14 de Febrero de 2017

Besarnos nos hace bien

Un beso parecería ser una acción simple, pero en realidad conlleva una fuerte carga positiva. De hecho, desencadena gran liberación de adrenalina, se activa el sistema de recompensa del cerebro y también aumentan los niveles de oxitocina. Todo esto produce una hermosa sensación de apego y conexión con nuestro ser amado.

Material de uso libre, sólo se pide citar la fuente (Asociación Educar para el Desarrollo Humano).


La piel de los labios es la más sensible del cuerpo. En ella se encuentra la mayor densidad de receptores de tacto por milímetro cuadrado de todo nuestro ser. Por su parte, la lengua es un músculo hipersensible que combina el gusto y el tacto. 

La acción de besar requiere de la contracción de 34 músculos faciales e implica el intercambio de unos 80 millones de bacterias y la activación de las 10.000 papilas gustativas. 

Un simple beso realmente es un acto muy movilizante: nos llena de energía al desencadenarse la liberación de adrenalina. Esto produce la dilatación de nuestras arteriolas y, al aumentar su diámetro, el cerebro recibe más sangre y, por consiguiente, un considerable incremento en el nivel de oxígeno. Además, las mejillas se enrojecen, la respiración se vuelve irregular, la frecuencia cardiaca aumenta y las pupilas se dilatan (lo cual podría ser una de las razones por la que tantos de nosotros cerramos los ojos durante un beso, ya que la dilatación pupilar produce un mayor ingreso de luz en nuestra retina). 

Asimismo, se activa el sistema de recompensa del cerebro. Esto nos llena de placer y felicidad al ser bañados por el neurotransmisor dopamina. También aumentan los niveles de oxitocina, que generan esa hermosa sensación de apego y conexión con nuestro ser amado. Esta combinación acrecienta nuestra autoestima y nos ayuda a superar situaciones de tristeza y angustia. 

El beso es una expresión de amor que tiene grandes beneficios para nuestro organismo y nuestras emociones. Por esta razón, sin importar cuántos años lleve una pareja, conocer todos los efectos positivos invitarán a besarse con frecuencia. 

Lo bueno de los años es que curan heridas, lo malo de los besos es que crean adicción. Joaquín Sabina

Bibliografía: 

Colaboración y revisión: 

Dr. Roberto Rosler

  • Médico Neurocirujano egresado con Diploma de Honor, Universidad de Buenos Aires.
  • Docente Adscrito a la Cátedra del Departamento de Neurocirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.
  • Profesor de Neurología y Neurocirugía I de la Facultad de Ciencias Médicas de la Pontificia Universidad Católica de Buenos Aires (UCA).
  • Coordinador y Profesor de Neuroanatomía de la Maestría en Neuropsicología de la Escuela de Medicina del Instituto de Medicina del Hospital Italiano de Buenos Aires (IUHI).
  • Profesor de Bases biológicas y neurológicas de la conducta de la Facultad de Psicología de la Universidad de Belgrano (UB).

Dr. Vicente Granados Rivera

  • Presidente del Colegio de Psicólogos de Ciudad Juárez.
  • Doctorado en Investigación Educativa, Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez.
  • Catedrático de la División de Estudios de Posgrado e Investigación, Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez, México.
  • Director de tesistas del Doctorado en Educación, Universidad Autónoma de Durango, México.

Imagen: El beso de Auguste Rodin.


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