12 de Junio de 2017

Objetivos para diseñar una buena clase

Tiene poco sentido dar una clase en la que TODO el contenido puede adquirirse leyendo un artículo en casa. Por esta razón, los maestros deberán hacer como los sastres y crear encuentros “a medida” de sus alumnos. De esta manera, no solo conseguirán su atención, sino que también les aportarán conceptos que los estudiantes retendrán.

Artículo de uso libre, sólo se pide citar autor y fuente (Asociación Educar para el Desarrollo Humano).


“Las palabras información y comunicación a menudo se utilizan como sinónimos, pero significan dos cosas diferentes. Información es dar, comunicación es entender”. Sydney Harris

Pensamientos “a priori” de una clase

No tiene sentido dar una presentación en la que TODO el contenido puede adquirirse leyendo un artículo en casa, sentado en un sillón, porque con TODA seguridad los miembros del auditorio encontrarán preferible el sillón de su casa al asiento del salón o aula (además de ahorrase el boleto del colectivo).

También una buena sesión presencial solo tiene sentido si puede resistir la competencia de la enseñanza a distancia.

 “Toda conciencia es conciencia perceptiva”. Maurice Merleau-Ponty

Tres objetivos que caracterizan una buena presentación:

  1. Conéctese con su auditorio: su mensaje debe conectarse con los objetivos e intereses de sus alumnos.
  2. Capte, dirija y retenga la atención: usted debe guiar a los alumnos de manera que presten atención a lo que es importante.
  3. Promueva la comprensión y la retención: su presentación debe ser fácil de seguir, digerir y recordar.

Objetivo número 1: conéctese con su auditorio

No dejes que se abra tu boca, antes de conectar tu cerebro”. Anónimo.

“Cada uno tiene el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa”. Arthur Schopenhauer.

Usted se comunicará en forma efectiva solo cuando focalice la atención de los alumnos en un mensaje específico.

¡La tecnología (en este caso, el PowerPoint) no viene de fábrica con garantía de atención!

Por lo tanto, tendrá que hacer como los sastres, una clase “a medida” de sus alumnos. Siempre me pregunto por qué no se tienen para las funciones cognitivas de nuestros alumnos las mismas consideraciones que para los pies, el cuerpo o la cabeza (nunca nos compraríamos un par de zapatos, una remera o un sombrero que no fuera de la talla apropiada).

Dos principios lo ayudarán a lograr este objetivo:

Principio neurocognitivo número 1: Principio de relevancia

“Harto ya de estar harto, ya me cansé
de preguntarle al mundo por qué y por qué”, Joan Manuel Serrat, Vagabundear.

¿Por qué los presentadores no se dan cuenta de que la comunicación es más efectiva cuando no se presenta ni demasiada ni muy poca información?

Los alumnos necesitan saber qué es el primer plano y qué es el fondo, qué es importante y qué es el contexto. Si presenta demasiada información, los alumnos tendrán problemas en hacer esta distinción. ¡Nunca he escuchado a nadie quejarse porque una presentación fuera demasiado corta!

Esteprincipiotiene dos aspectosprincipales:

  1. Una presentación debe ser diseñada desde su inicio alrededor del mensaje que usted quiere que sus alumnos se lleven a casa. Cada aspecto de la exposición debe ser relevante con respecto a lo que usted quiere que los miembros de su auditorio sepan cuando salgan por la puerta de su aula.
  2. Debe transmitir a los alumnos solo lo que ellos deben saber para captar su mensaje. Si les transfiere muy poca información los dejará confundidos y perplejos. Si, por el contrario, les transmite demasiada los dejará abrumados, desorientados, irritados y, “como si esto fuera poco”, aburridos.

En formación más vale decir una cosa mil veces que mil cosas una vez.

Si los bombardeamos con mucha información estaremos tratando los cerebros de nuestros alumnos como no osaríamos tratar a la más resistente de nuestras valijas: meterles varios armarios y bibliotecas y, si no cierra, nos sentamos encima y le damos una patada.

Usted puede elegir entre ser un presentador “cañón” o un presentador “torpedo”

  • Presentador “cañón”: un cañón sin frenos, a menudo denominado discurso, origina mucho humo. Determina la explosión de un tema difuso y amplio. Se trata de una presentación “de adentro hacia fuera”.
  • Presentador “torpedo”: avanza en forma específica hacia su objetivo. Comienza con una perspectiva estrecha y afina la puntería. Es una presentación “de afuera hacia adentro”.

Para una presentación eficaz: ¡Un torpedo es siempre mejor que un cañón! 

Principio neurocognitivo número 2: Principio del conocimiento apropiado

“Las enseñanzas orales deben acomodarse a los hábitos de los oyentes”. Aristóteles

“Para enseñarle latín a Pedro hay que saber latín, pero también hay que saber Pedro”. Proverbio Jesuita

“Comenzad por estudiar mejor a vuestros alumnos, pues hoy seguramente no los conocéis”. J.J. Rousseau

La comunicación requiere un conocimiento previo de los conceptos pertinentes, la jerga y los símbolos. “Conoce a tu alumnos como a ti mismo”: para comunicarse en forma efectiva su presentación debe estar diseñada en el nivel justo para los alumnos a los que usted se dirige. Si no cometerá el “error 404”.

¿Y cuál es el riesgo que representa no conocer a sus alumnos? Fundamentalmente el de que el tiempo que dura la presentación no vaya a formar parte de la experiencia, de la historia vital de las personas que entraron al salón. Más sencillo: que el tiempo que duró su presentación no sea un espacio favorable para que suceda algo interesante.

Por todo esto es que es necesario conceptualizar la relación con los alumnos o miembros del auditorio como un tándem: necesitamos aprender de ellos para adaptar los objetivos y contenidos de cada clase o presentación a sus realidades, y su colaboración nos resulta indispensable para que las presentaciones funcionen. Una estrategia útil es ponerse en el lugar de las personas destinatarias. Y esto empieza teniendo en cuenta el esfuerzo que supone para un grupo de profesionales o alumnos abandonar sus quehaceres para dirigirse a un lugar donde esperan encontrar algo interesante que les resulte nuevo y útil.

Su esfuerzo y su interés les hacen merecedores de una buena clase y, por lo tanto, uno debe ofrecerles algo que los motive y les interese.

¡Deje su ego en la puerta! Esto no se trata de usted.

“No hables solo para escucharte tú mismo. La gente te despreciará, pues es una forma de decirles que ellos son menos que tú. Quien habla para oírse él mismo, no habla bien”. Baltasar Gracián

¡Cuidado con la “vanitas vanitatis” (vanidad de vanidades)!

A su auditorio no le interesa cuánto sabe usted, cuán inteligente es o cuál es su currículo. El prestigio de un docente no depende de la vistosa cola de pavo que pueda exhibir. Es MUCHO más importante que se preocupe acerca de cuán inteligentes son ellos, qué es lo que ellos saben y qué es lo que ellos han hecho.

Usted (el docente) es un instrumento para el aprendizaje o el cambio de los alumnos, es tan solo lo que los ingleses llaman un facilitador.

Me sorprende a cuántos docentes no les preocupa saber algo acerca de los oyentes de su auditorio. Usted debe saber mucho más acerca de ellos que lo que ellos saben acerca de usted.

Al comienzo de la clase NO necesita establecer su credibilidad frente al auditorio. ¡En realidad dañará la presentación si pierde tiempo hablando sobre usted! 

El Principio de relevancia es acerca de qué debe comunicar mientras que el Principio de conocimiento apropiado es acerca de cómo expresar esa información.

Para hacer contacto con sus alumnos ya conoce tres factores que son muy importantes:

  1. El lenguaje que usted utiliza: la jerga, la sofisticación y la complejidad tanto del vocabulario como de la estructura sintáctica.
  2. Los tipos de instrumentos visuales que aplica: por ejemplo, un gráfico de barras es familiar en general para cualquier tipo de alumnos, pero un dispersograma no es universalmente entendido.
  3. Los conceptos específicos y la información que emplea: si asume que sus alumnos saben más de lo que realmente conocen y utiliza un lenguaje poco familiar los intimidará. Si, por el contrario, asume que saben menos de lo que realmente conocen los aburrirá. En ambos casos no se conectará con ellos. 

Usted se comunicará en forma efectiva SOLAMENTE si hace uso de lo que sus alumnos ya saben. Haga depender su explicación SOLO de conceptos, jerga y símbolos que son familiares para ellos. Respete el hecho de que el Homo sapiens comprende la nueva información relacionándola con información previamente depositada en su memoria. Los alumnos entenderán una nueva idea más fácilmente si esta es presentada como surgiendo de una idea familiar.

Además debe conocer a sus alumnos porque su presentación debe estar dirigida a sus intereses e inquietudes. Es una característica curiosa de nuestra memoria que cuanto más reflexionamos sobre un tema, más probable es que lo recordemos.

Si puede interesar a sus alumnos y captarlos con su tema, ellos terminarán recordándolo en forma automática porque habrán pensado sobre él.

Recuerde que en toda presentación que realice suceden dos cosas de manera simultánea:

  1. El presentador asume un compromiso con el auditorio: trabaja para demostrar algo que conquistará el apoyo del público lo cual originará una acción.
  2. El público está formulando un juicio acerca de dicho compromiso: ¿estos datos o hechos son exactos? ¿Confío en esta persona?

Durante el desarrollo de la presentación, si el orador ha cumplido su compromiso, el auditorio abrirá sus mentes y dirá: “¡Comprendo lo que dijo! ¡Lo aplicaré!”.

Imagen: Designed by jannoon028 / Freepik


Te invitamos a conocer nuestra página de Facebook: NeurocienciasAsociacionEducar. Actualmente 788280 personas disfrutan de nuestras publicaciones gratuitas.