Conocer cómo funciona nuestra estructura cerebral al momento de tomar decisiones para la vida nos permite optimizar las elecciones y sacarles el mayor provecho.
  • 12 de Noviembre de 2018

¿Cómo hacer para elegir entre muchas opciones?

En las sociedades modernas vivimos rodeados de pantallas, carteles y publicidades que nos ofrecen una variedad infinita de productos y servicios. Podemos acceder a todo lo que deseamos. Incluso, las redes sociales nos proponen elegir pareja a la carta. Tener una amplia gama de posibilidades se considera algo positivo, ¿pero qué sucede cuando tenemos que escoger una sola alternativa?

Contar con una cantidad abrumadora de posibilidades hace que nuestro cerebro luche por seleccionar una, generando una sobrecarga en la capacidad de elección y la frustración que eso causa puede llevarnos a tomar una decisión errónea.

Un estudio realizado en el Instituto de Tecnología de California, Estados Unidos, por Collin Camerer, profesor en Economía Conductual, dejó ver las partes del cerebro involucradas en la sobrecarga de elección y ​​la cantidad de opciones preferibles al momento de elegir. Exploraciones de resonancia magnética nuclear revelaron que la actividad cerebral en dicho proceso ocurre en dos áreas: la corteza cingulada anterior, donde se sopesan los costos y beneficios potenciales de las decisiones, y el cuerpo estriado, una parte del cerebro responsable de determinar el valor.

Camerer observó que la actividad de estas dos regiones era mayor en sujetos con 12 opciones para elegir y más baja en quienes tenían de 6 a 24 elementos. Este patrón de actividad es probablemente el resultado de que el cuerpo estriado y la corteza cingulada anterior interactúan y sopesan el potencial creciente de recompensa contra la cantidad creciente de trabajo que el cerebro tendrá que hacer para evaluar el posible resultado. Es decir, si nos encontramos en una tienda de comestibles con 6 variedades de arroz, nuestro cerebro no se sentirá motivado al elegir. Por lo contrario, si debemos elegir un solo arroz en 20 marcas distintas, será más cansador en relación al placer que recibiría si pudiera elegir entre menos opciones. A medida que aumenta la cantidad de opciones, se incrementa la recompensa potencial, pero luego comienza a estabilizarse debido a la disminución de los rendimientos.

Si bien este estudio demuestra cuál es el número aproximado de opciones que nuestro cerebro puede contemplar sin frustrarse, el número 12 no es un número mágico, sino que es una aproximación. Podría decirse que el rango de opciones recomendables es de entre 8 y 15 elementos. Entonces, ¿cómo hacemos para elegir entre 10 celulares, 8 obras sociales o 12 modelos de autos? Decidir entre 10 opciones sigue resultando complejo para nuestro cerebro.

Para ayudar a las personas a tomar mejores decisiones, Tibor Besedes, profesor asociado de la Facultad de Economía del Instituto de Tecnología de Georgia, junto con un grupo de colaboradores de la Universidad de Arkansas, la Universidad Estatal de Louisiana y la Universidad de Connecticut, estudiaron distintas estrategias basadas en dividir las opciones en grupos más pequeños con la intención de evaluarlas de manera más efectiva.

Este experimento les permitió estudiar las decisiones tomadas por 111 voluntarios a quienes se les pidió que eligieran una opción que brindara la mejor recompensa de entre 16 alternativas. El estudio evaluó tres estrategias de decisión: en primer lugar, la opción simultánea en la que las 16 elecciones se consideraron juntas; en segundo lugar, la eliminación secuencial que comenzó con la elección de una opción entre cuatro. Luego se agregaron tres adicionales a la elegida del primer grupo y el proceso continuó durante cinco rondas hasta que se eliminaron todas las opciones menos una. En tercer lugar, el torneo secuencial en el cual cuatro equipos de cuatro opciones fueron elegidos al azar por una computadora y se les pidió a los sujetos que eligieran una de cada grupo. Las opciones que escogieron los primeros cuatro grupos se colocaron en un grupo finalista sobre el cual se realizó la selección final.

A los sujetos de estudio se les permitió usar los tres enfoques y se les pidió que especificaran sus preferencias. A pesar de ser la opción más popular, quedó demostrado que considerar todas las opciones juntas arrojaba los peores resultados. En cambio, utilizar el enfoque del torneo secuencial produjo mejores decisiones. En definitiva, simplificar las opciones en conjuntos más pequeños nos ayudará a decidir lo mejor y evitar la frustración.

Saber esto no impedirá ni evitará que en un supermercado encontremos muchas alternativas, pero nos permitirá reconocer que éstas, lejos de traer felicidad a nuestras vidas, nos abrumarán. De algún modo, estas experiencias confirmarían la conocida frase “menos es más”.


Bibliografía:

  • Reutskaja, E., Lindner, A., Nagel, R., Andersen, R. A., & Camerer, C. F. (2018). Choice overload reduces neural signatures of choice set value in dorsal striatum and anterior cingulate cortex. Natural Human Behavior, 2, 925-935. doi: 10.1038/s41562-018-0440-2
  • Besedeš, T., Deck, C., Sarangi, S., & Shor, M. (2015). Reducing choice overload without reducing choices. Review of Economics and Statistics, 97(4), 793-802. doi: 10.1162/REST_a_00506

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