¿Qué es el pitido que escuchamos en el silencio?


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Es muy probable que todos en algún momento de nuestra vida hayamos escuchado un pitido o silbido constante en los oídos, principalmente luego de ir a un recital, boliche o discoteca en donde la música estuviera en un volumen muy alto. Normalmente tomamos consciencia de este sonido cuando estamos en completo silencio, por ejemplo, intentando conciliar el sueño (algo que se hace dificultoso en estas condiciones).

Esta problemática tiene un nombre: Tinnitus o Acúfenos, que no es una enfermedad sino el síntoma de que algo está mal en el sistema auditivo.

¿Cómo funciona dicho sistema?

El sonido arriba al canal auditivo externo, alcanzando el tímpano (una membrana con la capacidad de vibrar al ser estimulada por las ondas sonoras). Luego se desencadena el movimiento de tres pequeños huesos (martillo, yunque y estribo), trasmisores de esta información hacia la cóclea, en donde el movimiento es transformado en un impulso nervioso que llega hasta su principal intérprete: el cerebro.

Por consiguiente, el Tinnitus o Acúfenos podría ser el resultado de algo relativamente sencillo como pequeñas lesiones producidas por la exposición a sonidos excesivamente altos (que se curarán en el corto plazo) o taponamientos de cera que desaparecerán al destapar el oído.

Sin embargo, en muchos casos, principalmente debido a cuestiones laborales, puede que sea difícil sortear las circunstancias que nos exponen de forma recurrente a niveles sonoros altos, siendo esto muy riesgoso para nuestro sistema auditivo cuando todavía se encuentra en etapa de recuperación. Por esta razón, si nos hallamos en esta situación, debemos ―en la medida de nuestras posibilidades― utilizar protección para los oídos, evitar el uso de auriculares y oír música, televisión o radio a bajo volumen.

El sistema auditivo no es como un músculo que ante mayor exigencia más resistente se vuelve. Por el contrario, el acostumbramiento a ruidos fuertes probablemente se deba a daños que se hayan generado.

En nuestra vida cotidiana convivimos continuamente con ruidos excesivamente altos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el oído humano pude tolerar hasta 55 decibeles (dB) sin sufrir perjuicios. No obstante, dependiendo del tiempo de exposición, ruidos mayores a los 60 dB pueden comenzar a provocarnos malestares físicos. De hecho, un nivel sonoro de 100 dB es relativamente seguro para el sistema auditivo durante tan solo 15 minutos.

¿A qué nivel de decibeles estamos expuestos en el día a día?

  • Aspiradora: 80 dB.
  • Tráfico en la ciudad / Tren / Subterráneo: 90 dB.
  • Bocina o claxon: 95 dB.
  • Concierto / Boliche o discoteca: 110 dB.
  • Motocicleta sin silenciador: 115 dB.
  • Trueno: 120 dB.
  • Martillo neumático: 130 dB.
  • Avión despegando: 150 dB.

Retomando el interrogante inicial, si estos pitidos o silbidos persisten durante un largo plazo de tiempo es probable que puedan deberse a otras causas más complejas:

  • infecciones en el oído o en los senos paranasales;
  • bloqueos en el canal auditivo;
  • perforaciones en el tímpano;
  • enfermedad de Ménière;
  • problemas vasculares;
  • lesiones tumorales en el oído interno;
  • y otros orígenes que nos indican que debemos visitar al médico.

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