La creatividad siempre generó curiosidad en diversos ámbitos. Por esta razón, el mundo científico se mostró interesado en develar si el hecho de involucrase en un proceso creativo produce algún tipo de vaivén en nuestras emociones y estado de ánimo.
  • 09 de Octubre de 2018

Ser creativos aumenta nuestro bienestar

La creatividad es una de las facetas humanas que ha generado una enorme atracción a lo largo de nuestra historia y el mundo de la ciencia no se mostró ajeno a este interés.

En algún momento de la humanidad se llegó a pensar que la manifestación de la creatividad era solo la producción de grandes ideas. Sin embargo, hoy sabemos que el proceso creativo incluye diversas situaciones en las que debemos encontrar un modo distinto de hacer las cosas. Esto incluye, por ejemplo, hechos tan triviales como el modo en el que resolveremos cómo hacer una cena para unos amigos cuando nos percatamos de que llegarán en una hora y por el horario no hay dónde ir a comprar nada y debemos cocinar con los elementos que tenemos al alcance.

Diversos estudios como el realizado por la Dra. Ruby Nadler y sus colegas de la Universidad de Western Ontario presentan cómo el estado de ánimo influye en la capacidad creativa.

En su trabajo, Nadler y su equipo estimularon cambios en la condición anímica de estudiantes universitarios mediante diferentes tipos de músicas y videos de humor. De esta manera, pudieron observar que el ánimo positivo mejoraba la capacidad de los jóvenes para resolver ciertos problemas que se les presentaban con creatividad y flexibilidad.

Por otro lado, una nueva investigación liderada por la Dra. Tamlin Conner de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, se volcó a descubrir un lado distinto del proceso creativo. En contraposición con los trabajos anteriores, se buscó ver si nuestras emociones cambian luego de haber vivido alguna situación vinculada con la creatividad.

Para esto, se le pidió a un grupo de 658 estudiantes que durante 13 días registraran diariamente cuánto tiempo dedicaban a actividades creativas, sus estados emocionales y cuál era su sensación de crecimiento personal.

Dentro de los ejemplos más comunes de actividades creativas se encontraban la composición de canciones; la escritura creativa; el diseño de prendas tejidas; pintar; innovar en la cocina; dibujar; diseñar de forma gráfica y digital, entre muchas otras más.

Al observar los datos obtenidos, el equipo de Conner encontró que los participantes sintieron mayor entusiasmo y sensación de crecimiento personal después de acciones creativas. Los investigadores consideraron que su estudio sugiere que participar en un comportamiento creativo diariamente puede generar una especie de espiral ascendente, en el cual ser creativo mejora el bienestar y, a su vez, esa mejoría ayuda a ser más creativo.

Si nos detenemos unos minutos y reflexionamos sobre las conclusiones del estudio de la Universidad de Otago, posiblemente pensemos en la posibilidad de dedicar un rato de nuestro tiempo diario a escribir una poesía; un cuento; una canción; a imaginarnos una nueva melodía; a dibujar o a pensar en ideas nuevas para realizar de un modo distinto algunas de nuestras acciones cotidianas. ¡Solo es cuestión de animarnos a ser un poco creativos todos los días!


Bibliografía:

  • Conner, T., DeYoung, C., & Silvia, P. (2016). Everyday creative activity as a path to flourishing. The Journal of Positive Psychology, 13(2), 181-189. doi: 10.1080/17439760.2016.1257049.
  • Nadler, R. T., Rabi, R., & Minda, J. P. (2010). Better Mood and Better Performance: Learning Rule Described Categories Is Enhanced by Positive Mood. Psychological Science, 21, 1770-1776. doi: 10.1177/0956797610387441.

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