07 de Marzo de 2017

El cerebro y la sabiduría

El intento por comprender qué es la sabiduría ha tenido múltiples capítulos. Esto también ha sido analizada por las neurociencias con el fin de determinar si existen circuitos cerebrales específicos responsables de esta virtud.

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La sabiduría es una capacidad psicológica única que se ha mencionado desde la antigüedad. Esta conducta se ha discutido desde diversas disciplinas del conocimiento desde siempre y solo recientemente ha sido analizada por las neurociencias. Por otro lado, ha sido definida a lo largo de los siglos y en el transcurso de las civilizaciones como un cúmulo de elementos psicológicos. 

Los componentes más comúnmente señalados dentro de esta virtud humana han sido la capacidad de empatía; la compasión o el altruismo; la estabilidad emocional; el auto-conocimiento e, inclusive, algunas actitudes pro-sociales, como la tolerancia hacia valores ajenos.

Sin embargo, ciertas preguntas han quedado sin respuesta: ¿es la sabiduría universal o tiene una base cultural? ¿Es una virtud únicamente humana relacionada con la edad? ¿Depende de la experiencia o, por el contrario, puede ser enseñada?

Con el fin de determinar si existen circuitos cerebrales específicos responsables de la sabiduría de los humanos, los científicos Thomas Meeks y Dilip Jeste, del Departamento de Psiquiatría e investigación sobre envejecimiento de la Universidad de California, EE. UU., se centraron inicialmente en los estudios en los que se había utilizado la técnica de neuroimagen funcional. Este método permite medir los cambios en el flujo sanguíneo del cerebro o las alteraciones en relación con determinadas actividades cerebrales, así como en investigaciones sobre el funcionamiento de los neurotransmisores.

Así descubrieron, por ejemplo, que el ejercicio del altruismo activa la corteza media pre-frontal, mientras que la toma de decisiones requiere una combinación de las funciones racional (corteza prefrontal dorso lateral, que juega un papel en la atención y en la memoria de trabajo), socio-emocional (corteza prefrontal media) y de detección de conflictos (corteza cingulada anterior, también asociada con el llamado “sexto sentido”).

Diversas áreas del cerebro parecen estar vinculadas con diferentes componentes de la sabiduría. En el artículo aparecido en Archives of General Psychiatry se especifica: “la corteza prefrontal del cerebro se activa con la regulación emocional o la capacidad de relativizar; la corteza prefrontal lateral facilita la toma de decisiones calculadas o basadas en razonamientos; y la corteza prefrontal media estaría implicada en el equilibro emocional y la actitudes pro-sociales o socialmente positivas”.

Por otro lado, el neurocircuito de la recompensa (cuerpo estriado ventral y núcleo accumbens) también parece importante para la promoción de actitudes pro-sociales y la actividad monoaminérgica (especialmente serotoninérgicos y dopaminérgica) resulta esencial para ciertos subcomponentes de la sabiduría como la regulación emocional (incluido el control de los impulsos), la toma de decisiones o las actitudes pro-sociales.

En definitiva, según sugieren los investigadores, la neurobiología de la sabiduría podría implicar un equilibrio óptimo entre las regiones del cerebro más primitivas (sistema límbico) y las más nuevas (corteza prefrontal del cerebro). La comprensión de la neurobiología de la sabiduría tendría una especial significación clínica, por ejemplo, para el estudio de ciertos trastornos o lesiones cerebrales traumáticas que pueden afectar a los carácteres vinculados con esta capacidad.

El procesamiento de la información se lleva a cabo en la materia gris. La materia blanca se encarga de conectar diferentes partes del cerebro, facilitando la ejecución de varias tareas a la vez. Se cree que las mujeres tienden a tener más materia blanca que los hombres y ellos están dotados de más cantidad de materia gris, pero ambos son inteligentes y sabios a su manera.

El cerebro de los hombres y el de las mujeres se conectan entre sí de manera muy diferente. Este dato que parece confirmar los clásicos estereotipos sobre actitudes y comportamientos propios de cada sexo. Sin embargo, estos nuevos mapas de la conectividad cerebral demuestran diferencias impactantes, aunque también complementarias en la arquitectura del cerebro humano. Además, ayudan a elaborar una potencial base neuronal que explique por qué los hombres son brillantes en algunas tareas y las mujeres, en otras.

Semejante conectividad registrada por distintos mapeos cerebrales sugiere que el cerebro masculino está estructurado como para facilitar los intercambios de información entre el centro de la percepción y el de la acción, y el cerebro de las mujeres con conexiones que unen el hemisferio derecho, en donde se halla la capacidad de análisis y el tratamiento de la información, con el hemisferio izquierdo, el centro de la intuición.

Por esto, se puede afirmar que las mujeres son superiores a los hombres en cuanto a su capacidad de atención; la memoria de las palabras y de los rostros; en las pruebas de inteligencia social y en la ejecución de tareas múltiples. En cambio, los hombres las superan en capacidad y velocidad del tratamiento de la información. Asimismo, son, en promedio, más aptos para aprender y ejecutar una sola tarea, como, por ejemplo, andar en bicicleta, esquiar o navegar, etc.

Para los científicos involucrados en la investigación, los próximos trabajos deberán identificar con más precisión qué conexiones neuronales son propias de un solo sexo y cuáles, compartidas por los dos.

Según OSHO: "Ninguna sociedad quiere que seas sabio, porque todo hombre y mujer sabios, no pueden ser serviles, sirvientes, no pueden ser manipulados, no pueden ser obligados a seguir masas, ni a vivir como robots, pues una persona despierta e inteligente prefiere la muerte, antes de prestarse a algún tipo de estupidez, prefiere seguir a su propia conciencia, que seguir a una nación que son solo líneas imaginarias en el mapa, para que algunos pocos tengan el poder y opriman, no será parte de pseudo religiones que solo buscan mantenerlo distraído del verdadero conocimiento y conciencia y por su puesto llenarse los bolsillos con el sufrimiento ajeno. Una persona verdaderamente sabia, es libre y solo obedece a su propia conciencia y corazón, no manda, ni se deja mandar, tampoco no pisa, ni se deja pisar…".

Bibliografía:

  • Meeks TW, Jeste DV. Neurobiology of wisdom: a literature overview. Arch Gen Psychiatry. 2009 Apr;66(4):355-65. doi: 10.1001/archgenpsychiatry.2009.8. <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/pmid/19349305/>
  • Levy, N. (2010). La sabiduría de las emociones: descubre lo que nos enseña el miedo, la culpa, la vergüenza. Editorial: DEBOLSILLO. ISBN: 9788499083933.
  • Bloom, H. (2005). ¿Dónde se encuentra la sabiduría? Editorial: Taurus. ISBN: 9788430605767.
  • Soler, J. (2014). Las veinte perlas de la sabiduría. Editorial: Lectio. ISBN: 9788416012343.
  • Mora, F. (2005). El reloj de la sabiduría: tiempos y espacios en el cerebro humano (en papel). Editorial: Alianza. ISBN: 9788420656694.
  • Miralles, F., Rovira, A (2011). El bosque de la sabiduría (la buena suerte para niños). Editorial: Montena. ISBN: 9788484416685.
  • Ricard, M. (2016). Tres amigos en busca de la sabiduría. Editorial: Urano. ISBN: 9788479539481.

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