¿Por qué a medida que pasan los años sentimos que el tiempo transcurre más rápido?


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Al cumplir años y ponernos a rememorar etapas anteriores, a todos nos sucede que nos cuesta creer lo rápido que pasó el tiempo: la última década parecería haber “volado”.

Si bien todavía no existe una teoría unificada de por qué nos sucede esto, la ciencia tiene diversas hipótesis, entre las que podríamos destacar:

La cantidad de experiencias nuevas con las cuales interactuamos: desde nuestros primeros años nos enfrentamos con una infinidad de estímulos (primeros cumpleaños, nuevos amigos, comienzo de la escuela, historias diferentes, etc.). Al cumplir 10 años, cada año que aconteció fue un 10% de nuestra memoria. Sin embargo, a medida que transcurre la vida nos volvemos más rutinarios y, por ende, al festejar nuestro cumpleaños número 45, junto a los “viejos” amigos de la secundaria o compañeros de ese trabajo al cual asistimos desde hace más de dos décadas, ya no se despiertan en nuestro cerebro estímulos tan atrayentes y la atención que les prestamos es menor. Por esta razón, funcionamos de forma más automática y menos consciente. De hecho, es probable que en esos últimos 365 días el porcentaje de novedosas experiencias depositadas en la memoria haya sido mucho menor que durante la niñez.

La velocidad de nuestro cerebro: a medida que envejecemos la conducción nerviosa de del cerebro disminuye y la capacidad de percepción es menor. En diversos experimentos en los cuales jóvenes y adultos mayores debían cerrar los ojos y calcular el paso de un minuto, los primeros tenían un promedio de error de 5 segundos, mientras que los mayores de hasta 30 segundos.

La cantidad de actividades que realizamos al mismo tiempo: en edad laboral debemos atender muchas cuestiones a la vez y en un breve lapso de tiempo. Por ende, nuestra atención no puede focalizarse en una única actividad, y esto nos hace menos conscientes del paso del tiempo. Cuando somos niños esperamos muchas fechas con ansias, pero como adultos, a veces, solo queremos que los días transcurran.

¿Podemos evitar que la vida se nos vaya “volando”?

Uno de los principales factores que puede ayudarnos a eludir esto es enfrentar nuevos desafíos que atraigan nuestra atención y nos motiven, evitando la monotonía y fomentando que nuestro cerebro adquiera nuevas memorias y experiencias.

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