La principal función del cerebro instintivo y el cerebro emocional es la supervivencia. Si para garantizarla es necesario dejar a un lado la razón, lo hacen sin problema como bien lo muestra la obra de Théodore Géricault.
  • 09 de Marzo de 2020

Arte y Neurociencias

El sistema instintivo y La balsa de la Medusa de Théodore Géricault

El cerebro instintivo y el cerebro emocional tienen como función primordial la supervivencia a través del mantenimiento del equilibrio de nuestros parámetros vitales (presión arterial, oxígeno, temperatura corporal, glucosa, etc.) y, de ser necesario, bloquear la corteza racional.

El cuadro de Théodore Géricault nos muestra un ejemplo claro de lo que puede suceder cuando un grupo de seres humanos se enfrentan a una situación en la cual su supervivencia está en juego.

La fragata real Medusa abandonó Francia el 17 de junio de 1816 para navegar hacia San Luis, en Senegal. Considerada como la embarcación más moderna y rápida de su tiempo (¿No le hace recordar al Titanic? Y que por lo tanto la historia se repite una y otra vez porque los seres humanos no aprendemos de las lecciones de la historia), tenía como objetivo tomar posesión de esta colonia del África occidental que Inglaterra había devuelto a Francia.

A bordo se encontraba el nuevo gobernador de Senegal acompañado de su familia, el personal administrativo y un batallón de infantería de marina encargado de proteger la colonia. Un grupo de 60 científicos que explorarían Senegal formaban parte de la tripulación.

Unos 400 pasajeros se encontraban a bordo, mucho más de lo habitual y sobrepasaban la capacidad de los botes de salvamento. En lugar de navegar con los tres navíos de la escuadra como decían las órdenes, la Medusa se adelantó y emprendió en solitario el largo viaje.

Hughes du Roy de Chaumareys estaba al mando de la fragata. No había ganado sus galones en alta mar sino visitando durante casi tres décadas los salones que frecuentaban los Borbones y sus aliados. Cuando los Borbones subieron al trono, recompensaron al fiel Hughes nombrándolo capitán: la lealtad a la monarquía era más importante que los conocimientos de navegación y la experiencia marítima (¡parece tan actual!).

La arrogancia del capitán le impidió hacer caso a los consejos de sus oficiales durante la travesía. Debido a los errores de navegación y a la negligencia, la Medusa encalló en el banco de Arguin (indicado en todas las cartas marítimas) para finalmente naufragar el 2 de julio.

En medio del pánico, el egoísmo y la brutalidad, el gobernador, el capitán y los más altos oficiales ocuparon los seis botes salvavidas.

147 personas que no tuvieron sitio en los botes, debieron ocupar una balsa construida precariamente con tablones, fragmentos del mástil y cuerdas.

Los ocupantes de los botes prometieron que los remolcarían hasta tierra firme, pero dos horas más tarde cortaron las cuerdas que unían los botes con la balsa.

Figura 1

En la figura 1 observamos la pintura de Théodore Géricault y el cuadrado blanco destaca en la balsa a Henri Savigny, uno de los diez sobrevivientes. Era el cirujano de la fragata y escribió un relato de esta trágica experiencia.

En la balsa se desencadenó la lucha por la supervivencia. Los 147 náufragos disponían de una sola caja de galletas que se acabó en un día. Las reservas de agua se cayeron por la borda la primera noche, no quedaron más que algunos pequeños barriles de vino.

Pronto la lucha no fue por una galleta o por vino sino por conseguir los mejores lugares. Con sus ocho por quince metros la balsa tenía suficiente espacio para todos, pero sus bordes se hundían en el agua.

Por este motivo los náufragos se aglomeraron en el centro, donde se encontraban relativamente seguros. Aquí se reunieron los pocos funcionarios y oficiales que no pudieron subirse a los botes. Estaban armados. Veinte personas que se habían quedado en los bordes de la balsa desaparecieron durante la primera noche.

Durante la segunda noche se desató abiertamente la lucha por la supervivencia: todos querían llegar al centro de la balsa. Los oficiales armados mataron a 65 hombres.

Figura 2

En la figura 2 observamos cómo Géricault destaca la presencia de la muerte en la balsa. 

Al tercer día aparecieron casos de canibalismo.

Figura 3

En la figura 3 vemos cómo Géricault alude veladamente al canibalismo (que es un tabú de la cultura occidental) a través de la figura clásica del padre que sujeta a un joven con su brazo. 

Al cabo de una semana sólo quedaban en la balsa 28 sobrevivientes, pero todavía eran demasiados. Solamente 15 parecían capaces de sobrevivir, todos los demás estaban gravemente heridos. Tras una discusión decidieron tirarlos al mar. 

Después de 13 días navegando a la deriva, los hombres de la Medusa descubrieron un barco, se trataba de L´Argus, enviado en su rescate.

Figura 4 

Como vemos en la figura 4 Géricault muestra en su cuadro los barriles y cajas sobre los cuales los sobrevivientes se apoyan y hacen señales hacia el barco. 

En la elección del tema del cuadro tuvo importancia la experiencia personal del pintor. Cuando Géricault comenzó a pintar la balsa acaba de tener un romance con la joven esposa de uno de sus tíos. La joven fue expulsada al campo y el hijo ilegítimo fue entregado en adopción sin siquiera recibir un nombre. El pintor dejó que todo esto ocurriera sin hacer nada. En base a numerosos indicios uno puede imaginar que Géricault vivía atormentado por la conciencia de su cobardía y su culpa.

Al igual que el capitán del Medusa había abandonado a aquellos seres de los que era responsable. 

Como vemos nadie es capaz de escapar de su sistema emocional.


Referencia bibliográfica:

  • Denise Aimé-Azam, D. (2003). Géricault: l’énigme du peintre de La Méduse. Librairie Académique Perrin.

Imagen: Freepik