21 de Diciembre de 2017

Visualizando el campo atencional de nuestros alumnos

Captar la atención de los alumnos es fundamental a la hora de dar clases. Sin embargo, los profesores o maestros deben estar muy atentos porque tanto los Estados de Alerta bajos como los muy altos impiden el aprendizaje. Por esta razón, deberán ser regulados.

La figura inferior representa el campo atencional de nuestros alumnos (es decir, todos los subprocesos que se unen para generar la atención).

A la izquierda de la figura, observamos varios estímulos ambientales. Con literalmente miles de cosas para ver, escuchar y tocar, un alumno puede quedarse mirando a una compañera, darse cuenta de los ruidos de su estómago o escuchar que le llega un mensaje de WhatsApp. En algunos casos raros y felices, puede aun orientarse en el trabajo escolar que debe realizar. En cada momento podemos graficar el poder que tiene un estímulo en el campo atencional.

El estudiante representado en el gráfico se focaliza principalmente en lo que está sucediendo en el pasillo. El tema que está siendo discutido en clase viene en un lejano quinto puesto. Lo que ocurre fuera del aula es lo más saliente…

Hasta ahora este gráfico hace hincapié en el elemento de orientación de la atención. En este momento en particular este chico se centra en lo que sucede en el corredor y el alimento, pero no se focaliza en lo que ocurre en su teléfono. Podemos agregar Estado de Alerta al eje inferior de este gráfico.

Cuando incorporamos una línea que indica el Estado de Alerta moderado del alumno creamos una especie de umbral de atención. En este momento, solamente dos de los estímulos ambientales llegan hasta este umbral: lo que sucede en el pasillo y el alimento. En otras palabras, este alumno está conscientemente al tanto de dos porciones de su mundo. No percibe ninguna otra cosa (por ejemplo, no está consciente de las ecuaciones cuadráticas, de las guerras del Peloponeso, de palabras que rimen con sombrero, etc.).

Como ya sabemos, los niveles del Estado de Alerta pueden modificarse.

Un alumno que vino a clase ayer bien descansado puede estar hoy cansado porque no durmió lo suficiente. Estos cambios, a su vez, alteran el número de estímulos que puedan llegar al umbral del Estado de Alerta del alumno.

Ningún estímulo puede penetrar su “neblina” de cansancio con el muy bajo nivel de Estado de Alerta representado en la figura de abajo. Note que, contra intuitivamente, un bajo nivel del Estado de Alerta está a la derecha de la figura. Este alumno podría estar perfectamente durmiendo en el aula.

Aun en este muy bajo nivel de alerta podría ser posible que un estímulo llegara al umbral del alumno. Si se encendiera la alarma de incendio o si la última estrella pop de moda entrara al aula, estos estímulos en particular podrían ser lo suficientemente salientes.

Por el momento, sin embargo, no se está produciendo ningún tipo de aprendizaje.

Por el contrario, el muy alto nivel del Estado de Alerta de la gráfica abajo representada implica que todos estos estímulos están llegando al umbral.

Puesto que este alumno está hiperactivamente alerta, como un niño listo para abrir sus regalos de cumpleaños, la información entrante simplemente impide un procesamiento cognitivo efectivo.

Claramente, tanto los niveles de Estado de Alerta bajos como los altos impiden el aprendizaje. Por esta razón, los docentes se esfuerzan por regularlos.

Soluciones para el Estado de Alerta

Cuando diagnosticamos un problema en el Estado de Alerta, los docentes tenemos al menos cuatro soluciones basadas en la investigación para moderar los niveles de energía basales de nuestros alumnos.

Cuidado con el leopardo

Regresemos 200.000 años en la historia humana a los inicios del Homo sapiens. Un grupo de nosotros se despierta una mañana en una caverna y yo soy el primero en salir para saludar el nuevo amanecer. Enfrente de mí veo algunos árboles. Amo esos árboles. Estaban allí ayer. A lo lejos veo el río en el cual pesco. Estuve ahí ayer. Al costado veo una roca en los arbustos. Esa roca no estaba allí ayer. De hecho esa roca se está moviendo. Ahora que estoy focalizado en eso puede que esa roca sea un leopardo que está viniendo directo hacia mí…

En unos pocos momentos no seré más que un potencial ancestro de futuras personas. Mi grupo particular de genes desaparecerá conmigo. Observe que mi ancestro Homo sapiens no necesita ser más veloz que el leopardo, necesita ser más veloz que yo. Y como estoy tan focalizado en los adorables árboles y el río, no me doy cuenta de la nueva roca-leopardo que está al costado hasta que es demasiado tarde. Los otros Homo sapiens de mi grupo se dan cuentan de la nueva roca inmediatamente y debido a que la localizan antes que yo, viven para cazar otro día. Es decir, ellos sobreviven porque están alertas ante la novedad visual. Sin importar lo somnolientos que estén, se despiertan cuando un objeto desconocido aparece en su campo visual.

Podemos humorísticamente resumir las presiones evolutivas en tres simples preguntas:

- ¿Puede comerme?

- ¿Puedo comerlo?

- ¿Tengo una oportunidad para reproducirme?

Si soy el primero de mi grupo en localizar un predador o una comida potencial o una pareja atractiva, es mucho más probable que mis genes sobrevivan en una próxima generación. En otras palabras, todos heredamos nuestros genes de ancestros que estuvieron alertas ante la novedad visual, todos nosotros (incluyendo nuestros alumnos).

Esta historia del leopardo parece subrayar el componente de orientación de la atención porque mis compañeros de la cueva miraron directamente hacia el leopardo. Aunque sutil, el efecto del Estado de Alerta es importante que los docentes lo entiendan. Aunque mis compañeros adultos de la caverna estaban bastante adormilados, ellos inmediatamente se despertaron cuando sus cerebros registraron una amenaza potencial en su campo visual periférico. Los hijos de mis compañeros de la caverna podían estar jugando mientras salían de la caverna, pero se tranquilizaron inmediatamente ni bien registraron una amenaza. Cuando percibieron una novedad visual sus Estados de Alerta cambiaron inmediatamente.

Debido a que la novedad visual tiene tanto poder para regular el nivel del Estado de Alerta de nuestros alumnos, los docentes pueden utilizarlo tanto para despertar a los somnolientos o para calmar a los hiperactivos. Imagine por un instante que usted observa una planificación de una clase que ya tiene sus años y recuerda que el año pasado sus alumnos perdieron su energía en el medio de su clase. Este año usted puede introducir la novedad visual en la mitad de esta clase. Prepare un Power Point con imágenes. Deles fotografías para analizar. Lleve un poster nuevo y pídales que decidan dónde debería colocarlo en el aula.

A veces los docentes se enfrentan a alumnos previsiblemente embobados al comienzo de la clase. Debido a que muchos colegios comienzan sus clases demasiado temprano en la mañana, los docentes a menudo se desesperan para elevar el Estado de Alerta de sus alumnos durante el inicio de la jornada.

Conociendo el poder de la novedad visual, uno puede, por ejemplo, reorganizar los muebles del aula. Por el mismo motivo que los Homo sapiens advirtieron el leopardo, sus alumnos también advertirán la nueva disposición en el aula.

En todos estos casos los videos son sus amigos. Los profesores de secundario que se enfrentan a las 7.45 h de la mañana a adolescentes privados de sueño y malhumorados pueden comenzar su clase con videos energizantes: ciclistas descendiendo por peligrosas laderas montañosas, extravagantes videos musicales con remolinos de pintura tecnicolor, etc.

Ciertamente, esta estrategia nos substrae unos minutos del tiempo de clase y por este motivo puede parecer una mala idea. Sin embargo, estas excentricidades realmente reavivan a los alumnos adolescentes.

Cuando comienza a trabajar a las 7.48 h su aula tendrá dramáticamente más energía y claridad que con su inicio tradicional. Dicho de otro modo, esta estrategia de enseñanza programa unos minutos para elevar el Estado de Alerta y de este modo logra que su discusión sobre Shakespeare o sobre los campos magnéticos sea mucho más significativa.

Debido a que los videos realizan un tan buen trabajo para promover la novedad visual los docentes los utilizan también para presentar contenidos.

Podemos utilizar aun videos cortos con el mismo efecto. En realidad muchos sitios web le facilitan la vida a docentes sin experiencia (hasta a los “tecnofóbicos”) para presentar videos que elevan el Estado de Alerta.

Utilizando estas tecnologías uno puede en forma simultánea presentar contenido y regular el Estado de Alerta de los alumnos.

Si se siente poco atraído por reorganizar los muebles de su aula o pasar un video, recuerde que la novedad visual salvó a nuestros ancestros de los predadores y puede salvar a sus alumnos del desbalance atencional.

Referencia bibliográfica:

Imagen: Designed by Freepik


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