Algunos consejos útiles para mantener alejados a los adolescentes de drogas legales e ilegales que podrían generar daños permanentes en sus vidas.

Adolescencia y consumo de drogas “legales” e ilegales para adolescentes (tercera parte)

Fecha 17 de Junio de 2014

Artículo de uso libre, sólo se pide citar autor y fuente (Asociación Educar).


Leer: primera partesegunda partecuarta parte.

Las 3 inseguridades más frecuentes entre los adolescentes:

  1. No me considero sexualmente atractivo.
  2. Siento que no encajo en mi grupo.
  3. Tengo demasiado acné.

Jugando con fuego: las 3 formas más frecuentes con las que los adolescentes “coquetean” con el peligro: si juegan con fuego, se queman y… ¡AY!

  1. Experimentar con alcohol: arrestado por manejar ebrio.
  2. Experimentar con drogas: adicciones.
  3. Experimentar con sexo: embarazo y/o enfermedades sexualmente transmitidas.

Cómo “pilotear” durante la carrera de obstáculos adolescentes:

  • Decile no a las drogas y al alcohol.
  • Elegí buenos amigos.
  • Tratá de llevarte bien con tus padres.
  • Tomá la escuela con seriedad.
  • No tomes conductas sexuales riesgosas.

Un multiple choice sobre bebidas energizantes:

1. Las bebidas energizantes tienen altas dosis de cafeína.

a. Verdadero
b. Falso

2. Si se mezcla alcohol con una bebida energizante, ésta enmascara el efecto del alcohol y uno se emborracha más fácilmente.

a. Verdadero
b. Falso

3. Muchos adolescentes han muerto por mezclar alcohol con una bebida energizante.

a. Verdadero
b. Falso

¡Todas son verdaderas!

En la Argentina, un 33% de la población no consume drogas legales o ilegales, otro 33% las consume ocasionalmente en forma recreativa o social, un 25% abusa del alcohol y otras drogas, y el 8 % restante ha cruzado la línea de la adicción.

Si uno es un consumidor social o recreativo de una droga podemos tomarla o dejarla a voluntad.

Si abusás del alcohol, podés pasar por una etapa de consumir cantidades intoxicantes y luego moderar o suspender su consumo.

Si somos adictos, perdemos el control del consumo del alcohol y continuamos tomándolo a pesar de sus consecuencias negativas.

Si contestás sí a cualquiera de estas preguntas, considerá analizar tu consumo de alcohol.

Cruzando la línea de la adicción

Si respondés afirmativamente a tres o más preguntas, significa que podés tener conductas adictivas y que necesitás ayuda.

El alcohol daña más el cerebro durante el desarrollo adolescente (hasta los 25 años) que al de un adulto: afecta puntualmente el cableado neuronal. Como el cerebro del adolescente no está totalmente maduro, el alcohol cambia y reprograma sus circuitos neuronales.

Tomar alcohol en forma moderada o intensa durante la adolescencia, ¡perjudica su cerebro de por vida!

Piénselo de esta manera: usted no compraría la computadora más rápida y potente del planeta; con el disco dura más grande, el procesador más grande, la mayor cantidad de RAM, la conexión más rápida a Internet y el mejor procesador de gráficos y luego deliberadamente le cargaría un virus para enlentecer su procesador, perder la memoria y hacer que sus programas corran más lentamente. ¡Sería una locura!

Entonces, ¿por qué poner alcohol en la computadora más compleja jamás creada? ¿Por qué someter a tu cerebro a un daño tan grande?

Para entender los efectos del alcohol en el cerebro adolescente debemos entender primero al Sistema Nervioso. Tu cerebro es una computadora electroquímica 10.000.000.000 veces más potente y más rápida que cualquier otra. En realidad no es un sólo equipo sino múltiples unidos entre sí para formar una supercomputadora.

Una neurona es como un árbol. Sus dendritas son las ramas, el axón es el tronco y las terminales axónicas son las raíces. El soma o cuerpo celular es un pequeño generador eléctrico.

Las neuronas se comunican mandando señales eléctricas y químicas desde las raíces de una neurona a las ramas de otra. Estos impulsos viajan por el axón a 650 km/hora.

Para aprender deben crecer la cantidad de sinapsis (contacto entre la terminal del axón de una neurona y las dendritas de la neurona siguiente. Es el punto en donde se transfiere información entre neuronas). A medida que éstas se incrementan se conectan entre ellas como un mapa de carreteras para grabar la información que vos adquirís (como cuando guardás la información en la computadora). Se forman nuevas conexiones entre las neuronas.

Si un pensamiento o acción se repite a menudo, las raíces de la neurona liberarán más neurotransmisores y la neurona receptora hará más ramificaciones. La conexión sináptica se fortalecerá hasta que parecer un árbol tupido. Sería como cargar un nuevo programa en nuestra computadora.

Durante el nacimiento cada neurona tiene aproximadamente 2.500 sinapsis.

A los 2 años de edad, 15.000 sinapsis. ¡Esto es el doble de sinapsis que tiene el cerebro adulto!

Por esto, a partir del primer año de vida, se suceden las podas sinápticas: es decir, la información que no se necesita se pierde (úselo o piérdalo).

Un dato interesante para los adolescentes, docentes y padres es que la corteza prefrontal (donde se procesa el juicio, la toma de decisiones y la lógica) es la última en desarrollarse. Esto explica muchas conductas impulsivas, locas, ilógicas e irresponsables que realizan los adolescentes.

Dos importantes áreas cerebrales son “cableadas” durante la adolescencia:

1. La corteza prefrontal: cuyo desarrollo es dañado en forma irreversible por el consumo de alcohol durante la adolescencia.

Es por esto que tomar alcohol en estos años críticos puede empañar el juicio y la toma de decisiones en forma permanente.

Resumiendo: si comenzás a beber alcohol en forma moderada o intensa antes de los 15 años podés seguir tomando decisiones como un púber de 15 años el resto de tu vida.

2. Los adolescentes que más alcohol toman tienen un hipocampo más pequeño. El hipocampo está íntimamente ligado con las funciones de aprendizaje y memoria. Este daño al hipocampo es irreversible.

Conclusión: ¡El alcohol es un inhibidor de la memoria!

El alcohol daña el desarrollo del cerebro adolescente, como un virus en una computadora, pretendiendo ser un neurotransmisor y uniéndose a los receptores postsinápticos: enlentece la actividad cerebral, frena los mensajes neuronales, daña las conexiones neuronales y cambia negativamente el circuito de placer. En definitiva, entorpece el circuito que los adolescentes necesitan para ser adultos responsables y pensantes.


Bibliografía:

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Imagen: eofdreams.com