¿Por qué inflar globos puede marearnos?


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Cuando organizamos una fiesta y deseamos decorar el lugar habitualmente los globos son infaltables. Sin embargo, inflarlos tiende a ser bastante tedioso e, incluso, puede desencadenar en nosotros una rara sensación. Esto sucede porque para realizar esta acción nos estamos hiperventilando. 

Es decir, para poder espirar e inflar un globo tenemos que inspirar mucho aire, produciendo gran aumento del oxígeno en la sangre y un importante descenso del dióxido de carbono, siendo las arteriolas cerebrales muy sensibles a estas variaciones. 

Paradójicamente, cuando juntamos mucho aire para inflar un globo el aumento del oxígeno en la sangre disminuye su nivel en el cerebro al reducir el diámetro de las arteriolas cerebrales (vasoconstricción). Por consiguiente, llega menos sangre a nuestras neuronas, desencadenando que después de inflar unos cuantos globos comencemos a sentir mareos a causa de una disminución de la irrigación cerebral por la vasoconstricción en esta área. 

Afortunadamente, si dejamos de inflar globos y volvemos a una frecuencia respiratoria normal rápidamente el oxígeno se estabilizará y las arteriolas recuperarán su diámetro, haciendo desaparecer los mareos.

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