Nuestro cerebro es como un placard, pero ¿cómo lo usamos? ¿Un experto o un neófito lo emplean de la misma manera? ¿cómo se almacena el conocimiento?

Su cerebro es como un placard

Fecha 30 de Enero de 2014

Piense en un tema en el cual usted tenga experiencia, qué tipo de modelo mental piensa que tiene. ¿Un gran placard ordenado con un montón de estantes? ¿O un pequeño placard con pocos estantes en donde tiene toda la ropa apilada y desordenada?

Si usted es un experto lo más probable es que tenga el primer tipo de modelo mental, ordenado, con un montón de diferentes categorías, distinciones y una forma sofisticada de organizar la información.

Si alguien le da un pullover azul a un experto para poner en su placard, el experto podrá decidir rápidamente donde poner el pullover, porque ya tiene una estructura (en el estante de los pullovers, junto a la ropa de invierno, ordenado por estilo o por color). ¡Pensando en mi placard me estoy dando cuenta, de una manera lastimosa, que no soy un experto en nada!

Pero cuando se le da un contenido a un novicio, mirará perplejo la información (para la que no tendrá contexto) por lo que tirará esta información sobre una pila de otras informaciones que se acumulan en el piso de su placard.

El problema más importante es cuando uno quiere recuperar la información. El experto tiene varias formas de recuperar la información (puede revisar pullovers, ropa de invierno, cosas de color azul, etc.) mientras que el aprendiz estará manoseando al azar entre la pila de información sin otra estrategia que tratar de recordarla de memoria.

  1. Lo primero que debe hacer es ayudar a los alumnos a estructurar su placard, ayudándolos a construir algunos estantes: Por ejemplo utilizar organizadores como un mapa con las grandes categorías y principios básicos, acrónimos o nemotecnias. Esto les dará estantes en los cuales comenzar a colocar la información.
  2. Utilice imágenes: que contienen muchas indicaciones extra que la dan a sus alumnos más “ganchos” para depositar y recuperar la información en sus placards.
  3. Utilice historias: Las personas tienen memorias-placards increíblemente “pegajosos” para historias bien contadas, especialmente aquellas que despiertan emociones.
  4. Utilice metáforas o analogías: Compare un tema con algo familiar para sus estudiantes, así podrá nivelar su capacidad de depósito y recuperación en sus placards. Use metáforas familiares y comunes como... un placard.

¿Cómo recordamos? En donde aprendemos que la memoria es desprolija y que pedalear cuesta arriba no es una buena forma de aprender.

La información en el cerebro no permanece como un pullover en su placard durante el verano. Cuando usted coloca información en la memoria esta no se queda ahí pasivamente esperando a que la saquen sino que interactúa con otras informaciones y se reorganiza constantemente.

O sea que un pullover azul se puede convertir en un pullover rojo. ¡Por lo tanto su cerebro realmente no es un como un placard!

Recordemos que todo lo que ponemos en el placard automáticamente es depositado en múltiples categorías. De manera tal que las medias azules que le tejió su abuela, mágica y simultáneamente, se depositarán en los estantes de cosas de algodón, cosas azules, medias, ropa que va con medias, cosas de la abuela, etc.

Este placard que se auto organiza tiene múltiples formas de recordar.

Por ejemplo las medias azules que guardó en el cajón de medias puede recordarlas mirando en el estante de cosas de algodón o en las perchas con cosas que son azules.

Su cerebro es una entidad que está en constante cambio, todo lo que retenga de este documento cambiará la estructura física de su cerebro creando nuevas sinapsis y debilitando otras sinapsis.

¿Qué decide qué quedara pegado? Por suerte tenemos una serie de filtros que analizan la información, porque estamos bombardeados por millones de millones de estímulos y sólo procesamos conscientemente el 0,1 % de estos estímulos.

La memoria sensorial es el primer filtro de todo lo que percibe.

Si decide prestarle atención a un estímulo (porque es inusual o significativo) pasa a la memoria de corto plazo (a la mayoría de los estímulos no se les presta atención).

Memoria de corto plazo o de trabajo: Pasa aquí si atrae su atención.

Si penetra hasta aquí es probablemente un estímulo que es significativo por algún motivo, usted lo estaba buscando, usted tiene que accionar sobre él, lo sorprende o confunde sus expectativas.

Su duración es corta y su capacidad es limitada. Esta memoria nos permite retener ideas el tiempo necesario para realizar acciones. La mayor parte de las ideas son descartadas de esta memoria pero algunas quedan codificadas en la memoria de largo plazo.

La memoria de trabajo actúa como un guardián de la memoria de largo plazo, por lo que si la información sobrecarga a la memoria de trabajo esta no pasará a la memoria de largo plazo (¡fundamental para la enseñanza!).

Memoria de largo plazo: Cuando enseñamos queremos que la información llegue a la Memoria de largo plazo que es el Placard donde deposita información para mantenerla por un largo tiempo y donde puede recuperarla.

Todo lo que usted aprende y se deposita en la memoria de largo plazo comienza a formar parte de asociaciones. No se aprende NADA en forma aislada.

Por ejemplo si usted ha aprendido la palabra en alemán para bigote “Schnurrbart”. ¿Cómo la codificará? Esto depende de la forma de su placard y de los tipos de estantes que tenga para esta información.

Por suerte no tiene que elegir una única asociación, usted puede depositar este conocimiento en varios estantes simultáneamente. Cuantas más asociaciones haga, más fácil será recuperar la información.

Por ejemplo, Schnurrbart: Palabras alemanas que conozco (un estante), palabras que suenan como un estornudo (otro estante), raro pelo facial (otro estante), etc.

Si no tiene un buen sistema de estantes para esta información puede elaborar una mnemotecnia (estar sentado frente a un alemán con bigote que estornuda ¡schnur!).

La capacidad de recuperar la información depende de la condición y los contenidos de los estantes en los cuales depositó la información.

1. Múltiples estantes: en cuantos más estantes se guarda la información más fácil será recuperada, porque tendré múltiples accesos a la información. Tomemos dos ejemplos numéricos: el código postal de mis padres y mi primer salario después de la residencia.

Para el código postal tengo un solo estante, no lo uso muy habitualmente y no tengo muchas formas de acceso. Básicamente tengo un único lugar para buscar ese número y si no funciona no tengo otra forma de recuperar esa información. Ahora mi primer salario es un dato mucho más significativo (¡perdón viejos!) y tengo muchos más estantes para colocarlos (lo que quería ganar, lo que creía que ganaban los otros, lo que ganaba en la residencia, lo que gano ahora).

Este es el problema cuando estudiamos de memoria, se guarda en un solo estante (el estante de las cosas que memorizo). Lo que lo hace mucho más difícil de recuperarlo.

2. Estantes mal construidos: Algunos de mis estantes son bastantes débiles y permiten que la información se resbale y se pierda.

Hace unos años intenté aprender portugués ante de un viaje a San Pablo.

Mi estante de vocabulario portugués es una repisa destartalada atada con alambre. Puedo pronunciar algunas palabras pero no puedo decir una frase y no recupero la mayor parte de la información.

Una causa importante de esto es que no tenía contexto para el portugués.

Si quisiera aprender alemán mi estante sería más robusto, a pesar de ser un novicio, porque mi estante de alemán se fortalecería por todo el contexto que tuve de alemán (mis padres, tías, abuela, etc.).

3. Estantes abarrotados: estos estantes no suelen ser lo suficientemente específicos. Esto sucede cuando usted tiene un montón de información pero no una estructura sofisticada para organizarla. Esto dificulta muchísimo recuperarla.