único: hicieron que las personas se sintieran menos agotadas.

Al parecer los beneficios producidos por las diferentes acciones despiertan dos tipos distintos de felicidad. Por un lado, la eudaimónica, relacionada con la satisfacción a largo plazo, con el crecimiento personal, las relaciones positivas, el tener una vida con significado y el altruismo y, por otro lado, la hedónica, aquella que nos hace buscar más el placer y disfrute en el corto plazo.

Ambas felicidades hacen a nuestro bienestar y los resultados nos llevan a considerar beneficiarnos con las dos. Cuidando de nosotros, permitiéndonos recuperarnos de las exigencias y de disfrutar de algunos momentos de placer pequeños y sencillos, acordes con nuestros valores, y también construyendo cada día una vida con significado, respeto y ayuda hacia las otras personas.


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