El éxito académico de los estudiantes está directamente relacionado con un componente indispensable: el capital social de las escuelas.
  • 15 de Octubre de 2019

¿Pueden las relaciones humanas y no el dinero ser claves para mejorar las escuelas?



Un estudio realizado por la Universidad Estatal de Ohio ha demostrado que el éxito académico de los estudiantes está directamente relacionado con un componente indispensable: el capital social de las escuelas.

El impacto de las relaciones respetuosas, afectuosas, generosas y comprometidas han probado no sólo mejorar los vínculos humanos, sino que también el rendimiento académico de los estudiantes en las escuelas.

Las sólidas relaciones entre maestros, padres y alumnos en las escuelas tienen más impacto en la mejora de los aprendizajes de los estudiantes que el apoyo financiero, según una nueva investigación. El estudio encontró que el capital social tenía un efecto de tres a cinco veces mayor que el capital financiero en las calificaciones académicas en las escuelas de Michigan.

El capital social es el nombre que los científicos le dan a la red de relaciones entre los funcionarios escolares, los maestros, los padres y la comunidad que genera confianza y normas que promueven el rendimiento académico.

Es importante destacar que la gran mayoría de las personas dan por hecho que todos los seres humanos nacen con una serie de recursos innatos que les permiten crear la propia autoestima y autogestión emocional. Sin embargo, al igual que las habilidades cognitivas, se aprenden las habilidades sociales y a gestionar las emociones.

En las escuelas que cuentan con “capital social”, las habilidades y competencias sociales son abordadas y promovidas desde toda la institución educativa.

"Cuando hablamos de por qué algunas escuelas funcionan mejor que otras, a menudo se supone que las diferencias en la cantidad de dinero que tienen que gastar son una explicación", dijo Roger Goddard, coautor del estudio y profesor de administración educativa en la Universidad Estatal de Ohio. Y añadió: "Descubrimos que el dinero es ciertamente importante. Pero este estudio también muestra que el capital social merece un papel más importante en nuestro pensamiento sobre formas rentables de apoyar a los estudiantes, especialmente a los más vulnerables".

Goddard realizó la investigación con Serena Salloum, de la Ball State University, y Dan Berebitsky, de Southern Methodist University. El estudio aparece en línea en el Journal of Education atendiendo a estudiantes considerados en situación de riesgo y se publicará prontamente en una edición impresa.

En el estudio participaron 5.003 estudiantes y sus maestros en 78 escuelas primarias públicas seleccionadas al azar en Michigan. Cabe destacar que la muestra es representativa de la demografía de todas las escuelas primarias del estado.

El estudio contó con los siguientes elementos: encuestas a los docentes, datos estatales sobre gastos de instrucción por alumno (utilizado para medir el capital financiero en cada escuela) y el rendimiento de los estudiantes en las evaluaciones de cuarto grado (que son aquellas exigidas por el estado para medir el aprendizaje de los estudiantes).

Por ejemplo, los maestros completaron un cuestionario que midió los niveles de capital social en sus escuelas respondiendo en una grilla cómo calificaban ítems tales como "La participación de los padres apoya el aprendizaje de esta escuela", "Los maestros en esta escuela confían en sus estudiantes" y "La participación de nuestra comunidad facilita el aprendizaje”.

Los datos estatales sobre gastos de instrucción por alumno se utilizaron para medir el capital financiero en cada escuela y los investigadores utilizaron el rendimiento de los estudiantes en las pruebas de lectura y matemáticas de cuarto grado exigidas por el estado para medir el aprendizaje de los estudiantes.

Los resultados mostraron que, en promedio, las escuelas que gastaron más dinero tuvieron mejores puntajes en los exámenes que aquellas que gastaron menos. Pero el efecto del capital social fue tres veces mayor que el capital financiero en los puntajes de matemáticas y cinco veces mayor en los puntajes de lengua.

Si bien el capital social tendió a disminuir en las escuelas a medida que aumentaron los niveles de pobreza, ésta no fue una disminución importante. Goddard añadió: "Podríamos ver en nuestros datos que más de la mitad del capital social al que tienen acceso las escuelas no tiene nada que ver con el nivel de pobreza en las comunidades a las que sirven. Nuestros resultados realmente hablan de la importancia y la practicidad de construir capital social en vecindarios de alta pobreza donde más lo necesitan".

El estudio también encontró que el dinero gastado en el aprendizaje de los estudiantes no estaba asociado con los niveles de capital social en las escuelas. Eso significa que las escuelas no pueden "comprar" capital social simplemente gastando más dinero. “Las relaciones sociales requieren un tipo diferente de inversión”, afirmó Goddard.

El estudio no puede responder cómo cultivar el capital social en las escuelas. Pero Goddard tiene algunas ideas.

Una de ellas es que las escuelas incentiven a los maestros a trabajar juntos. "La investigación muestra que cuanto más colaboran los maestros, más trabajan juntos en el mejoramiento de la enseñanza, más altos son los puntajes de los exámenes de sus estudiantes. Esto se debe a que el trabajo colaborativo genera capital social que brinda a los estudiantes acceso a un valioso apoyo", concluyó Goddard.

También es importante establecer conexiones con la comunidad. Una idea para llevar a cabo podrían ser los programas de mentoría basados ​​en conectar a los niños con los adultos en la comunidad.

"Las interacciones sostenidas a lo largo del tiempo centradas en el aprendizaje de los niños y la práctica efectiva de la enseñanza son la mejor manera para que las personas creen confianza y construyan redes que están en el corazón del capital social", expresó Goddard.

"Necesitamos un esfuerzo intencional de las escuelas para construir capital social. No podemos dejarlo al azar", subrayó.

A modo de conclusión, cabe destacar que a medida que la investigación neuroeducativa continúa arrojando luz sobre los diferentes sistemas neuronales y sus relaciones con la emoción, es significativo que los educadores comprendan la influencia de los estímulos que traen implícitas las emociones, tanto las que agradables como las desagradables, sobre la atención, la memoria y las funciones cognitivas y ejecutivas.


Bibliografía:

  • Salloum, S. J., Goddard, R. G., & Berebitsky, D. (2018). Resources, Learning, and Policy: The Relative Effects of Social and Financial Capital on Student Learning in Schools. Journal of Education for Students Placed at Risk (JESPAR), 23(4), 281-303. DOI: 10.1080/10824669.2018.1496023
  • Ohio State University. (2018, October 25). Why relationships -- not money -- are the key to improving schools: Study finds social capital has 3-5 times the impact of funding. ScienceDaily. Retrieved October 10, 2019 from www.sciencedaily.com/releases/2018/10/181025103300.htm 

Imagen: Freepik