En la actualidad es importante que se comience a generar una nueva responsabilidad social empresaria que contemple el cuidado del bienestar de las personas que hacen a la empresa y a la sociedad en la cual todos vivimos.
  • 18 de Septiembre de 2019

Bienestar personal y trabajo

La mayoría de nosotros pasamos un gran porcentaje de las horas del día en el trabajo. Incluso fuera del horario laboral solemos pensar en las tareas que realizamos o contestamos mails. Por ello muchas investigaciones tienen puesto su foco en el bienestar de las personas dentro de las organizaciones y presentan prácticas claves que hacen al cuidado del capital más importante: el humano y cómo dicho cuidado contribuye a que las personas y las empresas prosperen conjuntamente.

Entre los factores a considerar se encuentran:

1. Descubrir las fortalezas personales: todos tenemos, como describe Aylin Dulagil, de la Escuela de Negocios de la University of Wollongong, características propias como, por ejemplo, curiosidad, creatividad, perseverancia, etc. Pero, cabe preguntarse, ¿nuestras organizaciones las descubren y proporcionan el clima organizacional para que estas puedan expresarse?

Cuando las fortalezas de cada individuo pueden ponerse de manifiesto, los empleados sienten un fuerte sentimiento de que acompañan y forman parte de la misión de la empresa. También, una clara motivación y sensación de estar satisfechos.

Claudia Harzer, investigadora alemana, estudia cómo las fortalezas afectan el afrontamiento positivo del estrés en el ámbito laboral. Sugiere que es importante que las capacitaciones contribuyan a que se pueda aprender a utilizarlas de un mejor modo, tal como presentan las investigaciones de Fabián Garner, de la Universidad de Zurich. Esto conduciría a tener un impacto positivo en la satisfacción laboral de las personas y también en la productividad, disminución del absentismo y el desempeño laboral.

2. Autoeficacia: es la capacidad de sentirse auto-eficaz (creer en uno mismo y en la capacidad para llevar adelante bien nuestro trabajo). Xi Wen Chan, investigador australiano, observó que las personas a medida que se sentían con mayor eficacia en sus tareas también podían alcanzar un mayor equilibrio entre sus vidas laborales y personales. Los empleadores deben ayudar a su personal a sentirse más competente, permitiendo que puedan organizar sus tareas y también puedan contar con flexibilidad para presentar, si es necesario, un pedido de algún horario flexible para atender sus necesidades familiares.

3. El trabajo tiene valor cuando las personas piensan que su tarea es importante y su pensamiento es validado por la organización y sus compañeros de trabajo. De esta manera, los empleados se sienten más satisfechos y motivados y esta satisfacción se traslada a su vida en general, a un menor ausentismo y compromiso con la empresa. Julie Haizlip, investigadora estadounidense que centra sus estudios en profesionales de la salud, pudo observar la importancia de la percepción del valor de nuestra tarea para disminuir el agotamiento y aumentar la resiliencia.

Haizlip considera que si bien las personas pueden dar su propio sentido de importancia a su tarea, es necesaria la interrelación con los otros para validarla. Las relaciones con los pares en el espacio laboral y la amabilidad en la comunicación permiten desarrollar un ambiente de trabajo para que las personas se sientan importantes, al igual que su función.

4. Sentirse comprometido: el compromiso se presenta cuando los integrantes de una organización se sienten parte de la misma y pueden cumplir con sus tareas con dedicación. Esta motivación genera ganas de llevar adelante las tareas y completarlas. Wilmar Schaufeli, profesor de psicología del trabajo y las organizaciones en la Universidad de Utrecht en Holanda, considera que las empresas deben impulsar el compromiso de los empleados. En sus investigaciones identificó varios recursos como, por ejemplo, reducir el estrés innecesario, cuidar el clima laboral y de los equipos, el reconocimiento, la participación en la toma de decisiones, la confianza en la gestión, la alineación de valores, entre otros.

5. Amabilidad y respeto: somos seres sociales que disfrutamos de espacios en los cuales se contemplen nuestras necesidades como tales. La amabilidad, el trato respetuoso, la toma de perspectiva (comprender como piensan los otros), el agradecimiento, el manejo de los conflictos de manera constructiva deben ser pilares de las organizaciones. Estos cimientos generan confianza y ayudan a que las personas se sientan parte y puedan desarrollarse en sus puestos.

Como presenta Christine Porath, de la escuela de negocios de la universidad de Georgetown, para los líderes las competencias emocionales y sociales son críticas para cumplir su función dentro de las empresas.

Ya sea usted un emprendedor, alguien que se asocia a otra persona para llevar adelante un nuevo proyecto o un líder de un pequeña o gran empresa, debe comenzar a considerar el valor social de las organizaciones, más allá de su tamaño, en las personas que componen (desde los jefes hasta los colaboradores o empleados).


Bibliografía:

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  • Porat, C. (2016). Mastering Civility: A Manifesto for the Workplace. New York: Grand Central Publishing. 

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