El confinamiento y posterior aislamiento social ha generado que los niños y niñas experimenten importantes cambios en sus rutinas.
  • 16 de Noviembre de 2020

Cambios en los hábitos de sueño de niños y niñas durante el aislamiento social en la Argentina: muchas horas de pantallas, acostarse tarde y poca actividad física

Dra. Fabiola Iglesia, Universidad Católica Argentina
Dra. Magdalena López, Universidad Católica Argentina
Dr. Santiago Resett, CONICET/Universidad Argentina de la Empresa


El confinamiento y posterior aislamiento social ha generado que los niños y niñas experimenten importantes cambios en sus rutinas. La interrupción de la concurrencia a la escuela y la práctica de deportes o actividad física fuera del hogar; de los encuentros con pares y familiares; las modificaciones en la organización de tareas del hogar; la posibilidad y necesidad del uso de pantallas son algunos de los aspectos que se han visto modificados y estos cambios pueden afectar la cantidad y la calidad del sueño de los niños.

En el período escolar el sueño es fundamental para el desarrollo saludable. La cantidad y calidad inadecuada de sueño a esta edad puede ocasionar dificultades en diversos procesos (aprendizaje, memoria, atención y regulación del comportamiento).

Diferentes estudios reportan los efectos del aislamiento en niños y niñas y se realizan recomendaciones para transitar este período de la forma más saludable.

Dentro de las recomendaciones, mantener las rutinas de sueño (cumplir con las horas de sueño recomendadas para la edad, horario de ir a acostarse y no estar en la cama todo el día) ha sido quizás la más mencionada. Otros hábitos que se sugieren cuidar tienen que ver con la actividad física y la exposición a pantallas.

Un grupo de Investigadores del CONICET, de la Universidad Católica Argentina y de la Asociación Educar para el Desarrollo Humano llevó a cabo un estudio online con el propósito de evaluar la calidad de sueño, el uso de pantallas y la actividad física de los niños y niñas en el contexto de aislamiento. Se encuestó a padres y madres que convivían con sus hijos y que residían en diferentes provincias de la Argentina durante los meses de julio y agosto del presente año.

Se obtuvieron reportes de 475 niños y niñas (50,9% varones y 49,1% mujeres) con edades comprendidas entre los 4 y 12 años de edad. El 89,7% de los niños y niñas vivían en lugares con espacios abiertos como patio, terraza o jardín.

Seis de cada diez niños no habían salido de su casa en la última semana (el 27,8% no había salido y el 35,8% lo había hecho solo una vez) y esta distribución era similar en las diferentes edades. Respecto a la calidad del sueño, según el reporte de sus padres y madres, más del 50 % de los niños y niñas presentaba dificultades a la hora de ir a acostarse y casi el 20% se despertaba mucho por la noche, tenía problemas para volver a dormirse y somnolencia diurna. El 51% postergaba la hora de acostarse (en un rango que abarcaba desde las 24 a las 4 horas). En lo relativo a la cantidad de horas de sueño, dos de cada diez niños no cumplían con el mínimo de horas de sueño recomendadas para su edad. En cuanto a la actividad física, se pudo observar que el 80% de los niños y niñas durante el aislamiento habían reducido significativamente estas conductas. El porcentaje de niños y niñas que no realizaba o realizaba muy poca actividad física pasó del 12,6 % al 71,8% y esta realidad es equivalente en todas las edades.

Con el uso de la tecnología pasó lo inverso, antes del aislamiento el 50,6% de los niños y niñas utilizaban pantallas (celular, computadora o TV) durante menos de 2 horas por día y solo un 4,4% más de 4 horas diarias; en cambio, durante este período de confinamiento estudiado esos valores no solo se invirtieron, sino que el porcentaje de niños y niñas que utilizan pantallas menos de 2 horas diarias bajo al 6,7% y el porcentaje de niños y niñas que utilizan pantallas entre 4 y 8 horas subió al 36,2% y aparece un grupo de niños (22,9%) que las utiliza durante más de 8 horas en el día.

Los niños y niñas están viviendo esta compleja situación de la que solo se mencionan en este caso algunos aspectos que fueron evaluados, sabiendo que las realidades de cada uno de ellos dependen de múltiples factores (entorno familiar, condiciones socioeconómicas, acceso a la educación virtual, salud propia y de sus familiares, entre otros) y es por eso que debemos acompañarlos promoviendo conductas saludables, teniendo en cuenta las realidades que tienen que afrontar. En este sentido, el rol de los padres, madres y docentes es fundamental para promover un uso medido de las pantallas en esta población vulnerable como son los niños y niñas. Para cualquier sujeto una alta exposición diaria de pantallas es negativa, pero lo es aún más en esta población en la cual su cerebro y cuerpo está en pleno desarrollo.