31 de Mayo de 2018

De la psicopatía al altruismo: neurobiología del espectro egoísmo – altruismo (primera parte)

Trabajos recientes mostraron que las conductas de las personas reciben mayor impacto desde la cultura que desde la genética.

Se han notado diferencias entre distintas culturas en el grado y la profundidad de las conductas altruistas. En una investigación se observó que el 100% de los niños entre los 3 y los 10 años de edad exhibían conductas altruistas en Kenia en contraste con solamente un 8% en los Estados Unidos. Esta diferencia se relacionó con diferencias culturales entre ambos grupos, especialmente en la función de la familia.

Los niños altruistas se relacionaban con las familias en las cuales las madres contribuían económicamente y en las que se les asignaban tareas en sus hogares.

Este y otros trabajos mostraron que las sociedades que tienden a focalizarse en los logros y éxitos individuales tienen como resultado niños que son menos generosos.

De hecho, nuevas publicaciones mostraron que la cultura tiene un impacto muy superior a los genes sobre las conductas generadas. Algunas experiencias han tratado de identificar cómo la profundidad de las interacciones sociales que tiene un individuo se ven reflejadas en su neuroanatomía. Por ejemplo, se observó una correlación positiva entre el número de individuos con los que una persona interactúa y el tamaño de sus dos amígdalas (izquierda y derecha).

Esta semejanza se mantiene también en el número de grupos sociales a los cuales una persona pertenece y no solamente a la variedad de amigos con los cuales interactúa.

La amígdala es responsable de varios procesos automáticos que influencian la cognición social tales como el miedo, la vigilancia, el estado de alerta al análisis y la evaluación de los gestos faciales. Esta estructura juega un rol central en la regulación de la aversión o la propensión a las interacciones sociales mediante la evaluación de los gestos faciales.

En la población de orientación política nuevamente vemos que su rol lleva a cabo opiniones sociales cuando se les presentan a estas personas imágenes de caras.

La activación bilateral de la amígdala (registrada por una resonancia magnética funcional) predice en forma positiva la decisión del participante de votar a una persona basado exclusivamente en su apariencia, un fenómeno que ha sido observado en todas las culturas.

Otra investigación realizada en Estados Unidos observó un aumento de la actividad en la amígdala derecha entre los votantes del Partido Republicano versus un aumento de la activación de la ínsula en los votantes del Partido Demócrata. Esta apreciación sugiere diferentes procesos de activación del sistema límbico cuando se deben tomar decisiones en tareas en situaciones de riesgo.

Referencias bibliográficas:

  • Barragan, R. C., and Dweck, C. S. (2014). Rethinking natural altruism: simple reciprocal interactions trigger children’s benevolence. Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 111, 17071–17074.

Imagen: Designed by Freepik


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